martes, 15 de septiembre de 2015

"El traje nuevo del Emperador" de Hans Christian Andersen

Frases de cuentos que no son cuentos
De "El traje nuevo del Emperador" de Hans Christian Andersen:
"...«¡Dios mío! -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No debo decir a nadie que no he visto la tela»..."
jajajajajjaaj. ¿No dijo aquél que si no lo ves no lo creas? ¿Por qué, entonces, todos cayeron en la trampa de los pícaros y aseguraron que aquél era el mejor traje que jamás nadie hubiera visto? ¿Qué haré yo que no veo? ¿Tendré que pensar que no merezco nada pues debería ver para ser digno según el cuento?
Y claro, ¿quién se atreve a pasar por tonto por decir lo que realmente se ve y no lo que otros dicen que ven sin ver? Ah, la historia del traje del Emperador sí que tiene miga. Jajajajjajaaj.
Y el Emperador tan satisfecho con su traje nuevo que no era traje y todos callando por no pasar por necios o inútiles. uuuummm... ¿Será que hay que ser ciego para decir realmente lo que se ve y que los que ven no quieren reconocer que ven? Que aproveche. jajajajajaj.

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domingo, 13 de septiembre de 2015

El gran ingenio del pequeño Juan Eugenio



Buena noche de domingo.
Se cumplen hoy 19 años de la muerte del que siempre será la primera persona que me hizo sentir que yo podía ser, pese a la ceguera, alguien autónomo, como los demás; no un inútil ciego ni una carga para mi familia. En su memoria, vaya este cuento.
Va por ti, Juan Rafa,. Estoy seguro de que desde el País de los Sueños, sonreirás burlón ante mis ocurrencias y murmurarás aquello de… “Vivir para ver y Bert (por mí) para vivir”, como siempre me decía cuando vivía.
Un abrazo ingenioso.

Cuentos a la luz de los valores
El gran ingenio del pequeño Juan Eugenio

El pequeño Juan Eugenio no es que sea pequeño por edad, si no por estatura. No es que sea un niñito esmirriado o débil o pusilánime. Juan Eugenio es grande por edad, pero pequeño de estatura. Pequeño sí, pero grande en ingenio.
Juan Eugenio lleva su nombre por la admiración que sentía su madre por aquel poeta madrileño que hiciera versos a los Amantes de Teruel y a otros personajes de la gloria patria durante el siglo XIX. Y es que la madre del pequeño Juan Eugenio era voraz lectora entre costuras en el pueblo de Bello, allá por las cercanías de la laguna de Gallocanta en Teruel, precisamente. Mujer de pueblo, pero ciudadana de la lectura y la dulzura, se empeñó en otorgar semejante apelativo a su segundo vástago. Luego vendrían algunos más, algunos medraron; otros, murieron.
Nació Juan Eugenio destinado, lo mismo que su padre a pastorear ovejas y afrontar la helada y la nieve, el calor y la soledad en la majada. Podría haberse dedicado al cereal de secano o estudiar en el Seminario de la capital, pero nada de eso le hacía gracia al pequeño Juan Eugenio.
Estamos hablando de los años cuarenta, cuando la posguerra hincaba los dientes en la dura tierra de las españas, tiempos de miseria y dolor, de levantarse aunque no hubiese fuerzas para caminar.
Parecía que todo estaba escrito en el libro de la vida de nuestro protagonista. Pequeño pero recio, encontró sin que nadie supiera dónde un lema para su destino: “la inteligencia se mide de las cejas para arriba” y se empeñó en demostrar que ésa era su verdadera estatura, la del ingenio.
Y así, desde muy pronto, cuando aún de chico, empezó a fabricar pequeños artilugios para mejorar las condiciones de vida de su familia, intuyó que encontraba la llave que abría la puerta del éxito: cuencos mejores para el ordeño que aprovechaban hasta la última gota de leche, mejoró el procedimiento de hacer quesos, encontró soluciones para que los corderillos recién nacidos no muriesen como antes y así, cada vez creaba más y mejores herramientas e inventos. Con todo, ya cuando muchos veían en la emigración a las ciudades o al extranjero la solución al futuro, él fundó la fábrica Amantes de la Sierra en la que se producirían los mejores productos lácteos de la región.
Juan Eugenio casó con Loli, la única muchacha que supo verle como era y los años fueron uniéndoles progresivamente. Ella le entendía y apoyaba, él se sentía tranquilo. No les importaba que los envidiosos les tildasen de puntos e íes, ellos se entendían bien sabiéndose los dos íes.
Ya es mayor Juan Eugenio, viejo incluso. Ya ha conseguido que los de su pueblo se olviden de su estatura y se fijen en su ingenio. Algunos le envidian por lo que le critican y desprecian; la mayoría le admiran, querrían ser como él: menos altos, y más ingeniosos.
Le gusta pasear por el campo cuando puede, pocas veces; le gusta echar la partida en el teleclub cuando no anda en negocios, pocas veces; le gusta llegarse al cementerio a visitar a sus padres cuando no está de inauguraciones, pocas veces; le gusta todo eso, pero sobre todo lo que ahora le gusta es jugar con su nieto a construir con piezas de plástico. Su nieto será como él, cree. ¿Será como élñ? Quién sabe.
Su nieto David no ha tenido que espabilarse, no ha tenido que cultivar como Juan Eugenio cultivó un fruto que no nace de la tierra, por fértil que sea, si no de la cabeza, por pequeño que sea su dueño.
  




