viernes, 11 de noviembre de 2011

Hoy mi ilusión tiene nombre de número

¿Cómo no escribir algo hoy? ¿Este 11 del 11 del 11 con nombre de ONCE, de la Organización que tanto me ayuda, con sus medios, su gente y sus apoyos, a conseguir ese afán mío por ser uno más?
Desde aquel 9 de julio de 1987 que me dieron el carnet de afiliado hasta hoy han pasado tantas cosas... Sentirme comprendido, estimulado y realizado. Cómo explicar la increíble emoción de la primera vez que, ayudado de un bastón blanco, salía solo de noche, se me abrió el mundo; la primera vez que leí un libro en braille, supe que era el comienzo de una pléyade de aventuras, viajes, sueños e imágenes; el primer día que comencé a trabajar estaba nervioso por si sabría o no hacerlo bien, una nueva ciudad, un nuevo mundo para mí; el día que llegué a este Madrid, para hacerme cargo de la Biblioteca Central de la ONCE, ¿me perdería en el Metro? ¿Me sabría orientar? Tantas vivencias, tantos retos, tanta gente buena conocida, ganada, tantas satisfacciones, tantos senderos recorridos. Hasta hoy.
Hasta hoy, en que respiro ilusión. He asistido a la gala en la que se ha celebrado que hoy la ilusión tiene nombre de número. Me he emocionado al verme reflejado en las historias que se han contado en ella, he recordado todos esos instantes y a todas esas personas (muchas de ellas, ya residentes del país de los sueños) que fueron sembrando, en mí, a lo largo de esos años, la semilla que hoy germina.
Ha sido bonito estar allí, escuchar la canción de Miguel Ríos que alude a santa Lucía y los ciegos,, cantada por él mismo y los niños de la coral Allegro de Alicante, encontrarme con gente emocionada también porque se sentían como yo.
Y esta noche, me toque o no el cupón, una cosa será cierta: sentiré que una hermosa hada con su magia estará a mi lado, no estaré solo en el sofá, y ese hada tendrá nombre de amistad y felicidad, de gratitud por tener tanto bueno como tengo, por saber, tener la certeza de que soy un privilegiado
Dejadme que brinde con vosotras y vosotros por la ilusión, por seguir pudiendo dejar mi huella y por ayudar a hacer de este mundo un hogar más cálido y que, mi sonrisa, sea luz para quienes se crucen en mi diario caminar. ¡¡Que nunca nos falte la ilusión!!
Con cariño.

2 comentarios:

Mercedes dijo...

Once besósculos pues para celebrar este día de tantos recuerdos y tantas ilusiones!

Piedad dijo...

¡Hola, Alberto!
No estás solo en el sofá, yo brindo contigo, comparto tus emociones y la misma ilusión, y también comparto tus sentimientos hacia esta organización que tanto bien nos ha hecho a todos los ciegos, a unos más que a otros, pero todos hemos recibido el apoyo que cada uno de nosotros hemos necesitado. Yo, igual que tú he conocido gente buena que me ha ayudado a abrirme paso en este mundo y me siento tan agradecida que no viviré lo suficiente para agradecer todo el bien que he recibido.

Te dejo un abrazo y que la suerte acompañe al que más lo necesite...

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