domingo 4 de marzo de 2012

El buscador que siempre buscaba

Tal vez, influido aún por la experiencia de ayer, sale el cuento de hoy.
Que estéis bien y disfrutéis.
Feliz semana, como siempre.
Con cariño.

Te dijeron que allí lo encontrarías, que ése era el lugar al que debías dirigirte. Tú no te lo terminabas de creer, tantas veces te habían hecho concebir ilusiones que ya dudabas siempre de todos y de todo. Amigos bienintencionados, echadoras de cartas, horóscopos y vaticinios. Todos habían errado el norte, todos se equivocaban al decirte “ve a tal o cual sitio, esta vez va a ser”. Pero no, nunca era.
Y, por otra parte, ¿qué necesidad tenías tú de tanta búsqueda si ya disponías de mucho? ¿Era avaricia, ansia?
No, era querer ser, desear crecer, encontrar a quien te ayudara a conseguir esa quimera tuya.
Sería tu último intento. Lo tenías decidido. Estabas ya cansado, no te quedaban fuerzas. De no encontrarlo, te retirarías a tu claustro de rutinas y paso de hojas de un calendario sin magia ni contenido. ¡Que ya estaba bien! ¿Que ya valía de que tú mismo te hubieses puesto la etiqueta de buscador!
Y el caso es que el aquel lugar sin nombre al que te exortaban a acudir, aquel allí siempre lo habías dejado pasar por alto. Las ocasiones en las que transitaste por delante de su fachada, nunca te llamó la atención, nunca lo viste como la sirena que emitiera sus cantos para ti. Bah, era tan anodino, tan normal…
-¿Estáis seguros de que acertaremos? Es que como volvamos a fallarle, lo perdemos y eso no puede ser, que él merece ser absolutamente feliz… Tanto como él nos ha ayudado y ¿no vamos a ser capaces de hacerlo nosotros por él ahora que, de verdad, lo necesita?
-Que no, mujer. Que ahora sí que sí. Que hemos aprendido de los fracasos anteriores y lo tenemos todo preparado y dispuesto.
Así se comentaba en el reducido círculo de gente fiel que aún le restaba. Esos pocos, tan pocos que siempre se cuentan con los dedos de una mano, que siempre siguen ahí, pese a todo, incólumes a las tormentas del paso del tiempo o del día a día o de los distanciamientos. ¿Amigos se les denomina? No, almas gemelas, mitades de tu yo.
Entraste y lo primero que te recibió fue un vestíbulo amplio, con alguna columna y una mesa de recepción. No había nadie, seguiste adelante, te dijeron que hicieses eso. Viste la escalera por la que, intuiste, deberías ascender hasta el último piso, según lo preceptuado. Empezaste a escalarla. Eran peldaños estrechos e inclinados pero seguiste adelante. Ya que estabas allí, ¿qué otra cosa ibas a hacer? Además, conforme ascendías te fuiste encontrando con otros y con otras que también llevaban tu mismo camino. Pusiste la oreja para escuchar qué decían y les oíste palabras con tonos de espectativa, de promesas de curiosa novedad. Decían que podían haber cogido el ascensor, pero que habían preferido llegar a pie porque así lo harían antes y les convenía hacer ejercicio. Tú te sentiste identificado con su idea.
Y cuando, al fin, coronasteis cima, el anfitrión con aspecto de ser acogedor, os invitaba a pasar y a acomodarse. Te sentaste en la última fila, como siempre solías hacer en cualquier acto en el que participabas, siempre al final, siempre preparado para salir el primero, para huir presto, para pasar desapercibido.
¿Con qué se encontró tu espíritu escéptico?
Mientras que unos y otras se saludaban entre sí _parece que se conocían_ tus ojos se posaron en los de la persona que se encontraba tras la mesa del estrado. La contemplaste viendo cómo se organizaba, cómo sus manos colocaban unos objetos desconocidos para ti. Tus ojos volvieron a sus ojos. Viste su melena castaña, su atuendo discreto pero elegante y sus facciones dulces. Mas, tus ojos volvieron a sus ojos.
La presentaron. Tú seguías prendado de sus ojos. Le dieron la palabra. Tú permanecías mirando, imantado de dos faros, profundos, claros, plenos. ¿De qué se trataba su discurso? Te obligaste a hacer un esfuerzo para atender…
“Las personas ciegas, antes que ciegas somos personas. Los ciegos queremos ser normales pero aún hoy nos encontramos con innumerables barreras de todo tipo”.
¡Qué estaba diciendo aquella mujer! ¿Que era ciega? No podía ser. Si de sus ojos se emanaba una luz increíblemente brillante, la luz que él siempre había buscado y nunca encontraba. Qué desatino del destino: una ciega que destellaba luz. ¿Cómo podía ser? Increíble maravilla, extraordinario prodigio.
Y, no obstante… Volviste a mirar, a dejarte cautivar por aquellos ojos, aquella llama que ardía en ellos. Una llama de pasión, energía, tenacidad, superación y empuje.
¿Y la voz? ¿Y su físico? Poco te importaban en aquel momento. Ya sólo querías una cosa, contemplar eternamente unos ojos que, tal vez, para su dueña, le resultasen vacuos, pero que, para ti, suponían el tesoro definitivo, la máxima de las riquezas. Contemplarlos para siempre, quererlos, descubrir lo que, a través de ellos, se podía obtener, algo especial y único.
Lo supiste, tu búsqueda abía concluido. Al fin, tu gente, había dado con la clave a tanta angustia, tanta zozobra y tanta desesperación.
En un rato te levantarías de esa butaca, te acercarías a ella y… ¿qué le dirías? ¿Sería posible que aún para ti hubiera una postrera oportunidad?

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sábado 3 de marzo de 2012

La pasión de hacer visible la ceguera

Ya os he hablado alguna vez de lo mucho que disfruto cuando contribuyo a que el mundo de la ceguera se haga visible a través de acciones de sensibilización e información. De lo esenciales que éstas son en el largo camino de la lucha por nuestra normalización. Y de lo gratificante que resulta ver cómo quienes las están recibiendo muestran su interés y su receptividad.
Bueno, pues esta mañana he tenido la satisfacción de volver a experimentar otra vez más esa sensación, ese orgullo.
Y es que mi amiga Elena propuso hace tiempo a Voluntarios de BBVA, el banco en el que trabaja, y demuestra su capacidad aun siendo discapacitada para realizar su trabajo con su bien probada profesionalidad, la idea de organizar una jornada de este tipo.
Desde Voluntarios la acogieron con entusiasmo y plena disponibilidad y enseguida nos pusimos a prepararla. Se trataría de mostrar el Museo Tiflológico de la ONCE, un museo hecho para ver y tocar, proyectar un vídeo sobre los perros guía y luego compartir nuestra realidad, nuestras dificultades y vivencias cotidianas al tiempo que dábamos protagonismo al braille como sistema insustituible para los ciegos en la búsqueda del acceso al conocimiento.
Y creo que ha merecido la pena. He tenido la sensación visual, y no tan visual, de que así ha sido. De que quienes han querido venir a pasar esta mañana de sábado con Elena y conmigo, han disfrutado y aprendido alguna cosa.
Que alguien te diga al terminar, tras un suculento aperitivo al que hemos sido invitados por Voluntarios, que “eres un visionario, que transmites tanta vitalidad y optimismo que es toda una maravilla muy difícil de encontrar hoy día”. Y que yo lo que quiero, a lo que aspiro, es a dar luz a quien me rodea porque lo necesito, porque creo firmemente que merece la pena hacerlo.
En el Museo hemos viajado por el mundo del arte a través de las maquetas que en él se exponen dando una perspectiva diferente de monumentos tan emblemáticos como desde la Mezquita de Córdoba, las murallas de Avila, San Martín de Frómista pasando por el Coliseo romano, el Taj Majal o la Estatua de la Libertad.
El vídeo nos ha enseñado el proceso de adiestramiento de los perros guía y cómo se produce el proceso de entrega a su dueña, algo mágico, aleccionador.
Y en la posterior charla, Elena y yo, modestamente, hemos pretendido dar respuesta a cuestiones como las barreras con las que nos encontramos los ciegos en nuestro día a día, el hecho de desterrar los tópicos generalistas que se suelen dar sobre nosotros, o el explicar la lógica de un invento, tan genial como sencillo, como es el código de puntos salientes que creara Louis Braille a sus 16 años de edad y, para ello, quisimos poner una adivinanza, una frase a descifrar: “Voluntarios y solidaridad, juntos de la mano”.
Las anécdotas y sucedidos han pretendido, en tono de humor, fijar algunos conceptos tan importantes como que el diseño no está reñido con la accesibilidad, que las personas ciegas somos personas antes que ciegas y, por tanto, cada una somos diferentes, que el lenguaje no debe cambiarse y que palabras como allí o allá no son lugares a los que enviar a una persona ciega cuando pregunta, y que queremos estar aunque no veamos, y eso que, a veces, se piense “¿a qué van si no ven? Pues a qué va a ser, aestar allí, a avanzar siempre, siempre adelante aunque a veces cueste tanto…”
Cómo no agradecer a Diego y a Joaquín el que quisieran darnos esta oportunidad. Y que además se haya podido entregar una mochila con algunos recuerdos materiales, pero que debería ser una mochila en la que quepan valores como escuchar, tenacidad, superación, humor, aprender, querer, soñar, vivir.
Y si yo, junto con Elena, hoy hemos ayudado a que seamos más conocidos como ciegos, y a que hayamos dejado un poso en suscorazones, bien habrá valido la pena.
Un reto más superado, una huella más, algo nuevo que recordar y contar.
Y el reconocimiento para Elena por impulsarlo y a Voluntarios de BBVA por apoyarlo y a quienes han venido por querer asomarse a la ventana de nuestro mundo.
Eso es felicidad, estímulo, aliento y fuerza.
Y yo, siempre que acabo una de estas acciones, me pregunto: ¿lo habré hecho bien? ¿Habré dicho lo esencial? ¿Me habrá podido la pasión? ¿Habrá…? No sé.

