jueves 9 de julio de 2009

Hitos de la Astronomía


Como sabéis, estamos inmersos en la celebración del Año Internacional de la Astronomía, así que bien valdrá recordar a una pareja de científicos que aportaron notables avances a la materia.
Que os resulte de interés



Hijo de un comerciante de sedas y paños, William Huggins nació en Cornhill en 1824. Muy interesado por la Astronomía y viviendo con gran holgura económica, Huggins decidió, a los 30 años de edad, vender el negocio familiar para construirse un observatorio privado en Tulse Hill, unos 8 kilómetros al sur de Londres.
A los 51 años de edad, Huggins se casó con la joven Margaret Lindsay Murray (Lady Huggins) y juntos pasaron más de 30 años realizando observaciones espectroscópicas, llegando a publicar, también conjuntamente, una obra capital, el Atlas de espectros estelares representativos, en 1899. A los 84 años de edad, Huggins se vio obligado a suspender sus observaciones porque ya no veía bien y, poco después, los Huggins debieron asistir apenados al desmantelamiento de su telescopio, un objeto precioso para ellos. William murió en 1910, a los 86 años de edad y, aunque 24 años más joven, lady Huggins tan sólo le sobrevivió durante 5 años.
En su observatorio, Huggins había instalado un excelente telescopio refractor de 20 centímetros de apertura construido por el americano Adam Clark, uno de los mejores constructores de instrumentos de la época. Huggins también estaba al tanto de los trabajos de Fraunhofer (apoyados en la interpretación ofrecida por Bunsen y Kirchhoff) que habían permitido el análisis espectral de la luz solar, y tenía la intención de aplicar esta misma técnica a las estrellas y nebulosas, de forma que se equipó con un buen espectrógrafo que instaló en su telescopio.
Simultáneamente, junto con William Miller, profesor de química del King's College de Londres, Huggins pasó mucho tiempo realizando espectroscopía de los elementos terrestres en el laboratorio, lo que le permitiría reconocer después la presencia de estos elementos en los astros. Las primeras observaciones de Huggins publicadas en 1863 demostraron que las estrellas estaban hechas de los mismos elementos que existían en la Tierra y en el Sol. Pero fue en 1864 cuando obtuvo los primeros datos que le permitieron clasificar las nebulosas en dos tipos principales: unas (como el 'Ojo de gato' en Dragón y el 'Anillo' en Lira) estaban hechas de gas, mientras que otras (como la de Andrómeda) estaban constituidas por enormes agregados de estrellas. Se distinguió así, por vez primera, entre las nebulosas gaseosas y las galaxias.
Huggins aplicaba su espectrógrafo a todo astro posible. Analizó la luz de los cometas donde descubrió líneas de hidrocarburos y también descubrió hidrógeno en una nova. En algunas nebulosas descubrió unas líneas muy brillantes que no tenían contrapartida en ninguno de los espectros obtenidos en los laboratorios terrestres. Pensó que estas líneas se debían a un elemento que no existía en la Tierra: el 'Nebulio'. Hubo que esperar al siglo XX para que el astrónomo norteamericano Ira Bowen (1898-1973) demostrase que estas líneas eran debidas a transiciones "prohibidas" (muy poco probables) entre estados del oxígeno y nitrógeno ionizados.
El denominado efecto Doppler, que había sido descrito en la década de los 1840 independientemente por el austriaco Christian Doppler (1803-1853) y el francés Armand Fizeau (1819-1896), consiste en el desplazamiento hacia frecuencias más altas (hacia el azul) de las ondas luminosas cuando el emisor de luz se acerca al observador. Recíprocamente, cuando el emisor se aleja del observador tiene lugar una disminución de la frecuencia (desplazamiento hacia el rojo).
Este desplazamiento en frecuencias resulta ser proporcional a la velocidad relativa entre el emisor y el observador. Así pues, midiendo el desplazamiento en frecuencias se puede obtener la velocidad del emisor. Pero tales desplazamientos eran muy pequeños, lo que hacía que fuesen extremadamente difíciles de medir.
En 1868, Huggins decidió emplear su espectroscopio para intentar medir el sutil efecto Doppler en algunas estrellas y... ¡lo consiguió!. Por ejemplo, cuando observó Sirio, detectó un significativo desplazamiento hacia el rojo que implicaba que esta estrella se estaba alejando de nosotros con una velocidad de unos 47 kilómetros por segundo, un valor un poco más elevado que el real, pero notablemente preciso si consideramos que se trata de una medida pionera.
Lady Huggins no fue una mera asistente en los trabajos de su esposo, sino que fue una gran astrónoma por méritos propios. Ella analizó la luz de la nebulosa de Orión, donde detectó la presencia de oxígeno. Además, los intereses de Lady Huggins no se restringían a la Astronomía, sino que era una intelectual muy polifacética: tenía profundos conocimientos musicales y estaba interesada por todas las artes.
* En 1867, el astrónomo italiano Angelo Secchi (1818-1878) agrupó los espectros estelares en cuatro clases principales argumentando que cada una de estas clases correspondía a un grupo de estrellas con características físicas diferenciadas. De sus trabajos también se dedujo de manera natural que el Sol era una estrella como tantas otras.
* Gracias a la medida del efecto Doppler de las galaxias, el astrónomo estadounidense Edwin Hubble (1889-1953) demostraría en el siglo XX la expansión del universo, uno de los pilares observacionales de la teoría del Big Bang.
Huggins fue nombrado Sir en 1897 y ejerció como presidente de la Royal Society entre 1900 y 1905. Hay un cráter en la Luna y otro en Marte que llevan su nombre. También el asteroide 2635 fue bautizado “Huggins”.

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miércoles 8 de julio de 2009

El detector

Comentábamos esta tarde, tomando un cafecillo con hielo, nuestras cuitas de ciegos al ir por la calle y padecer, de forma inevitable, los rastros que los dueños de perros, cada vez más, nos dejan por no retirar el resultado de las necesidades fisiológicas de estos animales tan queridos.
Como sabéis de mis humoradas, se me ha ocurrido la siguiente que, a la vez, que os haga reír, os mueva a la reflexión. Os lo aseguro, no es nada agradable tener que librarse de algo así. Y encima que los pobres perrillos no tienen ninguna culpa, pero en ese momento uno se acuerda de toda la parentela del simpático animalito y de la de su inefable dueño.



-¡Señor, señor. Compre, cómpreme este maravilloso invento!
Otra vez. Que mira que lo digo: ¡estoy harto de los vendedores de gangas! Ya sé que es su trabajo y su forma de vida, pero a mí me tocan los bóulins tanto mercachifle, tanto encantador de serpientes. En fin…
-Mire, no se va a arrepentir. Éste es un artilugio maravilloso. Es un detector de buena suerte.
-¿Ah sí? ¿Y qué detecta? Si la buena suerte no existe. Si no, que me lo digan a mí. Bah, otra engañufla más de tantas.
- Que no. Que le digo que es fabuloso y por un precio módico. Ande, si además está especialmente pensado para ustedes los… invidentes.
-A ver, póngame algún ejemplo.
-Ah, muy fácil: ¿que se cruza en su camino alguna guapa señorita? Pues el detector se pone a pitar y cuanto más cerca, más pita.
-Ummm, pero eso no es buena suerte. Eso es una pu… Porque mucho pitar, pero poco ver. Ja.
-Bueno, ejem. ¿Que hay un billetazo olvidado en el suelo? Zas, a por él.
-Ya. Y se cree usted que me lo van a estar guardando pa mí, pal cegato. Va listo.
-Con ustedes es imposible. Ande, lléveselo. Que le hago descuento y además le regalo la funda y un cascabel que guardaba para entregárselo a la próxima niña que dejase su garbo garboso por aquícomo adorno para su tobillo.
-Bueno, bueno. Aunque sólo sea por el cascabel (que uno tiene vocación de corderillo lanudo)… Deme, deme. _Otra vez que me he dejado engañar…_
-Ya verá, ejem…, perdón… ya… notará cómo no se va a arrepentir.
-Déjese de chorradas y zalamerías y llamemos al pan, pan; y al ciego, ciego.
No te digo… esta gente, son unos artistas. Serían capaces de venderme el mar, con sus colores y todo. Y eso que yo… colores, colores… los únicos que veo son los de las estrellas cuando me doy el galletazo contra alguna esqquina o lindeza semejante.
Pi pi pi pi pi pi
Qué cuernos. Ya empieza a dar la lata el cacharro éste. ¿Qué habrá localizado? Me pararé. Sigue pitando pi pi pi piiiiiiii Lo que señala está a ras de suelo. Echaremos la mano…
Pero, ¿qué toco? Es blandito, es cilíndrico… eme eme eme. Si huele a…
¡¡Leches, si es un excremento de perro!! A esto se refería con aquello de la buena suerte, ¡¡pues vaya con la buena suerte!! ¿A quién se le ocurriría decir eso de que pisar una caca, no de vaca, pero sí de perro, daba buena suerte. Seguro que era algún gracioso, amigo de los ciegos.
Y es que digo yo, que está mu bien que cada vez haya más perretes, que son los mejores amigos del hombre y todas esas cosas, pero bien que sus dueños, podían dedicarse a no dejar regalitos para que nosotros, los pinchemos con nuestro bastón, como si fuesen banderillas pa los toros o pal aperitivo.
No te digo, menos mal que el artilugio éste las detecta. Al final, habrá merecido la pena y todo.