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sábado, 12 de septiembre de 2015

Crónica de mi viaje a Dinamarca, agosto 2015



Por tierras danesas: en pos de los cuentos y los diseños

Apenas hace un mes nos disponíamos a iniciar ese viaje anual a un país extranjero de la mano de mis lazarillos viajeros, Alfonso y Paloma, Elena, Nuria y yo, cumpliendo con la tradición que diera comienzo en 2009. Si el año pasado, fue Suecia, éste sería Dinamarca el destino elegido. Durante 5 días pisaríamos, si quiera mínimamente, esa tierra de vikingos y pescadores, de cuentos y diseñadores sostenibles, que es Dinamarca.
Me dispongo a compartir contigo lo que quedó de aquel viaje, además, claro, de mencionar los lugares visitados.

Un poco de Historia:
La historia de Dinamarca comenzó hace más de 100.000 años, pero los primeros pobladores se vieron forzados a retirarse del territorio debido al hielo que lo cubrió durante la glaciación. Desde el 12.000 a. C. la presencia humana ha sido constante en Dinamarca.
Durante el periodo vikingo, Dinamarca tuvo un gran poder basado en la península de Jutlandia, la isla de Seeland y la parte sur de lo que es hoy en día Suecia. A principios del siglo XI, el rey Canuto el Grande (en danés, Knud) conquistó Inglaterra por un periodo de al menos 30 años.
La leyenda dice que la bandera danesa, la Dannebrog, cayó del cielo durante una batalla ocurrida en Estonia en 1219.
La historia de Copenhague se remonta a alrededor del año 800, cuando surge en torno a un pequeño pueblo de pescadores. Desde el año 1300 se convirtió en la capital de Dinamarca en detrimento de Roskilde, un estatus que la ciudad ha mantenido desde entonces. En la actualidad, Copenhague alberga alrededor del 20% de la población de Dinamarca, en torno a 1.200.000 habitantes. Después de una crisis económica, la ciudad ha experimentado en los últimos diez años un importante progreso económico y cultural, y es ahora más fuerte tanto a nivel nacional como internacional.
Al oeste de la capital danesa, a 147 kms. Se encuentra Odense, cuyo nombre  proviene de Odins Vi que significa 'el Santuario de Odín', en relación con la antigua mitología escandinava. Es una de las ciudades más antiguas de Dinamarca. En 1988 celebró los 1.000 años de antigüedad. El Templo de San Knud fue durante la Edad Media un importante punto de peregrinaje para honrar al rey Knud, asesinado en el 1086.
Billund es una localidad danesa en el centro de la península de Jutlandia. Es la sede central del Grupo LEGO. Existe una fábrica en las afueras de la ciudad, que produce el 90% de los productos de la empresa, aunque los efectos de la globalización y la competencia están provocando que se lleve más producción a terceros países. En la carretera de acceso a las dependencias del grupo Lego se encuentra el famoso parque temático Legoland, abierto en 1968.
Legoland es un parque temático que pertenece a la fábrica de juguetes LEGO y que incluye representaciones en miniatura de sitios daneses y del mundo hechos con bloques de lego. El parque abrió en 1968 y actualmente tiene sucursales en Reino Unido, Alemania, Estados Unidos y Malasia. Legoland Billund es la principal atracción turística de Dinamarca fuera del área urbana de Copenhague, con 1,7 millones de visitantes en 2012.