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miércoles 29 de febrero de 2012

Contra la indiferencia: por las enfermedades raras

Y sí, ellos nacieron, les dejaron nacer aunque lo hiciesen con el estigma de la enfermedad.
Y pese a todo, pese al dolor, a la soledad, a la incomprensión o a las barreras de todo tipo, ahí siguen. Demostrándonos que continúan aferrándose a la vida, que no cejan en la lucha por su futuro.
Vaya mi homenaje y mi recuerdo, en su día, a esas personas, aquejadas de una enfermedad rara.
Que no sean olvidadas a la hora de investigar y de ser consideradas como personas.
Sé lo que es padecer una discapacidad y aún así hay que estar ahí, hacerse visible, no dejarse vencer por el desaliento.
Vaya por ellas y ellos.
Más allá de las cifras, lo importante son las personas y, por pocas que sean, no deben ser olvidadas.
Y por eso, me permito transcribir el ”Manuscrito contra la indiferencia”, publicado hoy por la federación que las agrupa.
“¡Reivindicamos el derecho a la vida en igualdad de oportunidades para 3 millones de personas con enfermedades raras!
La Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), en nombre de todos los afectados con enfermedades raras y sus familias, presenta esta declaración para abordar de forma integral las demandas de 3 millones de personas con patologías poco frecuentes
“Una Enfermedad Rara puede afectar a cualquier persona.7 de cada 100 personas sufren una de ellas. En España existen cerca de 3 millones de afectados. Desde FEDER contribuimos a mejorar la calidad y esperanza de vida de los afectados y sus familias”.
PEDIMOS
1. Declaración contra la indiferencia: ¡Reivindicamos el derecho a la vida en igualdad de oportunidades para 3 millones de personas con enfermedades raras!
2. Más información: Informe medidas urgentes para el derecho a la vida de 3 millones de españoles con enfermedades raras.
o Definición Enfermedad Rara.
o Propuestas para mejorar el alcance de la Estrategia Nacional de ER.
o Propuestas para mejorar los registros nacionales de ER.
o Propuestas para mejorar los sistemas de información y formación en ER.
o Propuestas para impulsar la investigación en ER.
o Propuestas para mejorar la asistencia socio sanitaria de las familias con ER.
o Propuestas para mejorar el acceso a las terapias, medicamentos huérfanos y productos sanitarios en ER.
o Propuestas para fortalecer la acción y participación de los pacientes en las tomas de decisiones sobre las políticas que les afectan.
o Propuestas para mejorar los servicios sociales y líneas de ayuda.
o Propuestas sobre el copago

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domingo 26 de febrero de 2012

Un evento literario

Hace hoy 210 años nacía Víctor Hugo. ¿Quién no se ha emocionado con las peripecias de sus héroes y la genialidad de su escritura?
Vaya mi homenaje hacia él con el cuento de esta semana.
Como siempre, con mis mejores deseos de lo mejor.
Con cariño.

Mientras unos y otras recogían los desperdicios de una opípara cena como clausura del magno evento celebrado en homenaje al maestro de las letras francesas, Víctor Hugo, él se tomaba su mojito con la indispensable y prometedora ramita de albahaca y la sonriente raja de limón.
Reflexionaba acerca de lo comentado y expuesto en las sesiones de trabajo. Del moderno enfoque dado al papel de Cuasimodo y Jean Valjean bajo la óptica del presente y de su vigencia en cuanto a los valores encarnados por semejantes personajes.
Mientras todo eso hacía con la autocomplacencia como máscara, se preguntaba si no podría alcanzar, a futuro, idénticos triunfos. Soñaba con una Esmeralda de la que enamorarse, como lo hiciera aquél, o con el abnegado amor paterno de éste.
Sonrió, no pudo hacer otra cosa, al recordar también los ditirambos, poemas laudatorios que habían recitado como dedicatorias al escritor. Y es que algunos de ellos, le habían sonado tan falsos… Adónde puede llegar la petulancia de algunos so pretexto de sumarse a los carros, mejor a los reactores, de la alabanza sin mesura.
En esas estaba cuando alguien se le acercó.
-¿Necesitará alguna cosa más antes de cerrar definitivamente?
-Ah, no. Está todo bien. Me marcho enseguida.
-Espero le haya merecido la pena su asistencia al seminario.
-Claro que sí. Que recordar a monsieur Hugo siempre es un placer. Y más cuando la organización resulta tan perfecta.
-Muchas gracias. Creemos que efectivamente tenemos motivos para sentirnos satisfechos.
-Ya lo pueden decir, sí sí. ¿Y para cuándo el libro con las conclusiones?
-Si los duendes de la imprenta no nos hacen jugarretas, lo prevemos para de aquí a un mes. ¿Cómo se las podremos hacer llegar?
-Mándenlas a mi despacho, que allí las guardarán a buen recaudo.
-Es que como usted está siempre tan ocupado. Por cierto, no nos cansaremos de agradecer su presencia estos días. Qué honor, haber contado con usted, una autoridad en la materia. Y otra cosa, ¿le han hecho entrega del regalo?
-Sí, sí. Muy original. El próximo viernes marcho al caribe para disfrutar de unos días de descanso y me lo llevaré conmigo para saborearlo con la tranquilidad debida. ¿Cómo se les ocurrió?
-No fue fácil. Queríamos que fuese algo original al par que personal, algo para el recuerdo.
-Pues me gusta, me gusta. Una caja lacada, estampada con Nuestra Señora de París y en cuyo interior se encuentra un surtido de dulces envueltos en esos brillantes colores tan atractivos. Qué delicia deben de ser. Y qué formas tan originales tienen. Bien pensado, no sé si podré resistir la tentación de aguardar hasta el viernes.
-Ah no. Venga, venga, que le doy otra cajita. Pero que no se enteren los otros, que si no…
-Uy, muchas gracias, señorita. Por cierto, ¿cuál es su nombre?
-No lo creerá, pero me llamo Esmeralda.
Y ponente y organizadora se despiden con un cálido apretón de manos. ¿Volverán a encontrarse? ¿Será posible que la magia de la literatura les una de nuevo?
Ya en la calle, en el taxi que le conduce a su hotel, Ramón Coset sigue evocando lo vivido: otro congreso más, otra exitosa intervención, debates, ideas. Pero, más aún, la certeza de una nueva espectativa de deleites para paladary… ¿corazón?

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miércoles 22 de febrero de 2012

Mis deseos de paz


¡Paaaz! Pido paz para vosotros y los vuestros.
Que la paz anide en vuestros corazones.
Que os salga al encuentro con su blanco hábito de sonrisas.
Que bien claro está, la guerra termina con sus triunfos derramándose por las cloacas de la Historia, sumiéndolos en el más total de los olvidos.
Que frente a la violencia de un desprecio o un grito inmerecido, la paz sea el antídoto que dé luz en tiempos de oscuridad.
Que la cuaresma que hoy da comienzo sea tiempo de paz y confianza en un Dios que se entrega por amor a nosotros.
Que en vuestra cotidianeidad la paz sea vehículo de manos tendidas, ahí van las mías.
Que frente al desasosiego de la soledad o el dolor, sintáis mi deseo de paz.
Y que cuando vuestras almas perciban el frío de la tristeza, no olvidéis que la paz es posible, que yo quiero hacérosla llegar, regalárosla.
Con cariño y entrega... ¡Paz paz paz!

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lunes 20 de febrero de 2012

Nace un nuevo diario: La ciudad accesible

Buenas tardes:

Como sabéis la accesibilidad es esencial para un mejor desenvolvimiento de quienes tenemos algún tipo de discapacidad. Pues bien, consciente de ello, me permito pegaros, a continuación, la nota de prensa que esta mañana me han enviado.
Espero resulte de interés.
Gracias.

Una nueva oferta informativa se suma a la red con el nacimiento del Periódico Digital de Accesibilidad Universal ‘La Ciudad Accesible’

Desde el pasado 27 de enero publica diariamente noticias relacionadas con la accesibilidad, la usabilidad y el diseño para todos

Dentro de la política de ‘Accesibilidad de Código Abierto’ creada e impulsada por La Ciudad Accesible, nace en plena crisis del sector de la comunicación este medio informativo que pretende convertirse en un instrumento ciudadano transparente y que cumpla correctamente sus funciones de responsabilidad social, difusión y promoción de la Accesibilidad Universal, la Usabilidad y el Diseño para Todos.

Además de ser referente informativo a nivel de habla hispana ya que es el primero especializado en esta temática y que diariamente recoge todas las informaciones y noticias publicadas al respecto, también es una herramienta de denuncia social, de reconocimiento público a las buenas prácticas, etc. Es un proyecto abierto a la sociedad y con base de web 2.0 ya que se puede colaborar escribiendo artículos, noticias, reportajes, video y foto denuncias, entrevistas, etc. Los usuarios se pueden registrar y publicar directamente los contenidos que estimen oportunos generando así debates, conversaciones, opiniones, etc.

El Periódico Digital de Accesibilidad Universal ha dado cabida al blog La Ciudad Accesible que desde el 14 de febrero de 2011 día a día acompañaba a todos los lectores interesados en esta materia. De este modo, la publicación diaria que se compartía en el blog, se continúa publicando en forma de artículo de opinión, escrito como siempre por algún miembro del equipo redactor, amigos o colaboradores. En poco más de dos semanas, el diario que dirige Antonio Tejada, ha publicado casi 200 noticias y se han visitado 10.000 páginas.

La URL es http://periodico.laciudadaccesible.com/ y la dirección de correo electrónico para enviar tus notas de prensa o comunicaciones es periodico@laciudadaccesible.com

Secciones

El periódico se organiza en siete secciones principales: Portada, Social, Ciudad, Ocio, Tecnología, Educación e Internacional. Dentro de cada sección podemos encontrar todas las noticias sobre accesibilidad que se producen por áreas temáticas.
Con esta iniciativa, La Ciudad Accesible perteneciente a la Asociación Sí Podemos, apuesta por una accesibilidad para todos y una igualdad real de oportunidades sin exclusiones de ningún tipo.
Fotografía: Equipo redactor y técnico del Periódico Digital de Accesibilidad ‘La Ciudad Accesible’.

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domingo 19 de febrero de 2012

El baile de disfraces

Este domingo de carnaval no podía traer a mi imaginación otra cosa que no fuese una historia carnavalera. Que os guste, sonriáis y reflexionéis.
Con cariño y mis mejores deseos, como siempre.
Un abrazo del bueno, del de verdad, no de oropel ni de disfraz.