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lunes 6 de julio de 2009

De abanicos y rebajas

Querida amiga:

Ya metidos de lleno en pleno verano, pretendo una vez más escribirte, darte nuevas mías y desearte que este período, tan pródigo en luz, tiempo de descanso y salidas, te sea todo lo propicio que mereces.
Es verdad, hacía ya demasiado que no te contaba de mis andanzas, pero el tiempo pasa raudo y la rutina nos roba instantes de compartir experiencias. No me gustaría que esto excediera los límites de lo razonable y por eso aquí estoy de nuevo.
Mi actividad cotidiana ha descendido al terminar las clases del taller de lectura pero, no por eso, he dejado de aprovechar el tiempo. Quiero, no obstante, referirte dos hechos curiosos para hacerme más cercano, sabiendo el afecto con que me lees.


El otro día volvía a casa, al final de mi jornada de trabajo para comer. En una de las paradas de Metro, subió alguien e inmediatamente comenzó a abanicarse con una destreza llena de gracia, de donaire (pensé que muy bien podrías ser tú). Dejé de escuchar mi audiolibro y me pregunté: ¿quién sería la que así lo hacía? ¿Sería joven o mayor, guapa o no? No sabía cómo manifestarle mi admiración sin que sonase a descortesía o molestia y, de paso, sentir su voz, recibir pistas. Pero no pude por menos y…
-Qué bien lo hace. Vaya arte que tiene con el abanico.
-Es que hace mucho calor, casi no llego al Metro.
Era la voz de una señora de edad madura, de hablar reposado. Al menos vi satisfecha mi curiosidad. Pero ponte en mi lugar: si hubiese visto, no habría podido jugar a imaginar, aunque por otro lado… habría podido ver a la que con tanta destreza manejaba el abanico, ese artilugio de tantas resonancias románticas y con el que tantas cosas pueden decirse.

El otro acontecimiento es el tema de las rebajas, en cuya época estamos inmersos.
Te diré que a mí me gusta vestir de forma sencilla, con ropa normal, que combine entre sí. Me gusta llevar ropa discreta, los fines de semana vaqueros y entre semana tergal. Y calcetines siempre negros, que hay que evitar riesgos de salir a la calle con un pie de cada color. Vaya cantazo, uf, quita quita.
Los zapatos sí considero que deben ser de la mayor calidad posible porque los pies han de ser cuidados y darles sí, a ellos, el mejor trato. A veces los sacrificamos en pro de la estética y la imagen, sin darnos cuenta de lo que ello supone en perjuicio de nuestra espalda y demás estructura ósea.
No soy de ir de rebajas. Es verdad, pueden resultar atractivas por los precios, pero siempre que no compremos algo que no necesitemos, con lo que nos llevaría a aquel axioma que dice: nada que no necesitemos es barato por poco precio que paguemos por él.
Y eso de ponerte a rebuscar entre montones de ropa, en busca de la ganga… nada nada, que es un lío para mí. Fíjate: yo revolviendo mano a mano sin saber lo que cojo ¿y si elijo la camiseta de una jovencita en vez de mi xxl? No está uno para ir marcando, por ahí, estilo.
Así que nada, que disfrutes de esas rebajas, si es que te pasas por ellas y te acuerdes de mí, cuando ojees perchas, canastas, mostradores…
Y a la hora de entrar en el probador, cuidadiito con los ciegos que dicen que no ven.

Con la esperanza de que te haya hecho sonreír un poquito y dándote las más sinceras gracias por estar ahí, me despido hasta pronto con ese afectuoso abrazo de cada una de estas misivas mías, humoradas de ciego chalado.
Siempre adelante con una sonrisa.

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domingo 5 de julio de 2009

Organizar viajes sin ver


Sí, se puede. Se puede conseguir que un grupo de ciegos organicemos un viaje y disfrutemos de él sin necesidad de una organización que esté detrás.
Para explicaros cómo, os voy a hablar del último que he realizado. Se trató de ir, ayer sábado, a la localidad de Manzanares el Real.
Mi amiga Elena, ya muy conocida de quienes me visitáis, se encargó de ello con sus habituales dotes de maestría.



Conocer el medio de transporte público que nos llevaría, hablar con turismo y localizar el teléfono de reservas guiadas al castillo, saber de un restaurante apropiado para comer y terminar la tarde veraniega con un paseo en torno a su pantano y refrescarnos degustando una horchata o un granizado de yogurt o similares exquisiteces.
Esa es la clave: la planificación previa y avisar de nuestras características para que, en la medida de lo posible, puedan adecuarse a nuestras limitaciones.
Pues bien, aun sabiendo eso, como en cualquier excursión que se precie, siempre surgirá el imprevisto que dé sabor a la experiencia.
En este caso, el esperar al autobús más de media hora ya que los fines de semana no salía a las medias horas, sino a las horas en punto y que la visita al castillo nos saliese gratis (por aquello de nuestra discapacidad), además de que encima fuese teatralizada, con malabarista incluido. Ahora que un malabarista para ciegos… ¿cómo saber qué hace? Pues muy sencillo: haciendo que vuele la imaginación. Yo me habría prestado para soplar fuego, pero parece que no se dio la ocasión.
He de resaltar cómo se agobiaron los de la organización. Claro, que un grupo de siete ciegos, con perro incluido, se atrevan a subir por escaleras de caracol y asomarse a las almenas, no es para menos. No, al final no nos despeñamos ninguno.
El restaurante y lo que en él degustamos, fue espléndido tanto por su ubicación (junto al río, en un emparrado con higueras que desprendían un olor que llamaba a los sentidos) y lo sabroso, y abundante de sus viandas.
En fin, que ha sido otra experiencia más, de ésas que tanto me gusta compartir por aquí.

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Algo de sana envidia

Quien esta belleza ha creado es una persona ciega de nacimiento, admirada por mí. Se trata de Antonio Martín Figueroa y está tomada de su último poemario ¿Poemas de pauta y punzón”. Es toda una elegía del braille y la ceguera.
Espero que os haga soñar y recordar al tiempo que valorar la capacidad humana de un discapacitado visual para पिंटर, con पलाब्रस, auténticas obras de Arte.



Cuando abro el bolsero que guardas con celo en tu cuarto,
y que portas, cogido del asa de cuero a la escuela.
Yo me abismo en fragancias de tinta y fina madera,
y con un leve poso de envidia, a esto mío comparo.
Abro luego el plumier alargado, con broche en la tapa.
Y, extrayendo las doce pinturas tan largas y nuevas,
las remuevo en la mano, y escucho cómo claquetean.
Y las vuelvo al plumier, una a una, tan bien alineadas.
Tan dispuestas, semejan las cuerdas de un dulce laudín.
¡Qué carnosa se muestra al tocarla y turgente la goma
de borrar! Es como el chocolate, tan presto a la boca.
¡Qué perfectas aristas; qué lisas sus caras así!
Cuando hojeo despacio las páginas de tu enciclopedia,
de la suave fragancia y frescor de la tinta impregnadas,
me recreo en el leve rasgueo que suena plegándolas.
Vanamente, intento leer en tan pródiga letra.
Cuando trazo la senda intrincada sobre tu cuaderno,
por las hojas rugosas, gastadas de tanto escribir,
rescatando minúsculos relieves, quisiera exprimir
cada línea de su contenido marcando mis dedos.
¡Oh tus tizas y tus pizarrines, sobre la pizarra,
fraseando inocentes la fábula, disfraz de la vida!
Tal la falda en sus pliegues rozando la zarza encendida.
¡Oh tu regla y tu sacapuntas que el lápiz desgarra!
Si registro el bolsero, que llevas garbosa a la escuela,
yo andaría por tu caminito hasta tu aula. A tu mesa.


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jueves 2 de julio de 2009

La ciudadela de adobe

Quiero hablaros de una majestuosa ciudad de barro, de adobe. Debe ser impresionante tanto por su ubicación como por la forma en que fue construida.
Si pincháis en el título de la entrada, veréis un vídeo ilustrativo como complemento a la información.
Ale, que disfrutéis de sus vistas y a viajar, esa costumbre tan fantástica que tanto aporta.



Chan Chan, ubicada a sólo 4.5 kilómetros de la ciudad de Trujillo, capital del departamento de La Libertad, es una majestuosa ciudadela de adobe construida hace cientos de años por las manos hábiles y diestras de cientos de hombres.La antigua capital del reino Chimú, una importante cultura preincaica que se estableció en el valle de Moche entre los siglos XII y XV, albergó hasta 60 mil habitantes, extendiéndose sobre un área de 20 kilómetros cuadrados, desde las proximidades del puerto de Huanchaco hasta el Cerro Campana.Actualmente las ruinas de la ciudadela, que comprenden plazas, viviendas, depósitos, talleres, laberintos, murallas, caminos y templos piramidales, ocupan un área de siete kilómetros cuadrados en el valle de Moche y Santa Catalina, antiguamente denominado Chimor o Chimú.En cada paso que se da en Chan Chan se siente la mística de los Chimú, ese pueblo dedicado a la orfebrería, la agricultura, el textil y la arquitectura.La ciudad es impresionante, con magníficos muros decorados con figuras geométricas en relieve, estilizaciones zoomorfas y seres mitológicos. La inteligencia de los arquitectos Chimú permitió desarrollar un vasto sistema de acequias y acueductos subterráneos, capaces de transportar agua a lo largo de enormes distancias.Por estas características numerosos expertos han comparado Chan Chan con Teotihuacán, en México, y las antiguas ciudades de Egipto, Mesopotamia y China.El arqueólogo Francisco Iriarte Brener, quien integró el Comité Restaurador de Chan Chan, sostiene que en esta ciudadela, que podía albergar hasta 100 mil habitantes, vivieron exclusivamente funcionarios, administradores y sacerdotes, los cuales estaban en el segundo orden dentro de la escala social.La organización social de los Chimú estaba basada en la presencia de grupos familiares totémicos. Es decir, existían determinados sectores en los que habitaban quienes se consideraban descendientes del puma, la luna u otros dioses andinos.Durante tres siglos, Chan Chan, la capital Chimú, pareció inconquistable, pero en 1460 las poderosas huestes incaicas invadieron la ciudad. Hoy, la ciudadela parece revivir cuando cientos de personas la visitan y quedan maravilladas por sus encantos y sus misterios.

