lunes, 20 de mayo de 2013

La mágica luz de “Huellas de luz”: Pilar de la Horadada-Orihuela, mayo 2013

Me resulta enormemente difícil reflejar lo vivido este fin de semana gracias a este libro que apenas hace un año, ahora, estaba en la imprenta de Vive Libro editorial. ¿Cuál sería su verdadero éxito? ¿Adónde me conduciría? Si cuando el próximo 1 de junio se celebre su cumpleaños haré balance del primer aniversario del que, sin duda, ya para siempre será mi hijo primogénito, he de decir que en buena medida, la respuesta podremos encontrarla en este fin de semana de magia y luz; de encuentros y amistad; de literatura y sueños; de testimonio y entrega; de sol y poesía; de cangrejos y mar; de excelsos alimentos.
Salir del trabajo el viernes y, tras cargar el equipaje de presentes para regalar e ilusiones que compartir, no saber si tendré reservada la ayuda para subir al tren en Atocha, pues me he dado cuenta de que no he recibido el SMS habitual de confirmación; no saber si llegaré a tiempo a Alicante para enlazar con el cercanías que me conduzca hacia Orihuela aunque Ana esté esperándome, Ana, sí, mi particular Dama de Elche; no saber si cuando llegue a Orihuela me enteraré de que he llegado a destino, dado que la megafonía del tren no funciona y ella se habrá bajado 4 estaciones antes; no saber si Rosa y su familia estarán allí, a tiempo, para recogerme teniendo en cuenta que hay obras; no saber si el sábado por la mañana acudirá gente al Baúl del Libro, aun cuando la promoción ha sido excelente lo mismo que por la tarde en Códex y es que a nadie se le ocurre contraprogramar dos humildes presentaciones literarias frente a comuniones mil, partidos locales de fútbol, fiestas rocíeras  y el inolvidable Festival de Eurovisión; no saber, en fin, si Rosa, con su dedicación y cariño, me reservará alguna sorpresa después de haberle animado a que se sienta libre en el desarrollo y organización de los eventos.
   No saber nada de eso pero confiar, con mi proverbial confianza ciega en que la luz de “Huellas de luz” ilumina mis pasos para conducirme a puerto seguro.
Claro que sí, símbolos. Símbolos que hablan de estrenar bastón blanco como esos ojos de Miriam, la maravillosa hija de Rosa Y Ximo, que son faros o de que hagamos del Día Internacional de Internet el momento adecuado para convertir en física una amistad especial entre Rosa y yo, gestada a través de la blogosfera hace un buen puñado de años.
  No, el auténtico éxito de “Huellas de luz” no estriba en los ejemplares vendidos o el número de las personas que quisieron acompañarnos. Tampoco estriba en que se haya hecho visible en la comarca de la vega baja del Segura, por supuesto que sí, también. Pero, su verdadero éxito se ha visto plasmado en la magia creada. Magia que ha promovido Rosa, como lo habría hecho la primera de las hadas,  con su impulso y buen hacer para que cayéramos en las mejores manos. Magia para que este cieguito, desconocido y pequeño que tan solo aspira a ser uno más y hacer de este mundo un hogar más cálido, haya sido acogido con la hospitalidad de los mejores anfitriones. Magia para que mis sentidos se vieran colmados de la sensibilidad de los grandes poetas Miguel Hernández, Luis Pla y la propia Rosa. Magia que me ha hecho ver cómo a alguien le brota alguna lagrimilla de emoción pero también de risa chispeante entre bromas y veras.
Magia, sí; pero también luz. Luz que irradia cierto sol tatuado en un alma grande, luz iluminadora que tiene nombre de literatura porque para mí estar en librerías como las que me han recibido es alumbrar mi espíritu y luz es recoger el afecto de quienes, con el corazón, han querido ser ojos para mí, ojos a través de los que mi ceguera queda atrás.
         Magia y luz, luz y magia. Y huella, cómo no. La huella que ha dejado todo eso en mi memoria y, quién sabe, la que yo habré dejado en alguien con mis apasionadas palabras que aspiran a valer más que mil imágenes y que son hijas de los valores que mi familia me inculcó y que son las señas de identidad de la obra que me representa.
Viernes noche de recibimiento inaugural y nervios, sábado de emotivas certezas literarias y domingo de sentimientos encontrados entre la alegría y la nostalgia, la plenitud y la morriña por la partida, entre la Esplanada y ese soberbio arroz abanda.
 Gracias por arrobas, gracias a Rosa, Ximo, Adela y Miriam, a Luis y a su familia, a Ana _que se esforzó por regalarme su tiempo en plena época de exámenes_, a los responsables de las librerías, a Emilio Tomás García _doctor en Ciencias de la Información que condujo el acto de la mañana de forma magistral_ y a Maite Sánchez Cánovas _directora de la ONCE en Orihuela que estuvo conmigo por la tarde_, gracias a quienes quisieron pasar un rato junto a nosotros y, encima me aplaudieron y todo, además de pedirme que les firmase con la letra y el cincel de la mejor de las escribas, gracias a los trabajadores del hotel Lomonte que me han ayudado durante mi estancia, gracias al guía que me ha enseñado la casa en la que vivió Miguel Hernández con tanto interés y cercanía, gracias a la bibliotecaria de Callosa y a quienes me han pedido que vuelva y lo haga para transmitir nuevamente mi mensaje de optimismo y esperanza, de optimismo porque entre ver la botella medio llena o medio vacía me quedo con aquella opción ya que ni la una ni la otra las veo, y esperanza porque, cómo no voy a creer en la esperanza, si hay tantas gentes buenas que de forma tan generosa me regalan tantísimo.
Siempre adelante, por supuesto y que esta meta alicantina primaveral resulte ser el inicio de nuevos caminos de concordia, ejemplo y futuro. Porque se puede y merece la pena intentarlo.
Va por Rosa, por ellos y por ellas, por el humor y el amor, ese amor que han puesto en conseguir que mi ceguera se torne luz a lo largo de este fin de semana pilarista y oriolano.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