Nuestras visitas
Pues bien, tras aterrizar el día 16 de agosto a media tarde en el aeropuerto Københavns Lufthavn, Kastrup, en una maniobra muy poco suave por parte del comandante, que hizo que se me pusieran de punta los pelos que no tengo en el cogote, nos dirigimos al Ascot Hotel, en pleno centro histórico de la ciudad, al lado de la avenida Hans Christian Andersen, buena señal, pensé, dimos nuestro primer paseo para llegar a Rådhuspladsen donde se encuentra el Ayuntamiento qe, por cierto, estaba en obras. »» Rådhuspladsen o Plaza del Ayuntamiento fue construida en la segunda mitad del siglo XIX, tras desmantelar la puerta occidental que se alzaba en este lugar y derrumbar los muros defensivos.Vimos también La fuente del dragón (Dragespringvandet) situada junto a la entrada del Ayuntamiento y nos adentramos en la denominada calle peatonal más grande del mundo, la Strøget y buscamos dónde cenar una especie de montaditos que llaman sandwichs daneses, a modo de canapés de pan de centeno con arenques o salmón, etc.
Alfonso nos habló del barómetro animado que adorna lo más alto de  la torre de Richshuset,: una figura dorada de una mujer en bicicleta anuncia el buen tiempo; mientras que una mujer con paraguas, el malo, lo mismo que de una sólida columna que sostiene el grupo de bronce de los Lurblaeserne o tañedores de lur (instrumentos de viento característicos de los pueblos nórdicos).
Durante los dos días siguientes, recorreríamos los principales enclaves de la capital, tanto a pie, como en un crucero por sus canales: desde su parque Tívoli, con su sabor decimonónico y atracciones de hoy; el Palacio Amaliemborg, con el cambio de guardia a cargo de los livsgarde, o guardianes reales, con vistosos gorros y uniformes;  la Frederiks Kirke, o Iglesia de mármol; la Kongens Nitorv, o Plaza Nueva; Vor Frue Kirke, o catedral de Santa María con majestuosas esculturas; las lujosas fábricas de porcelana, orfebrería y diseño de muebles, todas ellas en la calle Amagertorv, una calle llena de fantásticos edificios; Højbro Plads, con su estatua a caballo en honor del obispo Absalónel kastellet que nos llevaría hasta Den Lille Havfrue, el símbolo de la ciudad, La sirenita; el canal Nihavn, con sus terrazas, casas de colores y restaurantes;el palacio real de Rosemborg, con su tesoro, pinturas y salas; el Kongens Have, Jardín del rey el parque más antiguo de la ciudad y en el que una estatua muestra a Andersen entreteniendo a un grupo de niños, leyéndoles sus cuentos; el Københavns Ravmuseet, o Museo del Ámbar  y, en fin, El Black Diamon, la parte de la Biblioteca Real conocida como Diamante Negro por su estructura trapezoidal y por su color, un lugar que no nos pudimos perder.
El miércoles, alquilamos un coche para dirigirnos hacia el oeste, a Odense y Legoland. Para ello, atravesamos un largo puente colgante sobre el mar, el Storebæltsforbindelsen, uno de los más largos del mundo sobre el estrecho del Gran Belt. Ya en Odense, llegamos a la casa natal de Hans Christian Andersen en un entorno mágico, con sus tranquilas callecitas y sus casitas bajas de colores. La casa es ahora un museo en cuyas salas se muestran, no sólo aspectos de la vida del escritor, si no también manuscritos de los grandes personajes del siglo XIX y salas para niños recreadas con imágenes y mobiliario de sus cuentos. Pudimos tocar una escultura que nos ayudó a saber cómo era este grande de la Literatura, un hombre de estatura mayor que la media, pelo abundante y recio, nariz prominente, a modo de berenjena, y manos fuertes. Supimos que su vida estuvo rodeada de tragedias familiares que, seguramente, hicieron que se refugiara en la fantasía para sobrevivir a ellas. Vaya, un entorno sencillo de pueblo es lo que vimos para albergar a un genio.
Subimos, de nuevo al coche, para seguir viaje hasta Legoland. No habríamos tenido idea de este parque, de no haber sido por mi amigo Miguelito, tan aficionado a este juego, que me dijo que procedía de ese país y ello me llevó a indagar en Internet, al preparar el viaje, lo que pudiera haber en torno al Lego. Gracias a Miguelito pudimos emocionarnos al encontrar todo un paraíso para nuestras manos, pudiendo tocar figuras a tamaño natural de personajes tan curiosos como un cocinero de pizza, una vedette de cabaret o Lincoln leyendo a una niña un libro. Eso y más, pero además, nos admiraron las réplicas de ciudades, plataformas petrolíferas, aeropuertos… en movimiento y fabricadas con piezas. ¡¡Increíble!!
Ya, por último, el miércoles, volvimos a callejear por el centro, hicimos algunas compras típicas y nos relajamos en una de las plazas de la capital tomando la última Karlsberg y contemplando un espectáculo callejero.