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Recomendaciones narrativas de junio

Un mes más, más tarde de lo que habría deseado, aquí os traigo las recomendaciones narrativas del mes.
Espero que ahora que se dispone de más tiempo os animéis a paladear, al tiempo que un refrescante helado o una horchata rica rica, alguna buena lectura. Os lo aseguro, es muy conveniente para la salud y su única contraindicación es que puede resultar adictiva.
Que os gusten.



EL CASO NERUDA
Roberto Ampuero
Ed. La otra orilla, 2009. 336 págs.
Novela de intriga
Un Pablo Neruda anciano y enfermo acaba de regresar a Chile después de dejar su cargo como embajador del gobierno de Salvador Allende en París. De su vida llena de éxitos, le queda sólo un misterio por desvelar. Una duda profunda que lo atormenta cuando percibe el final de su existencia. En ese invierno de 1973, conoce al cubano Cayetano Brulé, a quien involucra en una investigación que cambiará su vida para siempre. A partir de lo que descubre en un viaje inicial a México, Brulé debe seguir el rastro de Beatriz de Bracamonte, la única clave para ayudar al poeta. Pero Beatriz resula ser una misteriosa mujer de muchas identidades y paradero desconocido. Por eso Brulé sigue sus huellas por México, Cuba, Alemania Oriental y Bolivia. Mientras tanto, en Chile, el poeta espera impaciente la llegada de noticias en medio de un ambiente cada vez más tenso por la inminencia de un golpe militar contra el Gobierno. Una vibrante historia del personaje más entrañable de Roberto Ampuero, del poeta más influyente y popular de Chile, y de una época única, emotiva y dramática. Una novela en la que se conjugan la intriga, la poesía, las pasiones amorosas y el fin de una era.

LA CIUDAD DE LA REINA
Shiah Shu Ching
Ed. El tercer nombre, 2009. 360 págs.
Novela realista
Tras ser secuestrada en su aldea de la China rural, Huang Deyun es trasladada a Hong Kong y vendida como prostituta. Sin embargo, gracias a las decisiones que adopta, acertadas en ocasiones, tortuosas en otras, sumado a varios golpes de suerte, consigue superar sus sinuosos comienzos y termina cosechando el éxito como una acaudalada terrateniente. Lo que sigue no es más que la historia épica de la familia de Huang bajo la sombra del colonialismo. Adam Smith, un oficial británico, vive una lucha encarnecida entre la seducción que emana de la belleza de Huang Deyun y el respeto por la decencia británica; Qu Yabing desprecia todo lo chino, a pesar de lo cual, se convierte en amante de Huang Deyun; la nuera de Huang Deyun, una devota cristiana, intenta redimir los pecados que cree que cometió Huang Deyun; y su nieta, la quintaesencia de la juventud de Hong Kong, le da la espalda a la tradición para dejarse seducir por los placeres de la metrópolis. En este relato que rompe con lo convencional, la aclamada autora taiwanesa, Shih Shu-ching captura en esta novela profusa en detalles, las tensiones sin precedentes que vivió un Hong Kong sumergido en una vertiginosa evolución.

EL HOMBRE MOJADO NO TEME LA LLUVIA: VOCES DE ORIENTE MEDIO
Olga Rodríguez
Ed. Debate, 2009. 344 págs.
Literatura de testimonio
Las imágenes de Oriente Medio que llenan a diario nuestros televisores muestran una tierra cruel y sangrienta, repleta de hombres y mujeres dispuestos a morir y matar, movidos por oscuras razones que nos resultan en el fondo incomprensibles. Sin embargo, a lo largo de sus numerosos viajes por Israel, Palestina, Líbano, Siria, Irak, Irán, Arabia Saudí y Jordania, Olga Rodríguez ha llegado a conocer a muchos habitantes de esas tierras, y ha podido asomarse a la realidad que no muestran los flashes informativos de treinta segundos. Su trabajo se ha caracterizado por mostrar el lado más humano de una población maltratada. Con una sencillez limpia de prejuicios y una humanidad poco habitual, la autora nos acerca a esta conflictiva región a través de sus habitantes, hombres y mujeres aparentemente comunes cuyas vidas conforman sin quererlo la Historia con mayúsculas. Este libro es un recorrido por Irak, Israel, Territorios Ocupados palestinos, Líbano, Siria, Egipto y Afganistán con nombres y apellidos, dando voz a los protagonistas de la triste historia de la región, hombres y mujeres cuyas biografías y opiniones explican y determinan la situación en el lugar más conflictivo del planeta. Leer este libro es conocer a Yamila y Minal, que fueron torturadas en el Irak ocupado; acercarse a los Elhanan, una familia judía de Jerusalén que perdió a su hija en un atentado suicida; escuchar a Ibrahim, que vio morir a sus amigos en ejecuciones extrajudiciales israelíes y vivió el encierro en la iglesia de la Natividad de Belén; entrar en la tienda de campaña de un refugiado afgano, exiliado en su propio país; o sudar con el esfuerzo de Kareem, un sindicalista pluriempleado egipcio que no renuncia a soñar mientras trabaja todas las horas del reloj.

HOUDINI Y EL ASESINO DE LA FERIA
Daniel Stashower
Ed. La factoría de ideas, 2009. 256 págs.
Novela de intriga
En 1897, la ciudad de Nueva York bulle con estafadores y nuevos ricos, artistas refinados timadores, criminales e inmigrantes. Entre ellos se en-cuentra el hijo de un rabino que se hace llamar Houdini. Lucha por abrirse camino en el negocio del espectáculo cuando se ve requerido por la policía para enfrentarse a la mayor proeza de su joven carrera: resolver el misterio de un magnate asesinado en su elegante mansión de la Quinta Avenida. Es un reto que Harry, nunca falto de confianza en sí mismo, está más que dispuesto a asumir. Ahora, el maestro de los magos, con la reacia ayuda de su hermano, Dash Hardeen, deberá descubrir el móvil del asesinato y seguir la pista al asesino hasta su oculta guarida. Su experiencia como mago profesional, su buen hacer al documentar sus textos, su estilo llano y evocador y su amor por el misterio bien constru-ido hacen de Daniel Stashower un digno heredero de Conan Doyle y Poe, manifestado tanto en obras de ficción, como en ensayos.

LLUEVEN RANAS EN LA MANCHA
Juana Samper
Ed. Espasa Calpe, 2009. 224 págs.
Literatura de humor
Cuando la periodista y escritora Juana Samper Ospina pisó por primera vez Utande, un pequeño pueblo de Castilla-La Mancha, estaba convencida de que las aceitunas negras y las verdes procedían de árboles distintos. Era una joven citadina y extranjera que llegaba con su familia a un rudimentario antiguo molino de aceite. El rechazo inicial fue cediendo a medida que conoció a Cipriano, el dueño de la huerta vecina; a Manolo, el cabrero; a Ezequiela, la mujer que sabía todo lo que sucedía en los alrededores; a Baldomero, el donjuán septuagenario; y a los demás habitantes de aquel paraje perdido en el valle del río Badiel. Entre historias salpimentadas de humor, aderezadas con descubrimientos y rociadas de ternura, Llueven ranas en la Mancha cuenta detalles del encuentro de la autora con un estilo de vida de otros tiempos. Narra sus padecimientos con los lentos martillazos de la obra que emprendió para reformar la almazara, los resbalones sufridos en el conocimiento del carácter de los castellanos y las ocurrencias de sus hijos. El lector saboreará cada página como si la degustase con aceite de oliva prensado en el molino que ha sido testigo de las aventuras y desventuras de esta forastera enamorada del campo español.

POR DONDE UNA VEZ CAMINAMOS
Kjell Westö
Miscelánea editorial, 2009. 608 págs.
Novela realista
Ésta es una novela coral (en la cual se entretejen una variedad de historias de diferentes personajes), que se unifica por tener como escenario la ciudad de Helsinki en el período de entreguerras. Entre la Europa occidental y la Europa del Este, la ciudad nos sorprende con sus contrastes. Los personajes de Westo son de diferentes condiciones y estratos sociales y cada uno vive como puede sus sueños y sus ilusiones. Debido a retratar un momento clave en la historia, la novela es una pieza típica de la gran narrativa europea. “La maestría de Westö, como la de todo gran escritor, es que revela la universalidad de los actos más particulares, de los hechos más cotidianos, de lo sentimientos más íntimos. Transmite inquietudes, valores, emociones universales a partir de un rico abanico de historias locales y llega de manera individual al lector a partir de una pluralidad de voces narrativas.”

EL ROJO DE LAS FLORES
Anita Amirrezvani
Ed. Salamandra, 2009. 384 págs.
Novela histórica
Ventana abierta a un mundo tan lejano como desconocido, rica en fascinantes detalles sobre la vida cotidiana en la Persia del siglo XVII, esta novela cuenta la historia de una joven audaz y perseverante que logra transformar su vida gracias a su extraordinario don para confeccionar alfombras. A los catorce años, tras la prematura muerte de su padre, la protagonista ve cómo sus posibilidades de matrimonio se desvanecen, lo que la obliga a marcharse del pueblo con su madre y trasladarse a la capital, Isfahán, donde un pariente lejano las acoge como sirvientas. Sin dote y condenada a depender de la caridad ajena, la joven huérfana no tendrá más remedio que aceptar un sigué, un contrato de matrimonio temporal, pero gracias a la ayuda de su tío, diseñador de alfombras en la corte del sah, tendrá ocasión de descubrir los secretos de este antiguo arte, su tradición, el significado de sus dibujos y el origen vegetal de sus vibrantes colores. Se narra una hermosa historia de aprendizaje y pérdida de la inocencia en un mundo evocado con meticulosidad, desde la vida de los ricos y los pobres a la suntuosidad de la arquitectura, desde el bullicio de los bazares a la confección de las alfombras, cuya belleza incomparable mantiene viva hasta hoy la fama de Isfahán.