Esta es la historia de un funcionario eficaz, buen trabajador y cumplidor con las tareas que siempre le eran encomendadas. Y la de su esposa y tres hijos. Una familia que veía transcurrir los días felices sin agobios y acomodados a una vida plácida y placentera.
Que se encontraba a gusto con el trabajo que le había tocado tras superar aquella dura oposición, ganada a base de jamones y añejas botellas de vino y demás licores espirituosos. Que había ido perfeccionando su eficacia con lecturas y prácticas.
Al que le molestaba sobremanera la mala fama que tenía su profesión porque estaba convencido de que, con ella, desempeñaba una gran e importante labor de higiene social.
Que habían alcanzado un nivel de comodidades alto, al par que humilde. Que les gustaba darse sus caprichos, visitar los mejores SPA, acudir a la ópera, adquirir objetos so pretexto de modernos, aunque nadie entendiese para qué pudieran servir y llevar a los niños a colegios de postín.
Y no es que el sueldo diera para larguezas dispendiosas, pero qué quieren, les seducía eso de vivir bien, incluso algunos dirían que por encima de sus posibles. ¿Cómo no hacerlo? Si nadie podía pensar en que el futuro les jugase jugarretas de esquivo saltarín. La despreocupación, hija de la supuesta seguridad y la buena vida se habían hecho okupas de la casa familiar.
Y así iban, él autocomplaciente; ella, ufana de su posición; ellos, dichosos y felices comedores de perdices, finales de cuentos siempre soñados.
-Cariño, la señora gobernadora nos invita al solemne baile de disfraces que tendrá lugar tras la cabalgata carnavalera. Qué emoción. Iremos, ¿verdad? ¿Eh qué sí? Ya estoy imaginando cuáles serán nuestros trajes.
-¿Ah sí? Dime, dime.
-Cómo eres, qué bobo. ¿Es que no te emociona tanto como a mí?
-Bueno, si hay que ir se va, afirmó resignado aquel bueno para nada.
-Yo me engalanaré de Estatua de la Libertad, a la niña la podemos poner de gallinita…
-Sí, para que luego digan que es la gallinita ciega de la fiesta.
-Y a los niños de Zipi y Zape.
-O de Pin y Pun, purumpumpún.
-Y tú…
-Yo… de señor Quitamiedos, faltaría más.
-Ah, muy bien. Te va que ni al pelo, aunque seas calvo. Tú que eres censor, que vigilas para que nadie se acerque al peligro de caer despeñado en los abismos del conocimiento. Muy bien, muy bien. Hágase.
Y para allá que se fueron. El día llegó. Toda la ciudad estaba patas arriba, enmascarada en el oropel fastuoso de purpurinas y brillos artificiosos. Todo era algarabía, dispendio, apariencia. Mas todo era falso, invertido, truco de tramoya teatrera.
El salón de audiencias del palacio gubernamental, amueblado habitualmente con sobriedad de diseños de vanguardia, donde los metacrilatos, las luminarias de bajo consumo y las sillas de cuero tenían su reino, había sido vestido para la ocasión con abigarrados cojines, candelabros de velones, habitualmente cirios de iglesia, y alfombras donde enterrar los lindos piececitos de arlequines, odaliscas y condecorados con medallas y medallones de hojalata.
No cabía ni un alfiler. Los tocados de las señoras, tal vez fueran señores mudados en señoras, parecían maceteros de jardín municipal, los vuelos de faldas cantaban melodías de frufrús y los petimetres pululaban cual polillas aquí, allá y acullá. El éxito era completo.
En medio de tamaña francachela un grupo de ciegos hacían juegos malabares con huevecillos de satén. Iban disfrazados, claro, ¿de qué? Pues de ciegos, de que otra cosa, si no. Y tan alto lanzaban pelotas y pelotillas que fueron a dar en la antorcha de maesa censora y, al mismo tiempo, las chispas que provocaron dos infiltrados enamorados prendieron en los barrotes de caucho con que se habíacalzado el higienizador social.
Y de resultas de semejante conjunción de fuegos astrales, más bien astrosos, fue que todo ardió. El censor se achicharró convirtiéndose en un amasijo retorcido y del calor pasional provocado por achuchones y demás efusividades, se mostraron las desnudeces de unas y de otras.
¿Y los ciegos? Los ciegos vieron lo que nunca creyeron ver.
Y la fiesta terminó con resacas visuales y de otros tipos.
Y hete aquí que ya nunca nadie quiso saber de censuras y que,por ende, aquella plaza tan arduamente conquistada quedóse sin sentido y que, como extraordinaria medida de propaganda y ejemplo de rigor austero, las autoridades acordaron en sesión plenipotenciaria el despido de don Tancredo el Censor y que éste y la señora Tancreda y los tancredines hubieran de mudar sus pasadas opulencias por mendicidades de vagabundos.
¿Y todo a caus a de qué? Pues sí, claro. A causa de aquel malhadado baile de disfraces.
Y ya nadie se acordó de aquel funcionario de tan probada eficacia ni de su familia tan presente siempre en corrillos de chismosas y chismorreos. Y todo continuó igual, aunque sí hubo algo que cambió: la pareja de enamorados que se infiltraron en el baile, se fundieron en lingote áureo y los ciegos tuvieron brillo en sus ojos durante días, un brillo hecho de curvas y sinuosas sedosidades de piel.
Y colorín colorado, esta historia se ha disfrazado, también ella, sí sí. ¿De qué? Pues claro, de qué va a ser, de historia.

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jueves 16 de febrero de 2012

Olmedo y Cuéllar: otro viaje

El pasado sábado tuve ocasión de participar en una nueva excursión, otro descubrimiento viajero. En este caso, me acerqué, de la mano de la ONCE y dos estupendas monitoras, Eva y Vanesa, a las villas castellanas de Olmedo y Cuéllar.
Eramos un nutrido grupo y yo fui muy bien acompañado. Alguien dijo que no sabían cómo lo hacía pero que siempre me encontraba rodeado de mujeres estupendas. La verdad es que gozar de la compañía de mis buenas amigas Elena y Nuria, además de la incorporación de Carmen, es un lujo para mí que ha de llenarme de satisfacción y orgullo.
El día era típicamente invernal, gélido diríamos, pero mereció la pena, aunque, tal vez, habría estado mejor visitar sólo uno de los dos pueblos.
De Olmedo me queda el interesante montaje audiovisual que se ha hecho entorno al Caballero que le da fama y a su palacio y las reminiscencias teatrales al Siglo de Oro de nuestras letras. Quedamos emplazados a acercarnos al Festival de Teatro que se organiza, cada año, allá por el mes de julio.
Además me gustó mucho el Parque Temático del Mudéjar en el que se pueden tocar maquetas de iglesias, y castillos, de la zona. Un lugar muy interesante y digno de conocerse despacio por lo pedagógico que resulta con sus fuentes y demás.
Después de la visita a todos esos monumentos nos dirigimos a reponer fuerzas y caldearnos con unas buenas alubias con oreja y alguna otra sustanciosa vianda, regada con el humor y la conversación agradable y enriqecedora.
Después nos desplazamos a Cuéllar, localidad segoviana famosa en su día por el cultivo de la rubia con sus murallas y castillo, pero también con su hospital de enfermedades venéreas y su palacio de Pedro I el Cruel.
Un día, en fin, lleno de evocaciones históricas y recuerdos de glorias pasadas en el que el frío quiso ser protagonista pero que, sin embargo, fue relegado por el calor de la amistad y el humor.
Me quedé con ganas de pasear tranquilamente por Olmedo, de probar sus dulces con nombres de cagaditas de gato o los mudejaritos, y de escuchar la visita teatralizada al castillo de Cuéllar y no diré que la guía lo explicase mal, pero es que de aquella manera uno imagina más y disfruta más.
Ah, y con el debut de Carmen que quiso acompañarnos. La primera vez que viajaba con tanto ciego. Cómo olvidar lo dispuesta que estuvo, en todo momento, a ayudarnos y explicarnos lo que sus ojos veían. Creo que disfrutó ella también.
Merecerá la pena repetir y os lo recomiendo.

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lunes 13 de febrero de 2012

Querer opositar y no poder. ¡Increíble pero cierto!

Cómo no hacerme eco de esta triste noticia. Parece increíble pero ya veis.
Bueno, ojalá que, al fin, Vanessa pueda presentarse y demostrar su valía.

La opositora Vanesa Font ha acreditado un déficit de visión del 87%
Pedía un examen oral o la utilización de un programa informático específico
Sólo le permiten la prueba en A3 y le dan 90 minutos más para responder
La ONCE estudia emprender acciones legales contra el Gobierno

Javier Arnau | Castellón
Actualizado domingo 12/02/2012 10:58 horas

La convocatoria de oposiciones del Ministerio de Justicia para 2012 no contempla la posibilidad de realizar un examen oral para evaluar a los invidentes que aspiran a un empleo público.
Así se desprende de un escrito remitido por el Estado a Vanesa Font, una opositora castellonense con un déficit del 87% de la visión y que aspira a la única plaza para discapacitados que ofrece el departamento estatal para la Comunidad Valenciana dentro del cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa.
No es la única. Asegura que otros dos opositores se han encontrado con la misma respuesta del Ministerio de Justicia. La ONCE investiga el caso para emprender posibles acciones contra el Gobierno central.
Tal y como consta en la convocatoria de estas oposiciones para cubrir 132 plazas para el Cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa, publicada el pasado 5 de septiembre en el BOE, aquellos discapacitados que quieran concurrir deben cumplimentar debidamente la solucitud indicando además su grado de discapacidad, así como las soluciones que necesitan para poder realizar normalmente las pruebas de las que consta la oposición.
Vanesa justificó que sufre una "enfermedad visual degenerativa" que ya afecta al 87% de sus facultades y solicitó al Ministerio de Justicia que pusiera a su disposición cualquiera de las dos opciones posibles para poder realizar las pruebas: un examen oral o la utilización de un programa informático específico.
Hace unas semanas llegó la respuesta del Ministerio, quien advirtió que sólo se contemplan dos medidas para hacer más accesible la realización de este examen para las personas invidentes.
La primera de ellas es presentar el examen en folios de tamaño A3 (y no en A4 como el resto de opositores), en consecuencia, con el tamaño de letra más grande. "No veo nada. ¿Qué más me da que el examen esté en A4 o en A3?", reprende Vanesa Font.
La segunda es darles 90 minutos más que al resto para que contesten a las preguntas. "Insisto. No veo y me da igual que me den 90 minutos o 24 horas para hacer un examen si éste es escrito", reconoce irónicamente.
Se muestra contrariada porque el examen está previsto para el próximo 19 de febrero. Ella sigue estudiando pero a día de hoy no sabe a ciencia cierta si podrá realizar el examen. "Al Ministerio no le supone ningún coste económico hacerme el examen oral o utilizar el programa informático para invidentes, puesto que éste lo facilita de manera gratuita la ONCE", argumenta sin perder de vista que "estoy perdiendo tiempo en conseguir solucionar este problema y creo que me va a afectar en el examen".
La oferta de empleo público a la que concurre Vanesa Font prevé cubrir 132 plazas por toda España, 7 de las cuales están reservadas para discapacitados. La Comunidad Valenciana es la región que menos plazas para discapacitados reserva, con sólo una. Vanesa será una de las que optarán a esa única plaza... siempre que el Ministerio acabe atendiendo súplicas.

