viernes, 20 de noviembre de 2009

20 de noviembre

Ya sé que lo recordáis, que entre el día de hoy el domingo, 22, hace ya más años de los que uno pudiera creer, en España tuvieron lugar unos acontecimientos que han quedado para la Historia.
Me apetece compartir aquí los pocos recuerdos que conservo de aquellos días. Yo tenía 9 años.



Era jueves y teníamos que ir a esperar al autocar que nos llevaba a la escuela a Ágreda (pueblo a 15 kms. Del mío). Hacía frío y cuando salíamos al esperadero de la carretera, alguien dijo que ese día no había clase, que se había muerto Franco.
Yo no sabía muy bien quién era ese señor, pero me alegré un montón de tener esa fiesta extra. Volvimos a casa, al calorcito de la lumbre.
Luego, en mi mente hay recuerdos de música clásica, una gran cola de gente que se dirigía hacia una sala en la que había un ataúd escoltado por otros señores muy tiesos, muy rígidos.
Y recuerdo, mi padre era el alcalde, cómo en la mesa camilla del cuarto de estar de casa había un libro en el que los mayores venían a firmar.
Y en la tele, en blanco y negro, un señor muy serio, casi llorando decía que “Franco ha muerto”. Luego supe que éste se llamaba Carlos Arias Navarro.
Y aún veo a un joven al que nombraban rey en una iglesia muy grande y bonita, Los Jerónimos. Y la corona depositada en un escabel cubierto de terciopelo rojo.
Y cómo se pusieron carteles en el pueblo con dos discursos: el testamento del Caudillo y el de la toma de posesión de Juan Carlos I.
Y cómo enterraban al fallecido con una losa pesada en un lugar de la sierra de Madrid.
La incertidumbre de los mayores, que hablaban de la guerra, de qué sería de España.
Luego, muchas veces, he vuelto a acercarme a aquellos acontecimientos, bien a través de lecturas o documentales (cómo no, con la voz de Victoria Prego) pero lo que yo veo, en mi mente, es un día más de fiesta, música clásica, mucha gente llorando, incertidumbre.
Gracias a Dios, de aquellos días surgió un futuro en paz. Ojalá que no se olvide la labor de tantas gentes como lo hicieron posible y que no vuelvan a repetirse episodios trágicos de nuestro pasado por la demagogia o estrecheces mentales de algunos.
Un brindis por un futuro en paz y de concordia.

5 comentarios:

Mercedes dijo...

Tengo yo recuerdos muy parecidos: la alegría de no ir al colegio, la incomprensible risa que nos provocaba a mis hermanos y a mí el señor Arias Navarro... Qué cosas...hace tanto tiempo de aquello...! Ay, mira, ahora me he puesto nostálgica...
Oye, y la canción aquella del ramito de violetas...¿no era también un veinte de noviembre? jee, jee, era una broma tonta para quitarme la nostalgia de encima.

Hale, Albertito, buen fin de semana. Besósculo doble para sábado y domingo! Mua, mua!

Gulrez U dijo...

Amigo alberto: Yo era bastante más mayor que tú; estaba estudiando en la Universidad Central de Barcelona la carrera de Historia Moderna. Vivía en aquellos tiempos con una beca de nuestra querida ONCE en una residencia universitaria llamada San Jaime Recuerdo que nos apuntábamos en la conserjería para que nos despertaran por teléfono, ya que cada habitación tenía uno. Recuerdo que me llamó antes de hora el conserje y me dijo:
-Carlos; no es necesario que te levantes. Ya ha estirado la pata. Y por supuesto yo no me levanté, pero sí conecté la radio. Esos fueron los primeros momentos, y aquí te los dejo.
Un abrazo de tu paisano Carlos andrés Vallejo

amelche dijo...

MERCEDES: La canción que dices era: "y cada 9 de noviembre, como siempre, sin tarjeta, LA mandaba un ramito de violetas".

ALBERTO: Yo no me acuerdo, tenía 2 años. Del 23-F me acuerdo más, ahí ya tenía 7 años.

Buen fin de semana.

Mercedes dijo...

Albertito, con tu permiso...

Hola, Amelche, y gracias por la aclaración! Ya te digo, pero qué mal que le sienta a mi única neurona lo de cumplir años...! Con lo que a mí me gusta, ya ves tú!

Un saludo!

Alberto dijo...

Gracias a Gurrezu por su visita de paisano. Son recuerdos que hacen de la Historia algo vivo, cercano.
Y sí, ese ramito de violetas trae música de aquella época, igual que Mi querida España. Ah, Cecilia, qué pena que muriese tan joven.
Ya sé, Ana que tú casi estabas naciendo por aquel entonces.
Que podamos seguir compartiendo recuerdos de una Historia que pasa junto a nosotros.

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