LA TÍA MARQUESA
Simonetta Agnello Hornbi
Ed. Tusquets, 2006. 456 págs.
Novela histórica
Cuando la baronesa Caterina Safamita dio a luz a Contanza, al ver que era niña y o varón, y además pelirroja, no quiso ni tocarla. Costanza, dócil y reservada, se crió entre las mujeres del servicio. No obstante, fue ella, y no sus hermanos, quien heredó las riquezas y el deber de preservar el buen nombre de la familia. Al menos eso cuenta Amalia Cuffaro, su nodrizaz, quien poco a poco desgrana episodios de la intensa vida de Costanza, "la tía marquesa": su abandono de la vida de provincias por la bulliciosa Palermo, su atormentado matrimonio con el marqué Pietro Sabbiamena, y su sensación de no peretenecer a ninguno de los mundos que la rodean. El retrato de esta mujer es escepcional, iinconformista y contradictoria, se recorta no sólo sobre el trasfondo de una saga familiar rebosante de pasiones, crueldad y abusos de poder, sino sobre una época crucial de la Sicilia decimonónica: el din del reinado borbónico y la llegada de los Saboya, el ascebso del poder mafioso en el campo y la decadencia de la aristocracia, símbolo de un universo ya perdido.

EL VENDEDOR DE PASADOS
José Eduardo Agualusa
Ed. Destino, 2009. 164 págs.
Félix Ventura es un personaje peculiar: además de ser albino, ha escogido un extraño oficio, es vendedor de pasados falsos. Después de años de guerra, sus clientes, prósperos empresarios, políticos, generales y la emergente burguesía angoleña tienen un futuro prometedor. Así que sólo les falta un pasado presentable. Félix les fabrica una genealogía de lujo. Una noche, llega un misteriosos extranjero en busca de un pasado, de una identidad angoleña y de pronto el pasado irrumpe en el presente y empiezan a ocurrir hechos imposibles. Una sátira feroz, divertidísima pero también esperanzada. Una novela que es también una reflexión sobre la construcción de la memoria y sus equívocos, contada desde el punto de vista de ¡un camaleón!

EL VIEJO EXPRESO DE LA PATAGONIA
Paul Theroux
Ed. Punto de lectura, 2009. 640 págs.
Literatura de viajes
Un magnífico relato del viaje en tren de Paul Theroux por América en la década de 1970. De Boston a la Patagonia, el autor hace gala de un fino sentido del humor y de sus grandes dotes de observador para que ningún paisaje, ciudad o personaje interesante pase desapercibido. El contraste entre las dictaduras latinoamericanas y el modo de vida estadounidense, un casi ciego Jorge Luis Borges, los impresionantes paisajes de Brasil, Chile, Bolivia y Venezuela, el retrato de unas gentes acogedoras... se ofrecen aquí para comprender el mundo y aprender a habitarlo mejor.

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miércoles 1 de julio de 2009

Cuando bordeamos un abismo ...

El escritor Armando Palacio Valdés, (1853-1938) pronunció esta frase que os pongo más abajo.
A mi entender habla de confianza. Al hilo de ella quiero haceros ver la que un ciego ha
de tener en la persona que le guía.



Ya nos contaba Laura, en su primera vez, que me había llevado por un terreno escabroso en La Pedriza, y que lo había hecho dejando que la tomase de su mochila o de su brazo. Era la primera vez que estaba con ella y me dejé llevar sabiendo que lo haría bien.
Ya os puse cómo había recordado mis tiempos de ciclista yendo en tándem. Cómo me sentí extraño de pedalear sin ver.
Cuando voy con alguien de mi “confianza” no manejo el bastón, me dejo guiar, confío.
Si una persona ciega no confía, no se deja conducir, está perdida. Es imprescindible creer en que la persona que te va a ayudar lo hará con su mejor hacer, con su mejor ahinco.
Y si no, ¿a qué vendría esa expresión de “tengo confianza ciega en…”?
Aquí va la frase de marras. A ver qué os sugiere a vosotras.

"Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo".

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lunes 29 de junio de 2009

Las manos

Con mmis mejores deseos de que disfrutéis de una noche en paz, os pego mi última chaladura que pretende poner el acento en las manos, un elemento indispensable para alguien como yo, y que no goza del predicamento que, a mi juicio, debería tener.
Que os guste.



Ellas supieron, desde el principio, que debían aferrarse al dedo protector de su padre, al pecho cálido de su madre. Andando el tiempo, aprendieron a paladear la suavidad sedosa de los pétalos de una flor hermosa. Y al fin comprendieron. Su tarea era hacer ver.
Se trataba de las manos y su dueño las necesitaba: era ciego.
Condujeron a Manuel por horizontes de luz, sendas de aventura y veredas de afecto.
Tocaron, acariciaron, palparon, hicieron sentir, acercaron. Y alcanzaron la meta el día en que rozaron la mejilla de la hermosa mujer que, en su rostro, atesoraba todo lo que habían aprendido a ver. Se zambulleron por su frente de mar, se pasearon por sus ojos de bosque y se saciaron de sus labios de azúcar.
Se sintieron satisfechas, de una vez por todas: gracias a ellas, Manuel alcanzó la felicidad plena, absoluta. Le abrieron las puertas del paraíso. Se dejó guiar en los goces del amor y ya nunca más se sintió solo.

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La madre de los niños del Holocausto

La buena de Rosa, que tan a menudo deja sus huellas por aquí, me ha hecho llegar el testimonio de una mujer excepcional, de cuya existencia no tenía noticia.
Fue de esas personas que hacen de este mundo un hogar más cálido. Yo os la quiero también acercar a través de Tiflohomero con el mayor de los respetos y gratitud por su valor y fe.



“La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad.”
Irena Sendler, quien salvó a 2.500 niños del Gueto de Varsovia.
Cuando Alemania invadió el país en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia el cual llevaba los comedores comunitarios de la ciudad. Allí trabajó incansablemente para aliviar el sufrimiento de miles de personas tanto judías como católicas. Gracias a ella, estos comedores no sólo proporcionaban comida para huérfanos, ancianos y pobres sino que además entregaban ropa, medicinas y dinero.
En 1942 los nazis crearon un gueto en Varsovia, e Irena, horrorizada por las condiciones en que se vivía allí, se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos, Zegota. Ella misma lo cuenta: "Conseguí, para mí y mi compañera Irena Schultz, identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas. Más tarde tuve éxito en conseguir pases para otras colaboradoras. Como los alemanes invasores tenían miedo de que se desatara una epidemia de tifus, toleraban que los polacos controláramos el recinto."
Cuando Irena caminaba por las calles del gueto, llevaba un brazalete con la estrella de David, como signo de solidaridad y para no llamar la atención sobre sí misma. Pronto se puso en contacto con familias a las que ofreció llevar a sus hijos fuera del gueto. Pero no les podía dar garantías de éxito. Lo único seguro era que los niños morirían si permanecían en él. Muchas madres y abuelas eran reticentes a entregar a sus niños, algo absolutamente comprensible pero que resultó fatal para ellos. Algunas veces, cuando Irena o sus chicas volvían a visitar a las familias para intentar hacerles cambiar de opinión, se encontraban con que todos habían sido llevados al tren que los conduciría a los campos de la muerte.
A lo largo de un año y medio, hasta la evacuación del gueto en el verano de 1942, consiguió rescatar a más de 2.500 niños por distintos caminos: comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo tipo de subterfugios que sirvieran para esconderlos: sacos, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercancías, bolsas de patatas, ataúdes...
en sus manos cualquier elemento se transformaba en una vía de escape.
Irena quería que un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres, su identidad, sus historias personales y sus familias. Entonces ideó un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades.
Los nazis supieron de sus actividades. El 20 de octubre de 1943, Irena Sendler fue detenida por la Gestapo y llevada a la infame prisión de Pawiak donde fue brutalmente torturada. En un colchón de paja encontró una estampa de Jesús Misericordioso con la leyenda: “Jesús, en vos confío”, que conservó consigo hasta el año 1979, momento en que se la obsequió a Juan Pablo II.
Ella era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos. Soportó la tortura y se negó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos. Fue sentenciada a muerte. Mientras esperaba la ejecución, un soldado alemán se la llevó para un "interrogatorio adicional". Al salir, le gritó en polaco "¡Corra!". Al día siguiente halló su nombre en la lista de los polacos ejecutados. Los miembros de Zegota habían logrado detener la ejecución sobornando a los alemanes, e Irena continuó trabajando con una identidad falsa.
En 1944, durante el Levantamiento de Varsovia, colocó sus listas en dos frascos de vidrio y los enterró en el jardín de su vecina para asegurarse de que llegarían a las manos indicadas si ella moría.
Al finalizar la guerra, Irena misma los desenterró y le entregó las notas al doctor Adolfo Berman, el primer presidente del Comité de salvamento de los judíos sobrevivientes.
Lamentablemente la mayor parte de las familias de los niños había muerto en los campos de concentración nazis. En un principio los chicos que no tenían una familia adoptiva fueron cuidados en diferentes orfanatos y poco a poco se los envió a Palestina.
Los niños sólo conocían a Irena por su nombre clave "Jolanta". Pero años más tarde cuando su foto salió en un periódico luego de ser premiada por sus acciones humanitarias durante la guerra, un hombre la llamó por teléfono y le dijo: "Recuerdo su cara, usted es quien me sacó del Gueto." Y así comenzó a recibir muchas llamadas y reconocimientos.
En 1965 la organización Yad Vashem de Jerusalén le otorgó el título de Justa entre las naciones y se la nombró ciudadana honoraria de Israel.
En noviembre de 2003 el presidente de la República, Aleksander Kwasniewski, le otorgó la más alta distinción civil de Polonia: la Orden del Águila Blanca.
Irena fue acompañada por sus familiares y por Elzbieta Ficowska, una de las niñas salvadas, "la niña de la cuchara de plata".
En el año 2007 el gobierno de Polonia la presentó como candidata para el premio Nobel de la Paz. Esta iniciativa fue del Ppresidente Lech Kaczynski y contó con el apoyo oficial del Estado de Israel —a través de su primer ministro, Ehud Ólmert — y de la Organización de Supervivientes del Holocausto residentes en Israel.
Las autoridades de Oświęcim ( Auschwitz en alemán) expresaron su apoyo a esta candidatura, ya que consideraron que Irena Sendler fue uno de los últimos héroes vivos de su generación, y que demostró una fuerza, una convicción y un valor extraordinarios frente a un mal de una naturaleza extraordinaria. Finalmente el galardón fue concedido al ex vicepresidente de los EE. UU., Al Gore.
Falleció en Varsovia el 12 de mayo de 2008 a los 98 años de edad.
La vida de esta heroína ha sido llevada a la pequeña pantalla por la CBS en “The courageous heart of Irena Sendler”, donde ha sido interpretada por la ganadora de un Oscar Anna Paquin.

