jueves, 17 de mayo de 2012

Los museos: ¿lugares o contenedores?


El domingo pasado, en el congreso de Bilbao, a cuenta de lo que debería ser la Escuela, se habló en esos dos términos: lugares versus contenedores.
Puesto que mañana se celebra el Día Internacional de los Museos, quería hablaros en esa línea.
Si consideramos un contenedor como  el recipiente, grande o pequeño, en el que se almacenan, amontonan, objetos de forma más o menos ordenada y un lugar como un espacio en el que estar o al que dirigirse, yo aspiraría a que los museos fueran esto último y no aquello.
Y si ese es mi deseo, ¿cómo hacer para que a una persona ciega no le resulten un contenedor si no que los vea como un lugar al que apetece acudir?
Claro, hay museos de todo tipo y pelaje, desde los de arte hasta los de curiosidades, Historia, personajes, tradiciones, inventos, etc, etc.
¿Que quiero ir a uno de ellos? ¿Para qué si no me voy a enterar de nada? ¿Si no me van a dejar tocar nada? ¿Si no voy a incorporarme a una visita guiada porque no las hay?
¿Qué necesitaría para que fuese un lugar al que querer ir sin necesidad de asumir que es otro reto a superar?
Que me explicasen la colección expuesta bien mediante una visita guiada, un audioguía o información accesible en braille.
Que me resultara factible tocar bien las propias piezas, bien reproducciones de ellas de forma comprensible.
Que pudiese moverme por su espacio de forma autónoma con encaminamientos en el suelo y que hubiese una maqueta del sitio. Se me ha olvidado cómo era el Museo del Prado y eso que lo tengo bastante cerca.  
  Hace unos días un compañero comentaba que podrían ponerse a disposición de los ciegos audioguías en Internet para que nosotros las descargáramos y realizáramos visitas virtuales por ellos porque, total, a nosotros nos da igual estar o no allí. No estoy de acuerdo, lo supondréis: sin negar que me vendrían fenomenal a título formativo, conocéis ya mi proverbial deseo de estar en el lugar porque estando, aunque no vea, siento, percibo, imagino, “veo” (entre comillas).
Lo sé, sé que se va avanzando, que se van haciendo cosas, que en el Reina Sofía un ciego puede saber de primera mano cómo es el Guernika de Picasso o así. Pero, como en otros tantos ámbitos de la vida cotidiana, sigue habiendo mucho camino por recorrer.
Nosotros, en España, tenemos el Museo Tiflológico, un museo para ver y tocar, en el que se puede hacer un recorrido táctil por el mundo, a través de maquetas de monumentos además de recogerse la historia de las herramientas de lectura y escritura que hemos ido utilizando los ciegos para acceder a la información, entre otras cuestiones.
Ojalá hubiese más museos como ése.
Creo que un museo debería ser un lugar acogedor, no un contenedor de piezas, que debe aprovecharse como entorno formativo donde enseñar de manera cercana etapas de la Historia. Y me parece muy necesaria su parte divulgativa. Me gustan las dramatizaciones de las pinturas (como si cobraran vida), los audiovisuales que invitan a imaginar viajes en el tiempo, conferencias o mesas redondas.
Con los museos pienso lo mismo que con las bibliotecas: ambos deben ser núcleos vivos de cultura, no depósitos, contenedores.
 Seguro que este fin de semana van a haber numerosas celebraciones alrededor de la efeméride y que se invitará a asistir a ellos, que incluso vosotros lo haréis. Ahora bien, ¿por qué no podría ser que yo fuese igual? ¿Que pudiese participar de la misma manera?
¿Querréis fijaros en la accesibilidad que haya en los museos a los que vayáis y me contéis? Así lo apunto y me animo.



11 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Alberto:
Una buena reivindicación, museos más accesibles.
A mi me gustan mucho los museos y las exposiciones; También observar a la gente, sus comentarios, pegas orejilla para ver lo que dicen y como anécdota te diré fuimos hace poco a ver en el Palacio de Sastago (Zaragoza) una exposicion: "MIro y el mundo de UBU" y fue genial las interpretaciones que los niños hacen de los cuadros, son maneras distintas pero enriquecedoras.
Di que sí, que aunque no veas sientes y con mucha intensidad y que tienes derecho a que te hagan las cosa más fáciles. Y en estos tiempos que corren la válvula de escape es la cultura y educar y transmitir inquietudes culturales nos hace más libres y con una mente más abierta.
Besicos.
Maria

Marina-Emer dijo...

cON TODO MI CARIÑO DESEARTE UN FELIZ FIN DE SEMANA
UN ABRAZO MUY FUERTE
MARINA

Alberto dijo...