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domingo 12 de febrero de 2012

La pareja del momento

Lo sé, sé que quienes me leéis seríais unos estupendos anfitriones para la pareja protagonista del cuento de esta semana. Pero espero que no llamen a vuestras gargantas / puertas. Bueno, que os guste.
Como siempre, con mucho cariño y mis mejores deseos.

La señorita Tos Para Dos, Tosina para sus amigas las juguetonas bacterias, y el joven Estornudo Barbudo, bravo galán, respetado por todos y cortejado por todas, iban cogidos de la mano paso a paso.
Su destino era claro: las acogedoras y golosas gargantas de los habitantes del planeta Tierra.
El año anterior, sus hermanos de idéntico nombre , ardieron consumidos en las cenizas bajo las llamas de jarabes y pastillas pero este año, habían aprendido la lección y demostrarían su afán de superación, su heroica voluntad de diminutos invencibles.
Habían partido del país de Virulandia con la mejor de las preparaciones y bien dispuestos a no cejar en su misión, pertrechados, acorazados como iban con la malla de la resistencia y escoltados de doña Confianza y don Descuido.
Se fijaron en el primer humano que les salía al encuentro. Un tipo ufano, sin bufanda ni gorro ni guantes, un chollo para visitarle y hacerse dueños de él. Con él estuvieron una temporadita hasta que se aburrieron de tanta facilidad y monotonía.
Luego se pasaron a otra humana. Esta era más avispada y se lo puso más difícil, con sus prevenciones y cautelas máximas muy máximas. Sin embargo, al fin, consiguieron conquistarla y con ella que se quedaron.
Así fueron picando narices, creando afonías y hasta fabricando pitidos bronquíticos dignos de la mejor de las orquestas pulmonares.
Eso sí, lo que nunca hicieron fue dedicar su atención a quienes, por su extrema debilidad, los sabían intocables. Había sí, congéneres suyos, cobardes ellos, que se atrevían con esos frágiles enfermizos.
Pero Tosina y Estornudo no. A ellos les gustaba fajarse con los fuertes.
A lo largo de ese tiempo habían constituido un buen dúo, habían alcanzado un alto grado de compenetración y se sentían a gusto el uno con la otra. Podrían incluso maridar para así engendrar a tosinitas y estornuditos, futuros miembros ilustres de la alta cepa de la clase gripal.
Así de felices se las prometían cuando el romo pico de un pajarraco se cebó en ellos. Los humanos dirían que no era tal ave, que era un sentimiento con alas,.
El caso es que el inoportuno bicho echó su aliento sobre nuestros amigos y ello hizo que se evaporaran. ¿Cómo no iba a suceder tal, si la vaharada que les lanzó era puro fuego, pasión de enamorada?
Y ante eso, claro, los pobrecillos nada tenían que hacer porque el mejor antídoto que pueda haber contra visitas tan inoportunas como las del cariz de los virulandenses o peores aún, es el amor.
Lo que Tosina y Estornudo vieron, efectivamente, no fue un oscuro pajarraco sino un ejemplar magnífico, un coloso en toda regla.
La singular pareja de adalides del género catarril fueron abducidos por aquello, mas su memoria no cayó en el olvido. Pasaron a formar parte de la épica virulandense como los más grandes héroes del reino porque se fajaron como valientes y fueron derrotados en singular batalla contra un gigante que ellos creyeron pájaro pero que resultó ser molino, molino de enamorada ventisca con ardor ígneo. Y así fue relatado por los juglares de la poesía neumónica y la prosa bronquítica por los siglos de los siglos.

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jueves 9 de febrero de 2012

Leyes inexorables

Permitidme hoy, día en que la Justicia está de actualidad por cierta sentencia, que comparta aquí unos principios que, además de hacernos sonreír, no dejan de ser ciertos.

Todo cuerpo sumergido en la bañera hará sonar el teléfono. (Ley de Mevi Amatar)
Cuando necesites abrir una puerta con la única mano libre, la llave estará en el bolsillo opuesto. (Ley de Mecago Enlamar) Todo cuerpo sentado en el inodoro hará sonar el timbre de la puerta. (Ley de Nicagar Puedeuno)
La única vez que la puerta se cierra sola es cuando has dejado las llaves dentro. (Ley de Angustias Negro Destino)
El seguro lo cubre todo. Menos lo que te sucedió. (Ley de Esoco Rede Sucuenta)
Cuando las cosas parecen ir mejor, es que has pasado algo por alto. (Axioma de Chungo Palos Pollos)
Si mantienes la calma cuando todos pierden la cabeza, sin duda es que no has captado la gravedad del problema. (Axioma de Noten Teras)
Llegarás corriendo al teléfono justo a tiempo para oír cómo cuelgan. (Principio de Rinrin)
La velocidad del viento aumenta proporcionalmente según haya sido el precio del peinado. (Principio de Llongueras)
Si solo hay dos programas en la tele que valgan la pena ver, serán a la misma hora. (Ley de Queco Jones Tienen)
Cuando tras años de haber guardado una cosa sin usarla decides tirarla, no pasará más de una semana sin que la necesites de verdad. (Ley de Lama Dreque)
No te tomes tan en serio la vida, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella. (Teorema de Muertoaloyo Vivoalbollo)
Cuando tengas las manos llenas de grasa, te comenzará a picar la nariz. (Ley de Vayusté Pordiós)
Los problemas ni se crean, ni se resuelven, sólo se transforman. Ley de Esto Noesvida)
La probabilidad de que te manches comiendo, es directamente proporcional a la necesidad que tengas de estar limpio. (Ley de Menudo Lamparón)

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martes 7 de febrero de 2012

Palace Beau Rivage. Lausana, Suiza


Permitidme que comnparta hoy, un artículo escrito por Màrius Carol, publicado en la revista Magazine, en 2010.
Son de esos lugares míticos que a mí me gusta visitar; bueno, digamos, mejor, me gustaría.
Si alguien ha estado ya que me cuente y nos dé envidia.

Situado sobre el lago Leman, en Lausana, el hotel Beau-Rivage es uno de esos establecimientos cuyo confort es casi tan impresionante como su historia. La atmósfera del hotel ha inspirado a Albert Cohen a escribir Bella del Señor. Pero también Somerset Maugham, Paul Bowles o Michèle Déon mencionan sus estancias en sus novelas. Y Victor Hugo cita este templo de descanso en una de sus cartas.
La política internacional también ha pasado por sus salones, pues aquí se firmó en 1912 el acuerdo que puso fin a la guerra italo-turca o el tratado de Lausana de 1923, que reunió a lord Curzon, Poincaré y Mussolini. La lista de su ilustre clientela incluye a personajes tan dispares como Camille Saint-Saëns, Charlie Chaplin, Coco Chanel, Gary Cooper, Husein de Jordania o Nelson Mandela.
El hotel, situado entre cuidados jardines, está a punto de cumplir 150 años, aunque ha sufrido importantes reformas con el paso del tiempo, la más importante de las cuales corresponde a 1908, cuando se construyó un palacete anexo con influencias del art déco que incluía un comedor bajo una gran cúpula de cristal que diseñó Diekmann.
Más recientemente, tras adquirir la mayoría de las acciones la fundación de la familia Sandoz, se sometió a una profunda renovación de las habitaciones y a una restauración de frescos, esculturas y cúpulas que requirió la colaboración del Servicio Suizo de Monumentos Históricos.
El Beau-Rivage Palace tiene unas habitaciones generosas, algunas de las cuales disfrutan de magníficas vistas sobre el lago Leman. El cliente puede cenar sobre sus aguas durante el periodo estival, pues el barco Le Montreux ofrece la posibilidad de pasar una romántica velada, mientras se degusta la carta del cocinero Didier Scheiter.
Hace poco más de un año, abrió sus puertas en el hotel el restaurante Anne-Sophie Pic, cuya chef cuenta con un tres estrellas Michelin en Valence y ha conseguido la misma calificación en Lausana. Por 122 euros se puede probar su magnífico menú degustación de seis servicios.
El Spa Cinq Mondes es uno de los orgullos más recientes del hotel, tras ser inaugurado hace menos de cinco años. El fundador de la firma es Jean-Louis Poiroux, que ha sabido reunir rituales de belleza del mundo que incluyen desde el “baño japonés de aroma de flores” al “paseo de lluvia tropical”, pasando por el “hammam de aromas y colores”. Es un paraíso del bienestar, tan exclusivo como sorprendente.
Consta de 169 habitaciones y suites.
Sus "humildes" precios oscilan A partir de 350 euros.
Dirección Place du Port, 17-19, Lausana (Suiza)
Y su página web es:

www.brp.ch








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domingo 5 de febrero de 2012

La llamada de cada día



Dedicado a todas esas personas, excelentes profesionales, que trabajan como telefonistas, porque siempre están ahí pese a que, a veces, quienes marcan su número son del más variado pelaje. Con mucho cariño.
Que estéis bien y con ánimo.
Feliz semana.