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domingo 28 de junio de 2009

La lacra de ser invisible

En la reunión estatal de la ONCE, a la que tuve ocasión de asistir ayer, se habló de un tema que me hizo reflexionar. Quiero compartirlo ppor aquí para invitaros, yo también, a ello.



En España hay cuatro millones de discapacitados, casi el 10 por ciento de la población total, y sin embargo ¿en cuántos anuncios de masas aparecen personas como yo como protagonistas? Se ven mujeres estupendas, señores elegantes, niños de todos los colores y demás, pero personas discapacitadas… creo que ninguna.
¿Somos acaso invisibles? Si lo fuésemos querría decirse que no estamos ahí presentes, participando de la sociedad como ciudadanos de pleno derecho, como así se nos reconoce en nuestra actual constitución.
Y si no se nos ve, pudiera parecer que no existimos. Pero ahí está la cifra del principio. Si algo no se ve, en este mundo actual basado en la imagen, no nos fijamos, y si no se nos ve no se entiende que podamos tener problemas y, por tanto, no se ponen los medios para acometer las medidas que los reparen.
Con frecuencia me oigo de gentes a quienes les explico cómo me las arreglo para llevar una vida normalizada… “anda, pues tienes razón, no había caído en que pudiese resultarte tan difícil…”.
Por eso, Tiflohomero, por eso mi afán en divulgar lo que hago y cómo lo hago, por hablar claro; para que quien tiene la suerte de no ser diferente sepa que ha de pensarse en la accesibilidad, en el diseño universal, en la mentalización y en pensar que hay gentes con necesidades que han de ser contempladas.
Y, como siempre digo, la accesibilidad no tiene por qué estar reñida con la estética, pero cuantas mayores facilidades haya para todo el mundo, mejor, más integradores seremos y mayor riqueza atesoraremos porque deseamos aportar nuestro valor.
Así que el hecho de que yo sea ciego, sí, invidente, no quiere decirse que sea invisible.
No me gusta llamar la atención, bastante lo hago ya con mi bastón blanco, pero no quiero ser invisible y no lo quiero por mí y por otros como yo. El camino que yo allane con mis actitudes y conductas podrá ser recorrido con mayor facilidad por otros, privados de visión, que se apresten a recorrerlo.
Feliz semana para todas y todos.

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viernes 26 de junio de 2009

Una noche mágica


Os hablaba anteayer, a cuenta del día de san Juan, de mis impresiones acerca del fuego.
Pues bien, continuando con esa efeméride, os pongo la noticia de cómo lo celebraron en las playas de La Coruña (Riazor y Orzán). Fue “unha noite mega”.
Creo que la imagen que la acompaña refleja bien lo que fue (espero que no me pase como con la de la Maja goyesca,jejejejej).



Los arenales de Riazor, el Orzán y el hermano menor del Matadero hicieron un nuevo brindis de fuego a la noche de San Juan. La bahía coruñesa volvió a ser el epicentro de la noche mágica de la ciudad, esa que todos desean como preámbulo de un día festivo local. El fuego convocó de nuevo a los espectadores, que volvieron a asomarse desde la balaustrada del paseo marítimo, y a los participantes activos, los que optaron por bajar al ruedo de la playa y torear con el fuego, las sardinas y un baño a destiempo en aguas del Atlántico. En total, unas cien mil personas en cerca de dos kilómetros de extensión. Todos se rindieron a la sardina. Los párkings estaban completos y los conductores reinventaron lugares de estacionamiento con el plácer de los agentes de seguridad. Volvamos a la parte inferior de la playa. Los Kilomberos de Monte Alto dinamizan su esquina a golpe de tambor. Caminar entre las hogueras se hace imposible, una pirotecnia que vuelve a reflejarse en los edificios de la fachada marítima. La torre de Hércules tiene más réplicas que la falla oficial, una de ellas construida con palés. Tanta gente convocó la noche mágica que las escaleras de acceso a la playa sufrieron avalanchas que hicieron inútil el trabajo de los guardias de seguridad allí apostados para intentar evitar aglomeraciones en esos puntos de paso. Codazos en la balaustrada A las once y media de la noche, las bombas de palenque dieron aviso de la cuenta atrás de la hora meiga. Es entonces cuando en el paseo marítimo comienza la guerra de codos para presenciar el espectáculo. Pero el trabajo para tomar posiciones siempre resulta inútil porque el humo de las hogueras obliga a evacuar la primera fila de la balaustrada.
De viajes

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Gracias, Carmina, por tu premio

Antes de continuar con otras chaladuras de las mías, no puedo pasar sin dejar mi gratitud a Carmina por querer acordarse de mí y concederme su reconocimiento.
Que alguien diga, y ya sé que siempre me leéis con tanto cariño, lo que os pego más abajo, es todo un estímulo para seguir adelante, esforzándome por estar a vuestra altura.



“Lo he dejado para el último pero no por ser menos importante, porque si alguien merece el premio de blog a su actitud, ese es Alberto. Un ciego que no se
amilana por nada, que se marca retos y los cumple, que aunque sea en su blog e imagino que tambien en otras instancias denuncia las dificultades con que
se encuentra su colectivo en el dia a dia, Su gran sensibilidad se ha ganado mi profundo respeto y mi sincera amistad.”
Os invito a que la visitéis en
http://detintaenvena.blosgpot.com Segunda parte del texto

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miércoles 24 de junio de 2009

El fuego

Acaba el 24 de junio, el día de san Juan, fecha mágica por excelencia, reminiscencia de ritos prerromanos, de hogueras, de luz, de hechizos.
Quiero expresar lo que, para mí, significa el fuego.
Que quienes celebréis este día, lo hayáis disfrutado.



Podríamos hablar de otra de esas paradojas: el fuego es luz y un ciego es oscuridad, entonces ¿cómo puede sentir un ciego el fuego? ¿Cómo casar luz y oscuridad?
Para mí el fuego me trae recuerdos de infancia en los que la lumbre se adueñaba de mi hogar. Una estufa de leña caldeaba la cocina, el cuarto de estar.
Las navidades se iniciaban con una gran hoguera en el centro del pueblo y las brasas resultantes las vendíamos de casa en casa a cambio de dulces y monedas.
Recuerdo el color entre amarillento y rojizo, su crepitar, el sonido chasqueante, el calor.
¿Y ahora? Ahora respeto hacia él. Miedo a que me salten las llamas. No me gusta estar cerca. Veo su fragor apoderándose del bosque con voracidad insaciable. Veo dolor.
Ya sé: el fuego es purificador, da calor, fue la primera de las defensas que el hombre tuvo en sus albores y Prometeo pagó un severo castigo por robarla a los dioses. Pero prefiero el calor de una sonrisa, la defensa de unas manos amigas y la pureza de un corazón noble.

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Carta a Louis Braille

Es verdad, Merceditas tenía razón.
Cuando mi amiga Elena compartía su primera vez, ésa en la que leyó en braille ante el público, aludía al motivo por el que lo había hecho.
Yo, tan amante del género epistolar, escribí una carta al homenajeado, a Louis Braille en la que se explica. Así que aquí la pongo también.
Que os guste.



Madrid, a 19 de junio de 2009

Mi muy admirado Louis:

Estoy seguro que la sencillez de tu persona y los dones que ofrecen la inmortalidad de tu genialidad comprenderán el que apee el tratamiento de usted para dirigirme a ti, que lo haga más cercano a través del tuteo. Esto no significa, por mi parte, ni mucho menos, falta de respeto ni pretender rebajar tu dignidad. Aspiro a que sea una muestra de mi reconocimiento hacia alguien que tanto aportado a las personas ciegas y siempre fue un ejemplo para quienes tuvieron la dicha de saber de ti y de tu gran obra.
El motivo de esta pequeña carta es el hablarte de un grupo que, privados de la visión, como lo estuviste tú, nos reunimos cada miércoles para celebrar tu sistema de puntos salientes, para rendirte homenaje.
Llevamos ya cuatro años haciéndolo y esperamos continuar por otros tantos, al menos.
Estoy convencido de que te halagará el saber que nos esforzamos por mejorar la práctica de tu método, por hacerlo cada día mejor. He de decirte, sin duda ya lo sabes, que es muy hermoso ver cómo quienes disponen de mayor destreza se adaptan a quienes la tienen menor, pero que luchan denodadamente por superarse.
Hoy están aquí algunos de ellos para esbozar los principales rasgos de tu figura, para darlos a conocer y recordarte, sentirte más cercano.
Hemos tratado de extraer lo más sobresaliente de lo que fuiste y de cómo creaste esa llave que nos abrió las puertas de la Historia y del acceso al conocimiento.
Es solamente un pequeño detalle, hecho desde el más profundo sentimiento de gratitud que, demuestra, una vez más, que se puede, que merece la pena seguir mirando hacia adelante.
Ojalá que con este acto, como aquéllos en los que tú participabas, cuando fuiste alumno, te hagan sentirte orgulloso de que doscientos años después de tu nacimiento, tu huella permanece ahí, que tus sacrificios merecieron la pena.
Si así lo conseguimos, será para nosotros el mayor de los premios.