Pues sí, María. Es así, todo lo que pueda hacerse por educar mejor a los niños y llamar la atención acerca de las necesidades de los ciegos sigue siendo muy necesario.
Me alegro de tu huella.
Besicos de buen finde.

Gracias, Marina por tus buenos deseos.
Lo mismo para ti.
Buen fin de semana y que sigas con esa sensibilidad de poeta.
Mil abrazos de luz.

Rosa Sánchez dijo...

Estimado Alberto: tal vez los museos de más prestigio ya cuenten, por suerte, con los medios mediante los cuales se rompan barreras y todo el mundo en general pueda disfruta del arte. Pero, por desgracia, como pasa en toda "revolución" que se precie, hay que seguir "trabajando" para que algún día toda persona tenga acceso a toda clase de arte y a la cultura en general.
Ayer estuve en el museo de mi localidad y, aunque desconozco si realizan visitas guiadas o no para personas con algún tipo de discapacidad, sí pude comprobar que no existen barreras arquitectónicas: todas las piezas están recogidas en la primera planta y hay una pequeña rampa de acceso al mismo. Las edificaciones modernas tienen en cuenta todas estas cosas porque desde hace años se está concienciando a la sociedad al respecto. Que se utilicen medios para dar a conocer las obras expuestas a personas ciegas, etc. es un logro por alcanzar en algunos sitios, pero cada vez se está teniendo más consideración. Y todo gracias a la lucha de personas con valor que trabajan para romper con todas esas barreras.
¡Siempre adelante, Alberto, como tú bien dices!
¡Un saludo y hasta pronto!

MOMENTOS dijo...

Con todo lo que nos cuentas me haces abrir los sentidos. Un abrazo.

Alberto dijo...

Estimada Rosa, la supresión de barreras no ataña solo (que también) a la accesibilidad física con rampas. Porque, ¿ppodría tocar yo alguna de esas piezas? ¿La información sobre ellas está disponible de forma accesible para mí? ¿Cómo sé cómo es el edificio en donde se encuentran? Maquetas, encaminamientos de textura diferente, reproducciones a escala fáciles de comprender por mí, etc. Me parece bien que haya rampas, pero ¿y yo que no tengo problemas para subir escaleras qué?
Bueno, sí; siempre adelante y gracias.
Ahí seguimos en la brecha.
Besos de domingo.

Muchas gracias, Pilar por hacerme creer que mi lucha, mis ejemplos y testimonios sirven para que te abra los sentidos. Se puede ver con otros sentidos aparte del de la vista, se puede y además merece la pena intentarlo.
Que estés bien y con un buen dominog de la Ascensión en perspectiva.
Besos de luz.

amelche dijo...

Lo de la audioguía en internet no está mal para preparar la visita (antes de ir). Bueno, te iremos contando los museos que visitemos.

Francisco Rodríguez Tejedor dijo...

Alberto, totalmente de acuerdo con tu artículo. Pero no solamente en relación a los invidentes, sino, también, de otra forma claro, también para los que ven. Esa imagen de contenedor se ajusta perfectamente a la realidad. De ahí que, muchas veces, estén medio vacíos
museos y bibliotecas, salvo cuatro turistas que lo tienen progamado en sus visitas. No tienen vida. Es eso, efectivamente la falta de vida. Son obras de arte y cultura, archivados. Un abrazo

Alberto dijo...

Sí, Ana. Son muy útiles las audioguías. Para mí están bien y me gusta usarlas cuando las puedo encontrar por ahí en Internet pero de ahí a convertirlas en sustitutivo de visitas reales, la cosa ya es bien distinta.
Bueno, lo importante es que vaya habiendo cada vez más opciones.
Besitos de buena semana.

Paco, buen lunes y mejor semana.
Ojalá que con mi rellexión y vuestro apoyo hagamos que museos y bibliotecas sean lugares vivos de cultura, no meros archivos contenedores de objetos más o hmenos bellos.
Bueno, ahí estamos.
Un agradecido abrazo por tus atenciones y escucha siempre tan atenta.

Rosa Sánchez dijo...

Alberto, se lo comentaré a la directora de la Casa de Cultura, a ver si invierten más presupuesto en poner la cultura al alcance de todos y un poco menos en edificios que vamos a pisar muy pocos.
Un abrazo, que tienes toda la razón...

Alberto dijo...

Rosa, muchas gracias. Entre todos debemos ir andando este camino de la accesibilidad que ni está reñida con el diseño ni tiene porque exigir grandes desenvolsos económicos. Eso sí, hay que hablar con los afectados (a través de sus asociaciones) no sea que se vaya a invertir recursos y luego el resultado no sea práctico, no sirva por desconocimiento.
Bueno, ahí seguimos.
Besos de luz.

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