ENHORABUENA para tí, para las Huellas y cómo no para Rosa y todos los que han hecho posible todo lo que cuentas. Saludos.

Rosa Sánchez dijo...

¿Qué puedo añadir yo, Alberto? Mereces un 10 por todo y toda mi admiración. Un 10 en organización y en ejercicio de memoria (donde no eres nada corto, como he podido comprobar). Un 10 como ejemplo de entrega y generosidad. Un 10 en la habilidad de dejar huella, calar hondo, tocar fibras sensibles, acariciar almas… Has dejado aquí corazones marcados, felices por haber gozado de tu presencia, huellas, en definitiva, huellas profundas y perennes.
Quien hemos estado, quien hemos tenido la dicha y oportunidad de escucharte, hemos salido enriquecidos por todos aquellos valores y ejemplos que transmites y en los que ya te has convertido y orbitan alrededor tuyo. Esa magia de la que hablas, la has hecho visible. La hemos tocado, como se dijo, con las yemas rosadas de los dedos.
Un lujo, un placer y un honor haber compartido contigo escasas horas que, a los ojos de cualquier poeta, significan ya eternidad. Y como no podía ser de otra manera, para agradecer tu esfuerzo y dedicación hacia el pueblo alicantino, hacia amigos comunes, hacia mi familia y hacia mí misma, a quien has coronado con toda clase de bellos adjetivos, símiles y atributos inmerecidos por mi parte, pero que agradezco enormemente, aquí te dejo una humilde poesía gestada para ti a partir de esa visita tan especial, a partir de ese viaje en el tiempo, ese retroceso a una época difícil y turbulenta, con coscorrón incluido, en la casa de uno de los más grandes poetas.


Un poeta que se precie
no puede vivir recluido
ni encerrado en una jaula.
Conformidad y silencio,
cautividad, alto precio…
no es de su idiosincrasia.

Necesita visitar nuevos mundos,
vivir, sin más, de ilusiones,
sentir el todo y la nada…
Levantar el vuelo, posarse,
descubrir, caer, levantarse,
alzarse plegando las alas.