Un abrazo lleno de admiración

Alberto




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martes 23 de junio de 2009

Cuando soy…

Ayer alguien, una buena amiga (otra de ésas especiales), me regaló este ppoema. No sé quién es su autor pero es auténtica música hecha palabra.
Quiero compartirlo con vosotras y vosotros porque sé que os va a gustar.



Cuando soy taxista te llevo en mi taxi al mar.Cuando soy pianista canto al ritmo de tu corazón.Cuando soy pintor pinto tu cielo de almendros.Cuando soy cocinero tu sonrisa es la harina más blanca.Cuando soy ladrón robo todas tus penas.Cuando soy piloto te veo en cada nube.Cuando soy vagabundo me esperas en todas las ciudades.Cuando soy albañil te hago un palacio en el aire.Cuando soy profesor te enseño mil palabras mágicas.Cuando soy marinero te regalo los vientos.Cuando soy escritor te escribo esta canción.Y como solo soy un niño te regalo la llave de mi laberinto.

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lunes 22 de junio de 2009

Impresiones de viaje a Vitoria

Bien, con la cara y el espíritu llenos de agradecimiento a Elena, después de ese acto, del que ella habla y fue partícipe (lo hizo fenomenal, por cierto), al día siguiente, me apresté a darme el gustazo de un viajecito, uno más. Se trataba de ir a Vitoria y aprovechar una oferta de la red de Paradores, con motivo de la reapertura de su establecimiento en Argómaniz, en la zona de la llanura alavesa.
Íbamos a emprenderlo ciegos totales, sin ayuda a priori.
Os lo cuento y así os hablo de cómo se las apaña uno sin ver en un viaje.



Ante todo es básica la preparación previa. Como para cualquier persona que emprende un periplo, lo suyo es documentarse, buscar información y luego, en nuestro caso, concertar una visita guiada.
Éste era un viaje sencillo, tanto por la relativa cercanía de Madrid, como por el poco tiempo de estancia.
Nos habían recomendado un restaurante típico, un asador. como llegamos a las 13.30 hs, fuimos en su busca.
Pregunta que te pregunta por la zona del parlamento vasco. Sigan por allí (¿cómo por allí, no nos señale con el dedo, indíquenos), cuando lleguen al Corte Inglés giren a la derecha (¿y cómo sabemos cuándo llegamos a él? Díganos cuántos cruces nos quedan…).
En fin, que nos encontramos con un colega de infortunios visuales, que no ciego total y nos llevó al restaurante de marras. Nos acomodamos, la cosa tiene buena pinta: pedimos sin reparos que hay que darle un gusto al paladar y al cuerpo. Ay ay, eso de no leer la carta y no ver los precios… llega la hora de la cuenta y casi recuperamos la vista del susto. Parece que, sin más ni más, nos habían dirigido al restaurante más caro de la ciudad. Que no se diga que los ciegos se cuidan mal, otra cosa es cómo se cuidó el bolsillo.
Habíamos quedado con la empresa de guías en la puerta de la oficina de turismo. Llegamos a ella, echamos la mano a la puerta y hete aquí que nos encontramos con que tiene el cartelito en braille. Nos hicieron chirivitas los dedos, que uno no está acostumbrado a estos lujos.
Durante dos horas paseamos por el parque de la Florida, la plaza de la Virgen Blanca, la plaza de España, las murallas, la catedral y algunos palacios renacentistas.
Pudimos tocar la estatua de don celedón, personaje representativo de las fiestas, vestido con su boina, su paraguas y su bota de vino al cinto.
Evoqué el libro “A la sombra del templo” de Toti Martínez de Lecea.
Al final del recorrido, no faltó la visita obligada a una confitería con la solera del último tercio del siglo XIX, en la que tuve ocasión de comprar los vasquitos y las nesquitas, unos chocolates deliciosamente espectaculares.
Tomamos un taxi y nos aprestamos a hacer efectiva la reserva en el parador.
Previamente, les habíamos mandado un correíto anunciando nuestras necesidades: carta del restaurante en braille y habitaciones cerca del ascensor.
Estaba todo dispuesto y en orden.
La cena exquisita y más tras haber podido elegir por nosotros mismos el menú.
Y a dormir en medio de un silencio y una temperatura increíbles.
Al día siguiente a desayunar. Si elijo paradores a la hora de viajar es por sus atenciones, en general, irreprochables, con la familiaridad que ya no se estila. Y esta vez, mis expectativas no se vieron defraudadas, en absoluto.
La camarera nos sedujo con la variedad de viandas (no quiero poner los dientes largos…), tanto que nos resultó imposible negar sus tentaciones y relegar el almuerzo para otra ocasión.
Claro, había que investigar el entorno, rebajar los excesos del desayuno: allá que nos fuimos por una carreterita secundaria. Le dijimos al señor de la recepción:
-No se preocupe, que si nos perdemos, ya preguntaremos
-Ja, si se encuentran con alguien……
Con la referencia de una oportuna rama (no se sabe de qué especie de árbol) que sobresalía y el ruido del tráfico a lo lejos, pero siempre a la izquierda, allá que nos fuimos hasta Echevarri, el siguiente pueblo.Era verdad, no pasaba nadie y a los pajaritos que nos obsequiaban con sus trinos, no parecía posible preguntarles.
Por fin, se detiene un coche. Qué detalle pararse a saludarnos.
-Oiga, a usted le conocemos.
-¿A mí? Imposible.
-¿No trabaja por la zona de Estrecho en Madrid?
-Sí, sin duda que así es, pero…. Cómo es posible.
-Pues sí, le hemos visto pasear varias veces por Bravo Murillo.
-No puede ser, es increíble. El mundo es un pañuelo y nosotros… (los mocos, con perdón o sin él). Y ya que estamos ¿queda mucho para el pueblo?
-No, no; ya casi estáis. Seguid un poco más. No tiene pérdida.
Y así es, un trecho más y oímos las campanas de la iglesia que tocan a misa.
Regresamos a buen paso, pensando y comentando lo fácil que es ese paraje para un ciego, lo bien que puede estarse unos diítas y nos damos el capricho de tomarnos la inevitable cerveza con limón en la terraza.
Ya de vuelta, para pagar y regresar a la estación de autobuses vitoriana, se me ocurre meter la pata en un hoyo de una farola. Tiene narices que no luces (lo digo por este cegato), menos mal que la fortaleza muscular, ganada en jornadas de senderismo, evita el esguince.
En resumen, que fue un fin de semana estupendo, con la satisfacción de haber aparcado mi frustración viajera, con anécdotas y con el trato exquisito de quienes vieron en nosotros a unos valientes.
Y, de paso, saco material para contaros humoradas por aquí y que os haga sonreír.
A la vuelta, en el autobús, se incluye la merienda y otras atenciones. Al llegar a destino, la simpática azafata se pasa y me dice:
-Tenga, un obsequio de recuerdo.
-¿Qué es, guapa?
-Una petaquita muy mona.
-¿Una qué…?
-Sí, una botellita de adorno.
Ah, han debido saber que viajaría un ciego y han pensado que como más ciego de lo que voy, no iba a ir, pues que bien valdría la botellita de marras. El licor ya lo pongo yo, que sea de hierbas, por favor.

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Otra primera vez

Mi amiga Elena, ya conocida por estos lares, ella tan luchadora, que fue capaz de licenciarse en Pedagogía, al tiempo que desarrolla su labor como telefonista en una entidad bancaria, a quien su ceguera no le impide seguir marcándose retos que supera como nadie y a quien su personalidad hace que, quienes tenemos la dicha de recibir el regalo de su amistad, nos sintamos afortunados; ha querido contar su primera vez.
Ah, los buenos amigos. La tendré que invitar a un café como poco.



Estimados amigos: Desde el día 13 de junio llevamos oyendo hablar del "primer día". En esa ocasión fue el de mi compañera Laura. Ahora os quiero contar mi primer día: Fue el pasado viernes, que junto con 9 compañeros y, como, no podía ser menos, nuestro amigo Alberto ,ahí para echarnos una mano.
Hicimos, los que asistimos al Club Braille de Madrid, un final de curso y un homenaje a una de las personas que cambió el rumbo de los ciegos inventando un sistema de lecto-escritura que lleva su nombre. Me estoy refiriendo a Louis Braille. Este año 2009 se cumplen 200 años de su nacimiento. Hicimos un acto sencillo, humilde y hecho desde el corazón. Se resumió en hora y media la vida y obra de Luis Braille en 10 capítulos más una magnífica introducción y carta dirigida a él escrita por nuestro amigo Alberto. He de confesar, que aunque me lo había leído bastantes veces, no tenía la rapidez que me hubiese gustado. Pero al final, salió todo muy bien y espero repetir el próximo año. Con estas letras quiero darle las gracias a Alberto por todo lo que hace por nosotros, su paciencia, su buen hacer y como no, por ser un amigo con letras mayúsculas.

