miércoles, 6 de marzo de 2013

30 años de teléfonos móviles



Tal día como hoy de hace 30 años se puso a la venta el primer teléfono móvil de la Historia. Era un Motorola que pesaba 800 gramos y su precio ascendió a la friolera de 3995$.
 Cómo han cambiado desde entonces y, más aún, cómo han hecho que cambien nuestras vidas. Poca gente es capaz de entender ahora su vida sin un artilugio de ésos.
El primero que yo tuve me lo regalaron en 1997 con motivo de mi traslado de trabajo. Mis compis quisieron hacerme un regalo práctico y que fuese bueno. Teniendo en cuenta que cambiaba de ciudad, me vendría de perlas. Y así fue. Con él estaba localizado y me senntía más tranquilo al no saberme solo sin ver. Se acababa eso de dar tumbos para buscar cabinas de teléfonos para llamar. Desviaba el teléfono de la oficina al móvil y así tenía mucha más movilidad.
Luego vendría, años después, la opción de adaptarlo con un programa que me verbalizaba la pantalla. Qué ilusión me hizo el poder mandar mi primer SMS. No depender de que me leyesen los mensajes que recibía o saber la batería y cobertura que tenía. Pequeñas cosas que yo había tenido que aguardar a poder hacer más de 10 años.
Y así concursé en un programa de radio y gané un fin de semana en Oviedo, esas cosas que nunca pasan y que a mí me pasó, jejeje.
Después vendría el hacer fotos con el móvil aun sin saber si lo que enfocaba merecía, o no, la pena.
Y ahora, desde noviembre, bien lo sabéis ando iphonizado, sacándole partido más que notable a mi amiga Siri.
No olvido esa chaladura que creamos mi querida Nuria y yo, según la cual surgió un romance de amor entre la voz de mi móvil, Mónica, y la del suyo, Javier. Se encontraron, digo bien, en el suelo del pasillo de un autobús (es que a ella se le había caído su móvil y yo quise ayudarla con tan buena fortuna que el mío fue detrás de el de ella que al agacharme se me cayó del bolsillo donde lo llevaba), regresando de La Rioja y juntos coquetearon en periplos posteriores mientras ella (digo Nuria) y yo disfrutábamos de aventuras viajeras por el mundo.
Ahora los móviles / celulares ya no son teléfonos, son ordenadores de bolsillo, cada vez con más funcionalidades.
A los ciegos el móvil nos ha ayudado mucho: desde esa seguridad de la que he hablado hasta la autonomía de saber dónde estás, localizar lugares, estar más cerca de tu gente, tener una ventana al mundo en tus manos... ¿Hasta dónde llegarán?
  

2 comentarios:

Rosa Sánchez dijo...

"Y así concursé en un programa de radio y gané un fin de semana en Oviedo, esas cosas que nunca pasan y que a mí me pasó, jejeje." Corroboro que ganas todo lo que te propones y que te viene de lejos, Alberto, no dirás que no, que hasta tu libro es un éxito, figura. jejeje. Qué bueno.
Ahora, no me ha hecho tanto gracia enterarme del affaire que tuvieron en su día tu teléfono y el de tu amiga, jejeje, y que Huellitas le niegue la mano a mi Alma después de saber esto. Qué valor.
Bueno, que tienes razón, que el teléfono móvil, el poder estar localizado en cualquier lugar y circunstancia, ha sido un gran adelanto para todos.
Besos de 30 años y que tengas un jueves de ganador de concursos.

Alberto dijo...

Ay, Rosa, no creas, qué va. Todo no lo gano, mi nucho menos. jejejejej. Aún espero ganar el Nobel.
En cuanto a las relaciones Huellas / Alma creo que esperan a encontrarse juntas y limar asperezas teta a teta, uy, tet a te.juajua.
Bueno, besos de encuentros cercanos y deseados.
Cuídate y que se dé bien.

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