Poesía es tocar el cielo
coronado de estrellas,
de universos infinitos
y constelaciones pleyadianas…
Dejaos de rústicas paredes,
muros de cal, pastoreos,
techos de barro y jofainas.

Un poeta nunca es de su tiempo,
pertenece al futuro,
donde nadie sabe llegar
si a la poesía no se abraza.

No quiere muerte sin vida,
no ensalza al amor con medida,
no ve dolor, sólo herida…
Huye de cosas mundanas.

Necesita de nuevos amores,
tomar, alcanzar, nuevos rumbos,
libertad, sueños y un alma,
sin la que se hace pequeño.
Musa, inspiración, lo más bello...
Y con una vida, no basta.

Muchas gracias por todo, Alberto. Que nos sigan bendiciendo con tu presencia por muchos años. Gracias, gracias, gracias.

Alberto dijo...

Nada puedo añadir a lo dicho en la entrada y los comentarios dejados.
Un poema hecho para mí, una anónima felicitación.
A seguir contando y animando.
Que todo esto nos prepare para cuando vengan momentos de oscuridad sepa llevarlos con la misma firmeza.
Un afectuoso abrazo.

amelche dijo...

Bueno, bueno... Rosa se ha inspirado. Con poema y todo...

Esa es la emoción de la vida: no saber lo que va a pasar. Yo tampoco sabía si llegaríamos a tiempo. Sin obras, sabía que iba a estar difícil. Con obras ya, era un poco más complicado. Pero me pegué una buena carrera y llegamos. Tú no me viste correr por toda la estación de Alicante, de punta a punta. Eso fue memorable.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Acróstico improvisado

Alma sin cadenas,
Libre como el viento,
Barco que sin brújula
El mar cruzado has.
Ríes con tus huellas,
Tu luz nos ha traído
Olas de optimismo al Pilar.
Gracias, buen amigo,
Ilusionista, sincero:
Luz, sin sombras, en el candelero.

Gracias, Alberto, por el mensaje de tu persona.

Piedad dijo...

Hola, Alberto.

Ayer pasé por aquí y veo que no se publicó mi comentario.

Te decía que el poema es precioso y te felicitaba por este año de éxito de tu libro "Huellas de luz", el cual espero con ansiedad poderlo leer en cuanto lo reciba de la biblioteca de Madrid, en la que tomaron nota para enviármelo en cuanto estuviera disponible. Igualmente te felicitaba por todo lo que compartes en este medio de comunicación y que a mí me encanta leer.

Te dejo besos y abrazos.

Piedad.

Alberto dijo...

Ana, aunque siento que te tuvieras que dar esa carrera, demuestra lo en forma que estás porque llegaste a tiempo.
Y sí, las sorpresas son aliciente aunque a veces puedan llegar a jugarnos malas pasadas. Menos mal que yo sé que con vosotras a eso no hay lugar.
Besos pendientes de encuentros más duraderos.

Anónimo huellista. Me gustaría agradecerte especialmente ese acróstico tan bonito y emotivo. Todo un estímulo para mí. Que pueda seguir dándote el testimonio de mi empeño.
Gracias de corazón por tu cálida acogida.

Piedad, muchas gracias. Sé que te alegras de corazón por todos mis logros. Espero que puedas leer pronto mi libro y que te guste.
Bueno, ahí seguimos.
Cuídate.

amelche dijo...

¡Qué va! Tengo que correr más, si quiero llegar a tiempo a la "operación bikini". :D

Amig@mi@ dijo...

Yo creo que el destino estaba de vuestra parte y pese a las zancadillas no llegasteis a caer. La verdad es que la fe mueve montañas y que Ana "trotara" confiada, y que pese a todo no dejarais de creer en ningún momento, hizo que al final los actos, fueran un éxito.
Mi enhorabuena.

Alberto dijo...

Montse, qué razón tienes. Mi fe es luz y guía que me ayuda a alcanzar tantas metas.
Esa es la clave además de la ayuda de tantas buenas gentes como Ana o rosa que hacen posible el milagro de que yo siga siempre adelante recorriendo caminos.
Besos cariñosos.

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