Él comprendía que seguramente había días en los que sus llamadas resultaban pesadas y hasta inoportunas. Pero, es que ¡las necesitaba tanto…!
Ella había días en los que sentía deseos de no descolgar el auricular. Pero sabía que quien diariamente la llamaba a la puntual hora de las cuatro de la tarde, necesitaba de su presencia al otro lado. ¿Y qué iba a hacer entonces? Pues claro, vencer esa tentación y responder.
Él aguardaba con ansia de hambriento a que llegase el momento de marcar el número que para su ánimo constituía la luz de cada día.
Ella haría lo acostumbrado: se identificaría como si no se conociesen, las instrucciones de la Dirección así lo establecían, y ella siempre las cumplía, era su norma. Y preguntaría qué deseaba.
Él le contaría sabedor de que era entendido y escuchado. Que no había un robot, una fría máquina, al otro lado, sino una estupenda profesional, cálida y diligente.
Ella se alegraría con sus logros, aunque fuesen pequeños, y se entristecería con sus tropiezos, que también los había.
Él recordaría, una vez más, cuál fue su primer contacto con aquella amable voz. Cómo inquirió por un determinado producto financiero y cómo ella le explicó a quién dirigirse para solicitarlo. Y cómo, resuelta la cuestión, quiso agradecerle la atención con otra llamada al día siguiente. Y cómo 24 horas después buscó otra excusa para repetir. Y cómo quiso averiguar cuál era la mejor hora para hacerlo.
Y ella vislumbró, con su experiencia de años, que al otro lado había un ser solitario, necesitado de afectos. Y que, bueno, a esa hora el trabajo era nulo, sesteante, por lo que tampoco pasaba nada si aquél reiteraba su costumbre. ¿Qué más le daba a ella si era un caballero educado y cordial? Además, pronto se acostumbró a sus confidencias y sucedidos. Tan así fue, que le echaba de menos si alguna vez se retrasaba.
Pero ese jueves, él percibió que el timbre de ella no era lo vibrante de siempre. Algo le pasaba. Optó por dejar, por una vez, sus neuras y rollos, y a cambio quiso hacerla sonreír con un piropo y una anécdota de las suyas. ¿Lo consiguió? Al despedirse, con su ritual de siempre, con su “hasta mañana, señorita” creyó que sí, que el tono volvía a engalanarse de matices. Y algo más hizo, tomó una decisión.
Sabía, porque a lo largo de los meses habían tenido ocasión de comentarlo, lo mucho que a ella le gustaba la lectura, sobre todo, la de cuentos. Se dirigiría a la mejor librería de la ciudad y solicitaría consejo para adquirir el mejor libro de esa materia. Y pediría el favor de que le escribiesen cierta dedicatoria y que lo envolviesen con el más bonito papel de regalo y con el lazo más sugerente. Se dejaría aconsejar, creía que haciéndolo quedaría bien.
SE acercaba la hora de cada día. Era viernes. Casi todo el mundo llevaba prisa, él también aunque por motivos bien distintos. La muchedumbre corría en pos de un nuevo fin de semana: salir de la oficina y olvidar. Él, en cambio, se apresuraba camino de esa misma oficina de la que los demás huían. Mientras aquéllos marchaban, él ansiaba llegar cuanto antes.
El reloj marcó las cuatro. El teléfono no sonaba. Transcurrían los minutos, continuaba mudo.
Ella se dijo: “mi cliente de cada día se habrá ido de fin de semana, habrá encontrado plan. El lunes me dirá”.
Poco podía imaginar que ese él, su cliente, más aún su esperado interlocutor de costumbre, se encontraba a pocos metros de su lugar de trabajo, procurándose una oportunidad para llegar hasta ella. El vigilante ejercía sus funciones de cancerbero con bien probada eficacia aunque, al fin, se dejó convencer porque también éste la apreciaba, se lo tenía ganado.
-¿Sagrario? ¿Estás ahí?
-¿Quién…? Oh, su voz me suena. ¿Quién es? ¿Cuál es el motivo de su visita?
-Hoy no te he llamado. He querido venir a verte. Es que… te vi tan mustia ayer.
-Oh, Dios mío. ¡Si es usted, eres tú!
-Claro. Y te traigo un regalo para que te animes, que ayer estabas triste y eso no me gusta. Y qué porras, es que ya tocaba que me pusieras imagen y vieses la facha del tipo que te da la lata cada día.
-Has llegado hasta aquí y lo has hecho para alegrarme. Cómo te admiro y agradezco. Ven, deja que te dé la mano para que te sientes. Bueno, aunque antes mejor te doy dos besos. Qué ilusión, qué alegría. ¿Cómo has sabido venir? Qué increíble, qué pasada.
-Bueno, aguantarme cada día bien vale hacer un esfuerzo que, en realidad, no lo es porque tenía ganas de venir y conocerte en persona. Ay, Sagrario, que el mérito de verdad es el tuyo, al no cansarte de mí durante todo este tiempo.
-Pero cómo iba a hacerlo, si me has enseñado tantas cosas, me has hecho sentir útil. Ah, y pliega el bastón, que aquí no va a hacerte falta.
-Vale, que hoy en vez de disponer de tus oídos, voy a disponer de tus ojos.
Sabes que salgo a las ocho. ¿No se te hará larga la espera? ¿O te vas ya? Mira, que hoy no tenemos que colgar para no bloquear la centralita.
-Pensaba acompañarte esta tarde. Si no te molesta, claro.
-¿Molestarme? ¿Cómo va a ser? ¿Por qué vas a hacerlo si encima me has dado semejante sorpresa. Mira que venir solo y sin ver. Y luego hablan de los héroes. Tú si que lo eres.
Y esa tarde de viernes, para él y para ella, para los dos, fue especial. Pero, más aún, lo fue la noche.

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jueves 2 de febrero de 2012

Un recomendable libro para la reflexión


Buenas noches, pese al frío:

Permitidme hoy que os hable, para recomendar, sobre un interesante libro que acaban de grabar en la ONCE para poder acceder a él, también las personas ciegas. Aunque hace ya algunos meses que fue publicado, es ahora cuando puedo deleitarme con su lectura.
Se trata del titulado "Valores éticos: la posibilidad de lo imposible" de Alejandro Córdoba, de la editorial Esic y con un total de 289 págs.
La reseña dice así:
El movimiento 15-M ha servido para estimular un debate social emergente. Es una torre de Babel a la que es difícil exigirle alternativas. Pero la reflexión suscitada debe continuar. Si adolecíamos del problema de una sociedad civil «adormecida» la buena noticia es que hay síntomas de un despertar. De nuestro compromiso depende que ese despertar sea constructivo, responsable, pacífico y no violento, justo y solidario, maduro y no manipulado.
Como creyente que se siente interpelado a evangelizar, creo que hay motivos para apostar por una regeneración ética de nuestra sociedad. Ese es el debate en el que quiero participar, buscando no formar parte del problema sino de la solución. Es a lo que quiero contribuir a través de mis reflexiones y propuestas de este libro.
«Alejandro Córdoba enriquece la reflexión y el debate sobre el inexorable proceso de regeneración ética que la sociedad actual debe afrontar.
Se atreve a proponer soluciones, mojándose y comprometiéndose, una actitud que facilita nuestra propia toma de posiciones, ya sea desde la conformidad o desde la discrepancia. Y lo hace trasmitiendo el convencimiento, contagioso, de que podemos y debemos dar forma a un mundo nuevo que tiene que ser mejor, más justo, mássolidario, más humano y más esperanzador que el que hoy tenemos.»

Pues bien, poder reflexionar sobre temas tan importantes como la familia, la responsabilidad, el espíritu de superación, etc. con los artículos que incluye, es todo un estímulo y un gusto.
Además, los derechos que puedan generarse con su venta están destinados a Cáritas de San Petersburgo.
Aquí el índice de lo que contiene:

De la crisis a la indignación.-
Un pasado con sombras, pero también con luces.-
Algo está cambiando.-
Levantar la visera, otear el horizonte y diseñar un futuro esperanzador.-
La ética como pilar fundamental.-
Una sociedad civil que despierta.- El humanismo cristiano.-
Importancia de la educación.-
La familia como fábrica de valores.-
Es imposible que sea imposible.-
Un epílogo desde Rusia… algo interesado

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martes 31 de enero de 2012

Cuestión de profesionalidad

Que sí, que ya sé que muchas veces hay clientes que son un petardo inaguantable, que el trato con el público es complicado y no pocas veces ingrato, que es una gran escuela para quien realiza ese tipo de trabajos y todo eso y más.
Que yo , precisamente porque soy consciente de ello, trato de ser amable con quien ha de atenderme en el mostrador de tiendas o bares, y tener las ideas claras a la hora de comprar.
Pero, que haya veces que parezca que estoy haciendo un favor en vez de dejar mi dinero, me irrita bastante.
Y digo esto, a cuenta de que esta mañana he querido darme un capricho y adquirir una buena colonia.
Pues resulta que en la perfumería no había nadie más que yo para comprar y me encuentro con 4 o 5 empleados /as discutiendo entre ellos a cuenta de sus vacaciones y de cuándo las iban a coger.
Y mientras, yo, esperando a que me trajesen lo pedido, que parecía un florero en medio de la nada.Y en vez de aconsejarme o sugerirme se han limitado a traer una muestra de la última variedad de la marca que yo les había dicho y ya, dando la impresión de que tenían prisa porque me fuera o que no les importaba nada el que estuviese o dejase de estar.
No me ha gustado en absoluto la actitud que han tenido conmigo porque ¿qué necesidad tenía yo de enterarme de sus cuitas laborales?
Qué distinta fue, sin embargo, la forma de ayudarme de la chica que me acompañó el viernes pasado en mi supermercado habitual al ir diciéndome las ofertas que había de los productos que yo quería y diciéndome novedades que tenían, preocupándose de lo poco que hay rotulado en braille y demás.
En fin, que, sin ni mucho menos, pretender la falsa adulación, pero sí la profesionalidad y la dedicación, creo que esta mañana alguien ha perdido un cliente.
Y qué queréis que os diga, no creo que estén los tiempos para esto.
Ah, sí; me diréis que si no he manifestado mi descontento. Pues no, no lo he hecho porque tampoco es que hayan sido maleducados ni descorteses. Simplemente, les ha faltado saber vender, ser profesionales.

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domingo 29 de enero de 2012

Una bala con pedigrí

Porque quién sabe cuándo uno va a encontrar el objeto o la persona que cambie nuestra suerte.
Que estéis bien y disfrutéis con el descubrimiento de Marian.
Con cariño y deseo de buena semana.