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sábado 20 de junio de 2009

Unas monedas para un pobre ciego


¿Quién no conserva en la retina ese magnífico cuadro de Francisco de Goya, La maja desnuda?
Toda una señora la tal modelo y todo un genio el tal sordo aragonés. Es, lo era cuando veía, uno de mis pintores favoritos, a pesar de su mal genio final, pero aún recuerdo sus Pinturas Negras llenas de fuerza y sus grabados y….
Afortunadamente ya los ciegos no pedimos limosna, pero sí pedimos cariño, bien sea en forma de galletas surtidas o de flores de colores que equivalen a sonrisas de luz. Al menos yo en esto sí sigo siendo mendigo.



Ya con más edad, en los tiempos en los que posaba durante horas para Francisco de Goya, parece ser con gran agrado para ambos, seguía la duquesa de Alba levantando pasiones, lo que provocaba cierta irritación en su marido. La gente murmuraba y hasta los oídos del duque había llegado alguna insinuación malintencionada que suponía una relación más profunda que la de modelo-artista entre Cayetana y Goya.Siendo ésta la situación, se encontraba una tarde, el matrimonio, descansadno en el salón de su casa, cuando un ciego comenzó a cantar en la calle pidiendo limosna. No se sabe la letra de las coplillas que entonaba, pero no sería raro suponer alguna alusión a la duquesa, que estaba constantemente en boca de los madrileños.María Teresa Cayetana, siempre caritativa, invitó a su marido a echar unas monedas al mendigo. El duqe, don José, se dispuso a rebuscar en su bolso. Al ver la dama que tardaba y descubrir que la causa se debía a que toda moneda le parecía demasiado valiosa para desprenderse de ella, le propinó un certero puntapié que hizo volar la bolsa, cuyo contenido quedó desparramado por la calle.El duque, furioso, mandó a la servidumbre bajar a toda velocidad y recuperar las monedas antes de que desaparecieran y todos los criados corrieron provistos de candeleros y buscaron agachados sobre las piedras de la calzada. Con el cariño que había demostrado el duqpe por su dinero, es posible adivinar la cara que debió quedarle cuando llegó el mayordomo comunicándole que los sirvientes no habían encontrado ni una sola moneda.La duquesa, que había seguido la escena desde el balcón, viendo cómo cada uno guardaba las monedas que encontraba, contemplaba ahora a su marido con una risa burlona. Se acercó hacia él y cariñosamente le dijo:-No te enfades, duque mío. ¿No has comprendido que el ciego era, en realidad, un enviado del Señor, para comprobar tu generosidad?Seguía siendo ingeniosa la duquesita.

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jueves 18 de junio de 2009

Oído: pulpo y calamar

Si ya de por sí, una buena ración de pulpo a la gallega o de calamares en su tinta, me hacían la boca agua, a partir de ahora, por aquello de que todo se pega, los comeré con más interés a ver si mejoramos el oído.



, un grupo de animales marinos denominado 'cefalópodos', pueden escuchar bajo el agua. El descubrimiento, llevado a cabo en Taiwán, resuelve el debate de más de un siglo sobre si estas criaturas cuentan con el sentido del oído.
Los cefalópodos carecen de las vejigas natatorias que a los peces les sirven para flotar y escuchar. Por eso no estaba claro si tenían capacidad para oír o no. Algunos experimentos realizados con pulpos ciegos sugerían que estos eran capaces de localizar los sonidos producidos por barcos o por el repiqueteo sobre un tanque.
Recientemente, el fisiólogo sensorial de la Academia Nacional de Ciencias de Taipei (Taiwán), el doctor Hong Young Yan, descubrió que los pulpos y los calamares pueden utilizar otro órgano llamado estatocisto para registrar sonidos. Estas estructuras son parecidas a sacos y contienen una masa mineralizada y vellos sensoriales. Otros peces también los usan para detectar sonidos.
El informe, publicado en 'Comparative Biochemistry and Physiology', desvela que la capacidad auditiva de estos animales "no es tan bueno como el de los peces", porque no pueden amplificar el sonido. "Quizá escuchen sonidos para huir de depredadores, o escuchen a escondidas a sus presas, o incluso puedan comunicarse entre ellos", admitió Yan.
Los científicos investigaron la capacidad auditiva de dos especies: el pulpo común Octopus vulgaris, y el calamar Sepioteuthis lessoniana. Descubrieron que el pulpo puede escuchar sonidos de entre 400 y 1.000 hertzios y el calamar entre 400 y 1.500 hertzios. "Esto indica que el calamar oye mejor que el pulpo", explicó Yan a la BBC.
Para éste las diferencias entre unas especies y otras tienen mucho que ver con el medio en el que viven. El pulpo vive en los fondos marinos, por lo que es más difícil que lleguen hasta allí sonidos de más de 1.000 hertzios. Sin embargo, el calamar se mueve a diferentes profundidades, por lo que debe de estar más acostumbrado a escuchar más tipos de ruidos.
La forma más común para comprobar que un organismo puede oír es medir como su sistema nervioso responde eléctricamente al sonido. Como esto implica la colocación directa de electrodos en los nervios, pero un procedimiento tan invasivo puede dañar a los cefalópodos más delicados.
Así que el doctor Yan ideó un método no invasivo: los electrodos se colocan en el cuerpo del animal para medir la actividad del cerebro. De esta manera, pudo medir en un par de horas si el cerebro de un pulpo o un calamar respondía o no al sonido.
"Lo que ahora me gustaría investigar es qué tipo de sonidos escuchan", aseguró Yan.

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Una biblioteca diferente

Por aquello que dicen que “nunca te acostarás sin saber una cosa más”, hoy he oído hablar, por primera vez, de las xilotecas.
Así que, he buscado algo de información sobre ellas y he querido compartirla por aquí.
Imaginaos…



La biblioteca de madera de Alnarp, Suiza, es una colección única de libros. Cuando un usuario abre uno de los 217 volúmenes, no encuentra ni una sola página. En su lugar, cada uno de estos libros huecos almacena hojas secas, flores, frutos, semillas, trozos de raíces, la descripción completa de una especie de árbol o arbusto.
La original colección fue creada en Alemania entre 1805 y 1810, y es una de las más curiosas. Sin embargo no es, ni mucho menos, la que cuenta con mayor número de libros, ya que ésta se encuentra en EEUU y cuenta con 60.000 ejemplares. En España, también existe una xiloteca privada mantenida por Manuel Soler que dispone de más de 3.000 muestras, expuestas, todas ellas, en una cabaña de madera ubicada en Denia, Alicante.
Una xiloteca es una colección de maderas (xylos = madera). Pero así como una biblioteca es "algo más" que una mera colección de libros, también una xiloteca es algo más que una mera colección de maderas.
Prácticamente, todos los países medianamente desarrollados, y que realmente se preocupan por su flora, cuentan al menos con una xiloteca, en donde, en mayor o menor escala, está representada tanto su propia flora como la de otras áreas del mundo. La xiloteca oficial con mayor número de muestras es la de SAMUEL JAMES RECORD MEMORIAL COLLECTION de la Escuela Forestal de la Universidad de Yale, New Haven (Connecticut, EEUU) con 60.000 especímenes .
La segunda xiloteca en importancia es la del Museo Real de África Central de Tervuren, Bélgica, que en Septiembre de 2004 contaba con 57.165 muestras.
Una xiloteca es necesaria para conocer el valor científico y económico de las maderas existentes. Al mismo tiempo, sus muestras sirven como material de estudio para la xilotomía, propiedades físicas y mecánicas de la madera, durabilidad y conservación. La existencia de xilotecas tiene además aplicaciones prácticas inmediatas para todos los que necesitan hacer un análisis morfológico - visual de las maderas, como es el caso de tecnólogos, personal especializado y usuarios de la madera, así como en la industria y el comercio de esta materia prima.
Por modesta que sea una colección de maderas, cada una de sus muestras es un compendio o una monografía que encierra una vasta información, siendo de gran importancia en museos, escuelas y universidades, por su valor didáctico y docente.
Es norma común y establecida que las xilotecas de diferentes países se intercambien muestras e información, aumentando así sus conocimientos y su colección.

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martes 16 de junio de 2009

El viejo semáforo

Desde que el 4 de agosto de 1914 se instalara el primer semáforo moderno en Cleeveland se han convertido en elementos básicos de nuestras ciudades. Para una persona ciega el hecho de que tengan un dispositivo acústico es esencial, bien sean los tradicionales pajaritos o su activación mediante el correspondiente mando a distancia.
El caso es que, en esta noche de lunes, a cuenta de ellos, se me ha ocurrido la siguiente chaladura.
Con el deseo de que Morfeo os reciba con agrado, ojalá os haga evocar una sonrisilla.




