miércoles, 6 de julio de 2011

La verdadera belleza

Quiero compartir aquí, esta definición de la belleza que el escritor peruano hace de la belleza. La suscribo al completo y me hubiera gustado haber sido capaz de haberla hecho yo.
Que os guste. Va con mucho cariño y afecto.

Para todas las mujeres que conozco y para los hombres que las acompañan:
Mario Vargas Llosa.

Todas las flores del desierto están cerca de la luz. Todas las mujeres bellas son las que yo he visto, las que andan por la calle con abrigos largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran. Sin medidas perfectas, sin tacones de vértigo. Las mujeres más bellas esperan el autobús de mi barrio, o se compran bolsos en tiendas de saldo. Se pintan los ojos como les gusta y los labios de carmín del chino.
Las flores del desierto son las mujeres que tienen sonrisas en los ojos, que te acarician las manos cuando estás triste, que pierden las llaves al fondo del abrigo, las que cenan pizza en grupos de amigos y lloran solo con unos pocos, las que se lavan el pelo y lo secan al viento. Las bellezas reales son las que toman cerveza y no miden cuántas patatas han comido, las que se sientan en bancos del parque con bolsas de pipas, las que acarician con ternura a los perros que se acercan a olerlas. Las preciosas damas de chándal de domingo. Las que huelen a mora y a caramelos de regalíz.
Las mujeres hermosas no salen en revistas, las ojean en el médico, y esperan al novio ilusionadas con vestidos de fresas. Y se ríen libres de los chistes de la tele, y se tragan el fútbol a cambio de un beso. Las mujeres normales derrochan belleza, no glamour, desgastan las sonrisas mirando a los ojos, y cruzan las piernas y arquean la espalda. Salen en las fotos rodeadas de gente sin retoques, riéndose a carcajadas, abrazando a los suyos con la felicidad embotellada de los grandes grupos.
Las mujeres normales son las auténticas bellezas, sin gomas ni lápices. Las flores del desierto son las que están a tu lado. Las que te aman y las que amamos. Solo hay que saber mirar mas allá del tipazo, de los ojazos, de las piernas torneadas, de los pechos de vértigo. Efímeros adornos, vestigios del tiempo, enemigo de la forma y enemigo del alma. Vértigo de divas, y llanto de princesas.
La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad...

4 comentarios:

Ana Gutiérrez dijo...

Que bello Alberto. Como dijo Dostoievsky en "El idiota": "la belleza, un día, salvará al mundo".
GRACIAS

Mercedes dijo...

Que me perdone Mario Vargas Llosa, pero la belleza también está en los señores...¿Cómo ha podido olvidarse de ellos?

Besósculos reivindicativósculos (ostras, menuda pañabreja). Mua.

Rosa María dijo...

Hola amigo Alberto: Tú siempre con tan bellas relexiones.¿Te vas de vacaciones? Si es si o no, te deseo que tengas un verano con pocos sudores.
Un besiño desde mi Galicia fresquita y apacible.

Rosa María dijo...

Es muy digno de leer lo que dice Mercedes; hay hombres altamente bellos y tiernos que ante algunas mujeres las superan con creces. El sexo, creo que no tiene nada que ver son el seso.
Un biquiño también para Mercedes

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