María Angustias, Marian, ah qué nombre le habían regalado sus padres al nacer, ella tan deseosa de alegrar y sonreír, una chica alta, de voz dulce, melena ondulada castaña y espíritu inquieto, creyó que el primer trabajo al que no le había quedado más remedio que aceptar, le resultaría en extremo penoso. Así había sido hasta que…
Hasta que un día le tocó, en su rutina de clasificar carpetas antiguas, archivar el enésimo papel, pero resultó ser un pergamino, uno de esos documentos orlado de filigranas y caligrafías aristocráticas en griego.
Ella tan ecuánime siempre, tan excelente profesional, tan objetiva y metódica en todo, apenas si podía creerlo. ¿Cómo dar crédito a lo que sus ojos le ponían delante?
Y es que, conforme figuraba en el texto, se trataba de un informe balístico. ¿Qué podía hacer allí un documento de ese tipo? ¿Cómo no había sido descubierto antes?
El archivo al que le había tocado como destino, cuando aprobó su oposición, no era otro que el vertedero de la Archivística, el departamento al que nadie deseaba ir ni elegir porque en él únicamente se guardaban legajos sin aparente interés: listas interminables de nombres sin sentido, filas y filas de operaciones contables que habían de guardarse por precepto normativo.
Se había dicho, cuando recibió la notificación de la Consejería de Cultura y Educación asignándole la plaza, que bueno, igual era un puente para a atravesar hacia otras orillas más prometedoras, que se lo tomaría como aquellos ritos de iniciación tradicionales de los que su abuela siempre le habló.
Y allí estaba, llevaba ya tres años y había terminado por resignarse, por creer que nunca acabaría su paso por aquella inestable e indeseada pasarela.
El nuevo lunes de Marian empezó como tantos otros, con sueño, con la espectativa de lo que le depararía la semana y con sus rutinas de siempre.
En esas estaba, al par que evocaba los momentos disfrutados durante el finde, incluida su asistencia a la representación teatral _no pudo por menos que sonreír al hacerlo_ en la que la bienvenida al espectáculo parecía ser el anuncio de lo más siniestro, las butacas estaban recubiertas de bolsas de basura y la puerta de entrada a la sala era de plástico, y cómo unos ciegos iban haciendo chistes sobre ello a la salida, cuando se topó con el hallazgo.
Lo leyó atónita. Era el certificado, rubricado por cierto preboste de la ciudad de Siracusa, en el que se aludía a una bala con pedigrí, un proyectil único, especial, que era el utilizado por Arquímedes en sus pruebas para obtener la mejor arma defensiva que librara a su ciudad de la voracidad imperial romana.
Entonces Marian recordó aquella leyenda que contaba su catedrático de Fuentes de Historia Antigua, según la cual se decía que un viejo chatarrero presumía de poseer la bala de Arquímedes, pero que como nadie le había creído, la había terminado por fundir para transformarla, a modo de espaguettis, en filamentos de plomo y que siempre se lamentó por ello. Y ahora, aparecía aquello, ¿qué hacer?
Seguro que si se lo enseñaba a su jhefe, él tan estrecho de miras y tan mezquino, la despreciaría y haría un gurruño con él, o en el peor de los casos, se aprovecharía de su suerte. Así que se lo guardó para sí, al menos, sería un recuerdo.
Cuando terminó su jornada, salió apresurada, como siempre, con la prisa de la juventud, para comer algo. La tarde la tenía completa con sus clases de alemán y su participación en el coro de la parroquia.
La cosa pareció quedar en nada, en un puro suceso azaroso. Hasta que, meses después, leyó en el suplemento dominical de su periódico favorito que la Facultad de Física estaba pensando en organizar un homenaje al genio siracusano con motivo del aniversario de la invención del famoso principio que le había dado renombre. Y que, para ello, se estaba recopilando material disperso en los más alejados lugares.
-¿Y si les llevo el pergamino? Igual, hasta les interesa y todo. Y quién sabe.
Así hizo. En el catálogo de la singular muestra figuraba, como el objeto 328, el pergamino y debajo de la referencia, su nombre como descubridora.
La exposición resultó todo un éxito, un acontecimiento comentado y recordado por los ambientes cultos de la ciudad. El descubrimiento de Marian pasó a formar parte de la Biblioteca Clásica y de él se hizo una serie en facsímil.
¿Y Marian? Dejó su destierro, pasó a dirigir el equipo de restauradores de documentos antiguos y, al fin, encontró sentido a su formación académica y a su vocación de bibliófila apasionada.
Y, entonces sí. Se dijo que podría cambiar su nombre y llamarse María Leticia, Alegría.

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sábado 28 de enero de 2012

Hoy sí que sí: ¡soy peregrino!

Cuando hace unos días me inscribí para participar en una nueva jornada de senderismo, de las organizadas por la ONCE, no sospeché que sería el comienzo de la realización de uno de mis sueños largamente perseguidos.

Y es que cuánto tiempo esperando con la ilusión de hacer el Camino de Santiago, de poner la oreja atenta cada vez que me juntaba con alguien que lo había hecho, de leer sobre esa Ruta Jacobea tan asimilable a la vida, de fantasear con su Historia y sus historias, su magia. Cuánto hablar de que ése era uno de mis retos por cumplir, de preguntarme y preguntar cómo podría superarlo. Pues ya veis. Hoy sí que sí, hoy me he bautizado como peregrino. 18 kms. entre el puente medieval del Batán en Colmenar Viejo y el pueblo de Matalpino han sido los testigos y a ellos ha querido sumarse un increíble día que más que de un enero invernal ha resultado ser primaveral. Y eso que cuando ayer me llamaron para recordarme la cita, me avisaron de que llevase calzado impermeable y de que fuese bien abrigado, que estaba previsto mal tiempo y, no obstante, nada de eso, muy por el contrario.
Bien, al subir esta mañana al autocar que nos conduciría hasta el punto de partida, alguien ha tomado el micrófono. Se ha presentado como Fernando y nos ha dicho que íbamos a realizar una etapa del Camino madrileño de Santiago, la tercera que se hacía con el grupo de ciegos desde que, el mes de noviembre, diese comienzo en la madrileña plaza de Castilla. Que nos invitaba a que recogiésemos la credencial en la que ir sellando los hitos recorridos y ha recordado la importancia de la peregrinación. A mí, al tiempo que me ha dado rabia no haber participado en esas dos primeras etapas, se me ha puesto cara de ilusión y me he dicho que haría lo posible por buscar el brazo, bien del que así nos interpelaba, o de alguno otro de los miembros de la Asociación de Amigos del Camino que nos acompañaban para, al tiempo que andaba, aprender de sus experiencias, de sus anécdotas, de sus vivencias.
Así ha sido. Tras un breve alto para tomar café en el polideportivo de Colmenar Viejo, hemos llegado al puente medieval sobre el río Manzanares.
Andrés ha sido mi guía y mis ojos hasta Manzanares el Real y, de aquí hasta el final, en Matalpino, Fernando.
Andrés me iba describiendo la naturaleza circundante, las encinas y sabinas, la jara e, incluso, el cantueso. Me ha mostrado, para que viese tocándolo con mis manos, uno de los mojones que señalizan la vía, una vieira en relieve con la bandera de la Comunidad y el punto kilométrico en que nos encontrábamos, el 628, además de una flecha amarilla que apunta hacia el Oeste, hacia Compostela..
Pero también me ha contado de sus viajes a Australia o alrededor del mundo, de las cañadas, cordales y veredas medievales de la Mesta y de cómo el Yelmo de la Pedriza o la Maliciosa apenas si presentaban sus cumbres nevadas.
De la primera vez que él hizo el Camino desde Sarria cuando llegó en tren hasta allí en solitario y lo único que había abierto era la cantina de la estación y que tuvo que atravesar el cementerio en una oscura amanecida o de cuando se despistó y anduvo 40 kms. Hasta llegar a una localidad en la que sólo hubo alguien que le abrió la casa rural y cómo la dueña fue a buscar a Ponferrada morcilla para hacerle, como cena, unos huevos fritos con ese embutido (un manjar de dioses) y cómo estuvieron charlando hasta altas horas mientras degustaba los distintos orujos que hacía de forma artesanal.
Cuando hemos llegado al pueblo en el que viviera el Marqués de Santillana, con su pantano y su castillo en el que se rodó un clásico del cine épico, “El Cid”, con Charlton Heston y Sofía Loren en los papeles principales, Fernando me ha cedido el testigo para continuar hasta la meta.
Este me ha ido narrando las veces que lleva haciendo la Ruta desde 1982, cómo en una parte de la que se denomina Ruta del Ebro, tiene rotulados en braille los mojones y algún otro elemento más. De sus temores, cuando al principio, comenzó a guiar a personas ciegas, y de cómo nosotros le hemos ido enseñando a apreciar sensaciones que a los videntes pasan desapercibidas, de los valores y la cultura del esfuerzo, de que el Camino, como la vida, has de afrontarlo con espíritu abierto, siendo consciente de sus obstáculos pero marchando eternamente hacia adelante, de que tiene partes más duras y otras más suaves, de que debes prepararte y de otros conceptos con los que no he podido estar más de acuerdo.
Hemos comido, lo que cada uno llevábamos, en un agradable merendero en torno a la ermita de San Isidro. Qué curioso, con su pradera y su fuente y sus mesas de piedra como si estuviéramos junto al patrón de los agricultores.
Del punto de avituallamiento hasta el final, en un bar, Fernando y yo hemos seguido charlando de la importancia de la lectura para los ciegos o de la revolución que supuso la invención del braille.
Con el ánimo exultante y el refresco merecido, hemos subido al autocar que nos traería de regreso a la vida urbanita.
Eso sí, aguardando ya la nueva etapa, que será el próximo 25 de febrero y convencido de hacerme con la oportuna credencial antedicha.
¿Qué deciros? Que ha merecido enormemente la pena, que, sin importar el tiempo que emplee en ello, seguiré adelante dispuesto a llegar al final. Que, ojalá, así sea y que cuando me sellen la Compostelana pueda decir, con fuerza, eso de “cada meta alcanzada es el inicio de un nuevo camino”.
Y mientras, espero que, como hoy, pueda hacer que mi espíritu absorva todos esos olores a naturaleza, sonidos de pájaros y encuentros con personas que te dicen: “Buen camino. Ultreia et supreia (más lejos y más alto)”.

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viernes 27 de enero de 2012

Libre: en memoria de las víctimas del holocausto nazi


Hace hoy 67 años los soldados alíados liberaron el campo de concentración de Auswich. Debió de ser como contemplar el infierno en la tierra.
A cuenta de esa efeméride se ha instaurado el Día de la memoria de víctimas de holocaustos.
A la espera de que yo, alguna vez, pueda visitar ese lugar, dejadme que os invite a recordar a todos aquéllos que fueron víctimas del fanatismo y la mayor de las cegueras.
Vaya por ellos y por ellas.