-Maestro, ya ha venido la orden para derribar ese trasto de la plaza, el último que queda de la serie antigua. Ahora, los nuevos son de lujo, controlados por ordenador, se activan en cascada e incluso llevan un dispositivo acústico que avisa de cuándo debe cruzarse y el punto en que están ubicados. Una maravilla, Por fin, vamos a poder instalarlo en vez de ese cacharro que, con eso de que es antiguo, los del Patrimonio se han puesto borricos, como siempre por otra parte.
-Bien, bien; Manuel. Vamos allá, a ver el terreno, a vallarlo.
-¿Ve usted? Con que abramos aquí un pequeño agujero con el martillo Dumper y cortemos unas horas la calle está listo.
Ya vienen otra vez esos tipos. Pensé que se habrían olvidado de mí, pero veo que no. Y esta vez parece que van en serio así que antes de que acaben conmigo para siempre les contaré mi historia.
Sí, señores; soy un poste semafórico, que uno tiene su categoría, oigan. Llevo ni se sabe los años desde los que fui plantado en este punto de confluencia entre la avenida de la Ilustración, ahora, que antes fue del Generalísimo y la plaza de la Nueva España otrora de la Victoria.
Cuando me pusieron era muy moderno, fue todo un evento en la ciudad porque tenía la posibilidad de ser activado por el peatón que quisiese atravesar esta amplia vía. Ya el tráfico de coches se había hecho denso y los paseantes estaban hartos de las esperas y eso que entonces la prisa no se había impuesto aún.
He sido testigo, sin que ellos lo supieran de encuentros y desencuentros, de amores y decepciones, de risas y llantos.
Aprendí un truco: cuando había alguna guapa señorita, a mi lado, retardaba el cambio de luz para tenerla más tiempo junto a mí. Qué ingenuo _dirán_ pero yo me conformé siempre con lo pequeño.
Supe de la primera vez en que un ciego se atrevía a cruzar solo la calle y celebré, con él, su emoción.
Alumbré, con mi luz verde, una noche en la que un anciano se despedía para siempre de alguien muy querido.
Reconocí al triunfador, al que ufano acababa de recibir su nombramiento como alto mandatario del gobierno de la ciudad, cuya sede se encontraba frente a mí.
Comprendí cómo las niñas y niños de aquella época fueron creciendo. Su tránsito del cochecito de bebés, conducido por unas madres emocionadas, dejó paso al orgullo temerario de la motocicleta y a la estabilidad próspera del coche de lujo.
Es verdad, también recibí las visitas de animalejos: aquellas palomas que siempre dejan su regalo, aquel gatito que quiso probar la libertad y que enseguida deseó volver a la comodidad y a los mimos de su anciana dueña o esa otra mascota que fue hija de unas fiestas navideñas y vagó sola, una vez agotada la emoción de lo nuevo por parte de su poseedor.
Todo esto ha ido pasando por aquí. Ahora me quieren arrumbar al cementerio de los semáforos., pero aspiro a preservar mi recuerdo.
Creo que en algún diario de la época se conserva el acontecimiento de mi inauguración pero ya nadie se acuerda de aquello. Sólo se quiere lo novedoso, lo moderno y… ¿adónde irán a parar tantos sueños y preocupaciones como escuché a quienes aguardaban su turno?
¿Qué quieren?
-¿Qué le pasa hoy al semáforo?
-No sé, cari. Pero parece como si llorase, sus bombillas están parpadeando. Mira, les preguntaremos a esos operarios que están…
-Oigan, ¿Qué sucede?
-Nada, simplemente que este trasto está dando sus últimos parpadeos, por no decir bocanadas _fanfarronea, socarrón, el que tiene voz de mando.
-¿Cómo pueden decir algo así y con ese desprecio? ¿Te acuerdas, querida que fue aquí donde nos besamos por primera vez? ¡Ah, aquel beso de cine!
-Sí, sí; cómo olvidarlo. ¿qué van a hacer?
-Pues nada, lo que debimos hacer hace muchos años. Tirarlo y sustituirlo por otro mejor.
-Bueno, ustedes los del Ayuntamiento, harán lo que quieran pero nosotros siempre vendremos aquí cada 13 de diciembre a festejar nuestro amor y guardar su lugar. ¡Hacía mucho frío aquel día de diciembre, pero qué calor diste a mi alma!
-Nunca consentiremos que…
No se sabe cómo pero las luces de ese viejo semáforo se han apagado definitivamente antes de que el martillo neumático cumpla con su misión.

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domingo 14 de junio de 2009

Advertencia

Quiero poner esta breve aclaración para que, hasta que se solucione, o vuelva a saber hacerlo, no penséis que me he vuelto loco y estoy pariendo una chapuza. Pero es que no sé cómo , o si han sido los duendes de Blogger el caso es que no entiendo la razón de que no aparezca el link de “Leer más”.
Así que si pincháis en el título de la entrada en cuestión, la leeréis de forma completa. No creáis que la he dejado a medias.
En fin, bastante difícil me resulta hacer esto sin ver como para que luego ande alguien tocándome los bóulins.



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Colgando en tus manos

Del disco de Carlos Baute, “De mi puño y letra” os pongo la letra y vídeo de esta canción interpretada, a coro, con Marta Sánchez.
Que os guste y que os acompañe en esta tarde calurosa de domingo.
Como siempre, para escuchar la música, pinchad en el título de la entrada.
Un abrazo cariñoso.




Quizá no fue coincidencia encontrarme contigo,
Tal vez esto lo hizo el destino.
Quiero dormirme de nuevo en tu pecho
Y después me despierten tus besos.
Tu sexto sentido sueña conmigo
Sé que pronto estaremos unidos.
Esa sonrisa traviesa que vive conmigo
Sé que pronto estaré en tu camino.
Sabes que estoy colgando en tus manos
Así que no me dejes caer
Sabes que estoy colgando en tus manos.
Te envío poemas de mi puño y letra
Te envío canciones de 4.40
Te envío las fotos cenando en marbella
Y cuando estuvimos por Venezuela
Y así me recuerdes y tengas presente
Que mi corazón esta colgando en tus manos
Cuidado, cuidado que mi corazón esta colgando en tus manos.
No perderé la esperanza de hablar contigo,
No me importa qué dice el destino.
Quiero tener tu fragancia conmigo,
Y beberme de ti lo prohibido.
Sabes que estoy colgando en tus manos
Así que no me dejes caer
Sabes que estoy colgando en tus manos.
Te envío poemas de mi puño y letra
Te envío canciones de 4.40
Te envío las fotos cenando en marbella
Y cuando estuvimos por Venezuela
Y así me recuerdes y tengas presente
Que mi corazón esta colgando en tus manos
Cuidado, cuidado que mi corazón esta colgando en tus manos.
Cuidado, cuidado mucho cuidado, cuidado
No perderé la esperanza de estar contigo
Cuidado mucho cuidado
Quiero beberme de ti todo lo prohibido
Cuidado mucho cuidado
Quiero amanecer besando toda…
Toda tu ternura mi niña mi vida te necesito
Te envío poemas de mi puño y letra
Te envío canciones de 4.40
Te envío las fotos cenando en marbella
Y cuando estuvimos por Venezuela
Y así me recuerdes y tengas presente
Que mi corazón esta colgando en tus manos
Cuidado, cuidado que mi corazón esta colgando en tus manos.

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Toda una proeza voladora


Vaya vaya,no se quejarán las señoritas colibríes de cómo se portan sus cortejadores a la hora de echarles mano, digo ala.
Que no se diga que no hay quien hace todo lo posible por buscar pareja.
Ummmm….




Es común entre los animales desarrollar algún rasgo llamativo para facilitar el cortejo. Pero el colibrí de Ana ('Calypte anna') bate todos los récords: lleva su cuerpo al límite de lo físicamente soportable volando a 27,3 metros por segundo. Es, con diferencia, el vertebrado más veloz, y ha adquirido esta extraordinaria capacidad sólo para poder seducir a las hembras.
Los 27,3 metros por segundo del colibrí equivalen a unos 100 kilómetros por hora, menos en realidad de los 1.000 kilómetros por hora o incluso más de 2.000 por hora que pueden alcanzar los aviones a reacción. Sin embargo, las habilidades cinéticas del colibrí son inigualables si se tiene en cuenta la relación entre el tamaño de su diminuto cuerpo y su capacidad de aceleración. El colibrí alcanza velocidades que equivalen a recorrer en un segundo una distancia 400 veces mayor que su propio cuerpo. Esa es una capacidad de aceleración extraordinaria, superior a la de los jet si se tiene en cuenta el tamaño de su cuerpo.
Christopher Clark, del Museo de Zoología de Vertebrados de la Universidad de California en Berkeley (EEUU), ha llegado a esta conclusión, según informa en 'Proceedings of the Royal Society B', tras haber grabado a esta especie de colibrí con cámaras de vídeo tanto convencionales como de alta velocidad.
El vuelo del cortejo del colibrí dibuja una parábola. Consiste en un vuelo en picado hasta cierto punto, en el que el ave vuelve a subir. Según el estudio, al inicio del vuelo el animal coge impulso aleteando, para a continuación plegar sus alas sobre sus costados. Es en este momento cuando alcanza su mayor velocidad, que puntualmente puede exceder la de los cazas militares. Luego vuelve a extender las alas para virar hacia arriba.
Este movimiento, muy practicado entre los pilotos de cazas militares, encierra, en el caso de un ser vivo, grandes sorpresas aerodinámicas. Así, en el momento en que el colibrí extiende sus alas para dirigirse hacia arriba (hacia el sol), experimenta aceleraciones centrípetas diez veces superiores a la aceleración gravitacional. Las aceleraciones centrípetas son indicativas de los cambios en la dirección acusados por una elevación.
Esta aceleración, dice el autor del estudio, es la mayor hasta ahora registrada en vertebrados que estén maniobrando voluntariamente, a excepción de los pilotos de cazas, e implica que el colibrí de Ana, al moverse de forma casi horizontal en el punto de máxima aceleración, soporta, además de su peso corporal, el peso de la elevación. Por lo tanto, los machos se someten a fuerzas casi diez veces mayores a las que experimentarían sólo con la aceleración gravitacional.
Los resultados del estudio "exceden los límites conocidos de las variables relacionadas con el vuelo", escribe Clark. Al mismo tiempo, a mayor velocidad, mayor es el éxito reproductor, pues mayor es el sonido producido en el aire para captar la atención de la hembra.
Con su estudio, Clark quiere demostrar "la utilidad de las demostraciones en el cortejo para estudiar la locomoción", con implicaciones tanto para el estudio del comportamiento animal como para la biomecánica.

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