miércoles, 15 de julio de 2009

Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te apuntan a ti.

Éste es un proverbio, una de esas sentencias que tanto encierran en su interior.
¿Os habíais dado cuenta de esta obviedad? Yo he tenido que hacer la prueba y es verdad.
Y por cierto, hablando de apuntar…



Si alguna vez un ciego os pregunta: “por dónde se va a tal sitio?”, por favor no le respondáis indicando con ese dedo que apunta ni le digáis: “por allí”.
Yo no entiendo de esos gestos informativos. Sí, en cambio, de: “a la derecha, de frente…”
Buena noche.

2 comentarios:

Mercedes dijo...

Lo tendré en cuenta, Albertito, claro que sí, aunque normalmente, soy malísima dando indicaciones a todo el mundo. Un desastre, oiga.

En cuanto a lo de apuntar con un dedito... también he caído en la tentación de hacer la prueba...¿Sabes tú por qué me señalan? ¡Si yo no he hecho nada!

Un besósculo dedósculo de buena tarde! Mua!

Rosa Sánchez dijo...

Alberto: este proverbio me sonaba y la verdad es que da mucho que pensar. Tanto respeto le tengo que acostumbro a no señalar, cuando alguien me pregunta simplemente le doy una indicación, pero ocurre que mientras estoy hablando me doy cuenta que es mejor ir por otro lado, y así vuelvo a rectificar, le indico que por otro lado irá más recto, y así hago varios intentos que por ayudar a una persona la desoriento totalmente y acabamos tomándonos una tila en el bar más cercano. O sea, que hubiera sido mejor acompañarle al sitio o simplemente no decir nada: pues encima quien paga la factura suelo ser yo. Je, je, je.
Tendré en cuenta tu recomendación. Gracias por tus consejos.
Un cordial saludo.

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