La canción "Libre" de Nino Bravo habla del primer alemán que murió intentando atravesar el muro de Berlín.
Peter Fechter, un obrero de la construcción de 18 años, intentó huir junto con un amigo y compañero de trabajo, Helmut Kulbeik. Tenían pensado esconderse en el taller de un carpintero, cerca del muro, y, tras observar a los guardias de la "frontera" alejándose, saltar por una ventana hacia el llamado "corredor de la muerte", atravesarlo corriendo y saltar por el muro cerca del Checkpoint Charlie, a Berlín Oeste.
Hasta llegar al muro las cosas salieron bien, pero cuando se encontraban arriba, a punto ya de pasar al otro lado, los soldados les dieron el alto, y a continuación dispararon. Helmut tuvo suerte, Peter resultó alcanzado por varios disparos en la pelvis, cayó hacia atrás, y quedó tendido en el suelo en la "tierra de nadie", durante cincuenta angustiosos minutos, moribundo, desangrándose, a la vista de todos, y sin que nadie hiciera nada.
Gritó pidiendo auxilio, pero los soldados soviéticos que le habían disparado no se acercaron, y lo único que pudieron hacer los soldados americanos fue tirarle un botiquín, que no le sirvió de ayuda, ya que sus graves heridas internas le impedían moverse, y poco a poco fue perdiendo la consciencia. Durante casi una hora, los ciudadanos de ambos lados de Berlín contemplaron impotentes su agonía, gritando a los soldados de ambos lados para que le ayudasen.
Pero ambos bandos tenían miedo de que los del otro lado les disparasen, como había pasado en otras ocasiones anteriores; aunque ninguna en una circunstancia tan perentoria como ésta y a las dos del mediodía, con tantos testigos presentes, incluyendo periodistas en el lado occidental.
Los soldados del lado oriental, zona a la que pertenecía en realidad la "tierra de nadie", tampoco le ayudaron, y no se acercaron hasta pasados 50 minutos, seguramente para que sirviera de ejemplo para cualquier otro que pensase huir.
Aún así, entre 1961 y 1989 murieron más de 260 personas, sólo intentando cruzar el Muro; además de los que murieron al querer cruzar la frontera entre las dos Alemanias, y ya no hablemos de los que estuvieron en la cárcel por intentarlo, o por ayudar a otros.
Cuando por fin se acercaron los soldados de la RDA y se lo llevaron, los ciudadanos de ambos lados gritaron repetidamente "¡asesinos, asesinos!". En el lado occidental, se sucedieron las protestas y las manifestaciones los días siguientes, y los habitantes del Berlín Oeste comprendieron claramente lo difícil que sería para sus familiares y amigos del Berlín Este el intentar escapar. Asimismo, también se dieron cuenta, decepcionados, de que los soldados americanos, en pleno auge de la Guerra Fría, no harían nada para ayudarles en circunstancias similares. Fue un duro golpe para la esperanza de los berlineses.

Recordáis la letra, ¿verdad?
TIENE CASI VEINTE AÑOS y ya está
cansado de soñar;
pero TRAS LA FRONTERA está su hogar,
su mundo y SU CIUDAD.
Piensa que la ALAMBRADA sólo
es un trozo de metal
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.
Libre,
como el sol cuando amanece yo soy libre,
como el mar.
Libre,
como el ave que escapó de su PRISIÓN
y puede al fin volar.
Libre,
como el viento que recoge MI LAMENTO Y MI PESAR,
camino sin cesar,
detrás de la verdad,
y SABRÉ LO QUE ES AL FIN LA LIBERTAD.
Con su amor por bandera se marchó
cantando una canción;
marchaba tan feliz que NO ESCUCHÓ
LA VOZ QUE LE LLAMÓ.
Y TENDIDO EN EL SUELO SE QUEDÓ,
SONRIENDO Y SIN HABLAR;
SOBRE SU PECHO, FLORES CARMÉSÍ
BROTABAN SIN CESAR.

La canción, escrita diez años después de los hechos, recoge una historia y unas fotos que dieron la vuelta al mundo, y que todavía hoy son símbolo de la crueldad humana. En el lugar donde murió Peter Fechter, se levantó en 1990 un monumento. Ya en 1997, dos antiguos soldados de la RDA fueron juzgados, y admitieron haber disparado contra Peter Fechter. Se les declaró culpables, y fueron condenados a un año de cárcel. En el juicio el forense declaró que toda ayuda hubiera sido inútil, ya que la gravedad de las heridas le hubiera causado la muerte en cualquier caso. Pero es algo que nunca sabremos.
La canción es símbolo de todo el pueblo alemán que soñó con huir, ya que si Peter fue la primera víctima del muro, el último, Chris Gueffroy, en 1989, tenía, precisamente, veinte años...

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martes 24 de enero de 2012

Una nueva odisea personal

Hace aproximadamente un año, os conté cómo me había visto obligado a comprar una nueva nevera y las andanzas que ello me supuso.
Ahora quiero compartir aquí otro reto, el de la sustitución de mi ordenador portátil personal desde el que os escribo y accedo a la ventana de la información.
Pues bien, por aquello del nuevo año y de renovarse, se me ocurrió actualizarme y sustituir al anterior, ya con más de 5 años de antigüedad y con un uso suficiente como para plantearme tal posibilidad.
Claro, desde el desconocimiento, uno se enfrenta a una difícil decisión: ¿qué modelo comprar? ¿Con qué versión y características técnicas?
Además debía considerar que siempre la adaptación sonora que me hace accesible su manejo siempre va por detrás de las últimas novedades.
Por otro lado, se habla mucho de las ventajas de los dispositivos Apple y ves que cada vez se va imponiendo más.
Y claro, a uno le pica el deseo de ser como los demás, de sumarse a esa marea con nombre de manzana, pero con las reticencias de lo táctil y demás.
Bueno, pues con todas esas premisas, al final me decido por lo cómodo. Y es que los ciegos madrileños tenemos como contacto de cuitas informáticas a un técnico que, de boca en boca, se ha hecho hueco porque te viene a casa y te trae los equipos puestos con todos los programas necesarios (incluido el revisor de pantalla Jaws que pone voz a la información).
Pues bien, le llamé, le dije lo que quería y a esperar.
Pasaron unos días y aquí que se vino con el nuevo aparato.
Tras un largo rato me dice: ya está todo. Mínimamente toco el nuevo equipo. Primera sorpresa: viene con teclado numérico incorporado y algunas teclas están cambiadas respecto a cómo estaba habituado.
Guiado de mi deseo de cumplir y de la confianza le pago en ese momento.
Se va y comienzo a trastear.
No me aclaro, no va bien, no logro interactuar como quiero. Ese día no ceno y robo horas al sueño nervioso como estoy, más diría, agobiado.
Me autolamento por mi precipitación a la hora de pagarle, por comprar una cosa sin haberla visto antes y por no haber sido capaz de probar las cosas antes de que se fuera.
Bueno, me digo, malo será que no se arregle, que hay cosas peores aunque sea inevitable la frustración.
Al día siguiente le llamo. Me dice que los problemas que tengo posiblemente son debidos a que la arquitectura es de 64 bites en vez de 32 y del sistema operativo 2010. Yo no tengo ni idea, el caso es que no me va nada, que me lo cambie.
Efectivamente, así procede.
Menos mal que el viejo sigue funcionando.
Otra semana de espera y de dudas.
Me lo vuelve a traer ya modificado con 32 bites y con el sistema operativo de 2007.
Escarmentado como estoy de la vez pasada, le pido que probemos los problemas detectados y veamos si, efectivamente, se han solucionado como así es.
Bueeno, me digo que bien está lo que bien acaba.
Pero, oh sorpresa, otro tropiezo más. Me pongo a escribir mi cuento del domingo pasado y el Word se come, con voracidad, las letras y se comporta cual duende travieso. ¿Qué será? Otra llamada más, otra duda más.
Resulta que parece que cuando escribo rozo con el dedo el ratón y, como no veo, el cursor, pues se vuelve un poco loco. Y yo digo, pero si no necesito el dichoso ratón, pues bloqueémosle. Y sí, la cosa se soluciona.
Total, que desde que lo encargué hasta hoy, en que parece que todo funciona y mis dedos se van adaptando a las nuevas teclas, han pasado 20 días, 20 días de tropiezos y agobios.
Y, sin embargo, aquí estamos. Pudiendo decir que ya he superado todo el proceso.
Espero poder disfrutar de este nuevo ordenador durante el tiempo suficiente como para amortizarlo, que me ayude a continuar dejando mi huella a través de los cuentos y demás escritos, y de continuar unido a vosotras y vosotros mediante este hilo virtual que me conecta al mundo de la tecnología.
De momento, ahí estamos otra vez. Ojalá que no vuelva a caer en determinadas piedras que esta vez no he sabido sortear, piedras con nombre de precipitación y falta de concreción en el momento adecuado.

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domingo 22 de enero de 2012

El mendigo y sus bancos

Creeríais que, a estas tardías horas, ya no iba a haber cuento
dominical.
Pues ya veis que sí.
Tras un estupendo fin de semana de relax, aquí está.
Con
cariño, como siempre.

El mundo de Perico el Tachuelas cabía en una mísera y raída caja
de cartón remendada con pedazos de cinta aislante y embridada por una
despeluchada cuerda. Allí se encontraba su vieja manta de cuadritos, sus plato
y vaso desportillados y alguna magra posesión más que él guardaba como los
mayores tesoros.
Se le decía con ese apelativo aunque no se supiera con
exactitud la realidad de las señas de aquel viejo hombre correoso aunque aún
agarrado a la tierra con mirada febril y ansias de animal fiero que, aunque
herido de muerte, se niega a aceptar la definitiva derrota.
Había vagado por calles y veredas sin destino, errante
peregrino olvidado de todos, especialmente de Fortuna, su esquiva musa.
Y, no obstante, allí estaba con su pequeño botín y la
dignidad puesta por señera y divisa.
Muchos, y muchas veces, quisieron encerrarle en palacios con
nombres de albergues de misericordia o casas de caridad. Mas él siempre se negó
a semejante domesticación, eligió la libertad de la nada frente al cautiverio
de un todo cómodo pero insuficiente.
Conoció a seres como él, a resentidos, buscadores de sueños,
perdidos en las miasmas de Utopía, a mujeres sabias, a derrotados y a más y más
gentes que, terminaron por dejarle siempre atrás, a merced de sus nortes despreciados
por todos, al no ajustarse al modelo sobreentendido del triunfador ufano porque
para él, la victoria debía tener otro título, que no fuese el del Señorío del Tener
sino el del Marquesado del Ser.
Y así había llegado hasta allí, solo, a veces harto, pero
impenitente testarudo.
Eso sí, de algo bien que podía presumir: mientras que ahora
muchos se las daban de conocedores de fusiones
bancarias, primas de riesgos o agencias de deuda, el Tachuelas, él siempre coleccionista
de esos trocitos met´álicos, bien podría confeccionar el catálogo más exaustivo
que nunca se viese de ese tipo de mobiliario urbano, denominado banco.
Y es que los había probado todos, metálicos, con
o sin forja, demadera, de plástico, de los más extravagantes diseños y formas.
Todos habían sido medidos por sus esforzadas espaldas.
Cuánto ingeniero de pacotilla, cuánto sabelotodo de esa
materia andaba suelto por ahí. Ymientras, a él nadie le hacía caso, nadie escuchaba
sus recomendaciones. Que mucha ergonomía, mucho equilibrio sostenible y muchas
otras papanatadas más.
Ah, si hubiesen querido hablar con él, qué buenos habrían
resultado.
¿Qué ´más le daba ya?
La tarde se presentaba fría, neblinosa, gris. Se arrebujaría
en su vieja manta, compañera siempre fiel y aguardaría otro amanecer. Además
tenía motivos para ser feliz, sentirse
dichoso: alguien, tal vez, su alma
gemela, le había traído de regalo todo un banquete, canelones de atún, tortilla
de patatas y tiramisú.
Y para hacerle onor, ¿cuál sería el banco elegido? ¿Su
merecido altar?
¿Cuál sino? El que quedaba bajo el viejo castaño, tan viejo
como él pero junto al que, hace mucho tiempo,
una personita de trenzas rubias y ojos claros pronunció dos palabras que a él
le sonaron dichas para sus oídos, aunque no fuera así: “te quiero”.
Y con el est´ómago y el alma caldeados por unos y otras, fue
vencido por el sueño
Horas después qué importaba quién, alguien encontraría el cadáver
de otro indigente más, el enésimo de ese invierno.
Y los bancos seguirían siendo renovados y nadie recordaría a
un tal Perico el Tachuelas.
O..a lo mejor sí.
Una señora de mediana edad, pero aún hermosa, se ha detenido
bajo cierto castaño y deja vagar su mirada. ¿Qué buscará? ¿Algo?¿A alguien?
Unas suaves pero tristes lágrimas, ruedan por sus mejillas al tiempo
que trata de sonreír, al descubrir, casi confundida, entre la hojarasca y la grava,
¡una tachuela!

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viernes 20 de enero de 2012

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martes 17 de enero de 2012

A todos esos animales


Sí, a esos animales que esperan, pacientes, a que sus dueños regresen y les saquen de sus encierros de hormigón.
A esos animales que acompañan a tanta gente sola como hay entre la multitud de las grandes ciudades.
A esos animales que demuestran sus sentimientos mediante hermosos y alegres sonidos que son palabras de amistad.
A esos animales que guían a los ciegos dándoles luz.
A esos animales que nos enseñan que la lealtad es algo más que un mero vocablo.
A esos animales que convertirán su sacrificio en exquisitas viandas para compartir.
A esos animales que nos alegran los sentidos con su belleza.
A esos animales abandonados, cuando ya sus dueños se han cansado de jugar con ellos dejándolos como juguetes rotos.
Sí, a todos ellos mi felicitación porque hoy es su patrón, san Antón. Que él les guarde y vele por reservarles un hueco en el cielo, un cielo que bien ganado lo tienen.

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domingo 15 de enero de 2012

El malabarista mentecato



Siempre me ha atraído lo que se esconderá tras esas gentes que actúan en calles y plazas de nuestras ciudades. ¿Qué historia les conduce asta allí? ¿Quiénes son?
Bueno, que estéis bien y tengáis esa buena semana que merecéis.

Pues sí, señores; mi suegro se creía que desconocía los epítetos con que meadornaba cada vez que tenía ocasión, adjetivos con calificativo de mentecato, botarate, majadero, memo, lerdo, necio y otros de semejante tenor.
Y yo qué quieren, pues que aun sabiéndolo, siempre me he mostrado desentendido, permanente habitante del estado de inopia.
Y ustedes me dirán que por qué hago gala de tal generosidad. Claro que es el papá de mi señora y que es mayor y que he de respetarle y que qué se le va a hacer.
Pues no, señores; la razón es que nunca he olvidado que un Castillo de la Vega de los Castillo de la Vega de toda la vida haya tenido que aceptar por hijo político _ah, la política_ y amor de la niña de sus ojos que tiene ojos claros, a un malabarista, aspirante a mago y payaso que ayuda a reír, y a soñar, debe ser como un sarpullido provocado por indómita alergia.
A eso le achaco sus piropos y bueno, pues que siga así, que mientras su Charito, Rosario para mí, me quiera y siga, ya me va bien.
Quién le iba a decir a don Juan Enrique que cuando salió de paseo aquella soleada y lejana mañana otoñal se toparía con un artista, sí señores, un prodigio del equilibrismo manual al que le gustaba jugar con limones, naranjas y otras frutas volatineras, y al que, como premio de las monedas más grandes que le echaran, bien que siempre era pocas veces, repartía ensaimadas que adquiría recién horneadas en la panadería de la esquina a cambio de que su dueño le permitiese aprovechar la estela de su clientela para ganarse el sustento.
Yo, en un principio, ni les vi. Eran tantos los que solían pasarse por aquel enclave en pos de los mejores dulces de la ciudad, que no solía fijarme, cómmo hacerlo y desempeñar bien mi trabajo, hasta que oí una voz resistiéndose a alejarse, pidiendo que esperasen, que ella quería seguir allí, viéndome.
Entonces yo la miré, lo recuerdo bien, casi pierdo mano y se caen las bolas del número de turno. Media melena rizada, mirada de sol y cuerpo de promesas. Ah, y a su lado una pareja de edad ya avanzada, elegantemente ataviada. Mas a ésta pronto olvidé, sólo pude prestar atención a la joven. Nos miramos. Me sonrió. Le guiñé un ojo como tendiéndoselo para que se abrazase con sus ojos, mientras que yo impulsaba arriba, muy arriba, los objetos de mi prestidigitación.
No me importó que, al terminar, se fueran porque supe que ella regresaría como así fue.
Y regresó, claro, y me trajo, no unas monedas grandes, sino la oferta de un futuro en común.
¿Y sus papás? A duras penas se resignaron a aceptarme por yerno pero, al fin, lo hicieron.
¿Y saben qué? Que mi suegra, doña Encarnación, está encantada porque cada vez que aparezco en el programa televisivo de turno, es que me convertí en famoso de pro, pues presume ante sus amigas.
¿Y don Juan enrique? Pues, también, oigan. Que sé que cuando va al casino bien que le gusta decir: “este truco me lo enseñó el mentecato de mi yerno”. Y va y queda como un experto en naipes y prodigios numerológicos.
Ah, y ahora Rosario y yo vivimos en un pisito, regalo de papá, y vamos a tener un bebé. Y ese bebé será querido y sabrá cómo se conocieron sus padres en una acera de una plaza y sus abuelos le malcriarán como lo hacen todos los abuelos con sus nietos a la vez que se les cae la baba.
-Cariño, que es mi padre, que te pongas.
-¿Tu padre? ¿Me irá a premiar con otra sarta de galanteos de los que usa habitualmente conmigo?
-¿Sí? Dígame, don Juan.
-Que no podía esperar a verte. Que, a partir de hoy, dejas de ser el mentecato de la familia y para mí, para todos nosotros, serás, ya para siempre, don José Luis. Que alguien como tú, por mucho que aparezca por doquier, aunque sea en la tele y los teatros de postín, pintarrajeado y con capa de lunares, vaya a ser el progenitor de mi descendencia, merece una oportunidad también entre los Castillo de la Vega Hornillos. Así que ya lo sabes.
-Vaya. Esto sí que es un triunfo, y no los que obtengo por ahí, más viniendo de usted.
-Pues nada, pero eso sí… no se te olvide cuidar bien a mi charito, ¿eh, botarate? Uy, perdona, hijo. José Luis.
Ya ven ustedes, lo que hace la paternidad. A ver con el próximo niño que engendremos qué otra novedad me trae. Y yo, entretanto, a seguir dale que dale a las manos y a la imaginación para crear nuevos trucos. Que ahora no puedo defraudar a mi señor suegro, faltaría más, ahora que me llama de don y todo.
Y Rosario, cuando se ha enterado de la novedad, me ha abrazado, feliz al fin, feliz con la dicha de quien va a ser madre y de quien ve que su niño trae bajo el brazo el pan de la concordia familiar.
Ah, y no pasen de largo ante cómicos, mimos y demás artistas callejeros que ellos también tienen su historia y quién sabe, igual luego pueden presumir de que ustedes les conocieron cuando no eran famosos y ahora… ya ven. Háblenles, ayúdenles y respétenles, lo merecen porque se esfuerzan, son buenos. Lo único que les falta es la suerte que a mí me vino a ver aquella lejana y soleada mañana otoñal.

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miércoles 11 de enero de 2012

Cebador

¿Y si hablamos de una palabra? Una de ésas poco usuales que, no obstante, forman parte de nuestra cotidianeidad.
Qué menos que la elija siendo cegato, jejejej.


Cebador: sustantivo.
Pequeño dispositivo para el encendido de los tubos fluorescentes.
Frasquito de pólvora para cargar las armas de fuego.

Y él que, con su proverbial glotonería, siempre creyó que un cebador era el señor que se encargaba de dar de comer sin medida y resulta que es el chisme que hacía funcionar las barras fluorescentes de su cocina. Ah, y que con él, se cargaban las pistolas para duelos de caballeros orgullosos de malentendidos honores.

Vaya, vaya; vivir para ver.

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martes 10 de enero de 2012

Prueba

C

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