Mis impresiones y anécdotas
Bien, de todo esto me quedo con que Copenhague no me emocionó. Es verdad que es una ciudad muy tranquila y limpia, con grandes esculturas, parques y fuentes, pero faltas de chispa. Supongo que a ello contribuyó la nula accesibilidad que pudimos disfrutar. Nada de maquetas de monumentos ni braille, ni audioguías ni poder tocar. La ventaja la tenían Alfonso y Paloma que entraban gratis, mientras que nosotros pagábamos como los demás, aunque no viéramos como los demás, y que los semáforos pitaban.
Las emociones vinieron el miércoles en Odense y en Legoland. En la primera por mi pasión por la escritura y la fantasía, y en el segundo por lo increíble que nos parecía que fuera posible construir semejantes cosas con piececitas de plástico ensambladas unas al lado de otras o sobre otras.
En la casa natal de Andersen no pude resistirme a dejar mi firma en el libro de visitas, aludiendo al braille y a la luz que da la fantasía ayudándonos a no olvidar que una vez fuimos niños.
En el Tívoli me monté, por primera y… última, jejejjeje, vez en mi vida en una montaña rusa, supuestamente de niños. Digo última porque las pasé canutas, creía que me caía, que me iba de lado… uuuuuuffffff, que no podía gritar todo lo que quería… Madre mía, pobre Nuria, la que tuvo que aguantar. Tanto debió ser que cuando ella, con Paloma, quisieron repetir, el dueño, no les cobró… jajajjaja. Me río ahora, pero entonces dije que nunca más volvería a comer ensaladilla rusa ni filetes rusos jajajjaaj. Ya se me ha olvidado.
La Sirenita, como seguramente sabrás, es una pequeña escultura que nada tiene que ver con la versión edulcorada de la peli de Walt Disney y que se encuentra en un promontorio en medio del mar, por lo que nada de pretender tocarla los cieguitos.
Nos habría gustado que se pudiera parar en la autopista que tomamos para Odense y apreciar las sensaciones que debían sentirse en el puente, colgados sobre el mar y sin nada más que el asfalto, el acero y el hormigón.
Detrás de mí, por cierto, con todas las explicaciones en inglés que me dejaron a verlas, ojalá, venir en el crucero por el canal, iban tres bulliciosos ingleses silbando a las danesas que debían estar tomando el sol, supongo… no creo que silbaran a mi calva jajajajjaja. Pobrecita ella que se quemó con tanto aire y tanto sol y sin nada que la cubriera. Vaya socarrada.
Al salir del Diamante Negro nos tomamos unos zumos cómodamente en unas tumbonas que había al lado. Una forma muy cómoda de pasar la mañana con un librito, vaya vaya.
Y sí, este año comimos estupendamente, caro pero muy bien. El salmón, estupendo; los helados, ricos ricos; y las cervezotas, ideales, incluido lo que cenamos en el Palace Hotel y en otro restaurante italiano, cuyo camarero era español y que estuvo fantástico.

¿Nada más? Sí, un ruego… No dejes de leer a Hans Christian Andersen, sus cuentos están llenos de verdad.

  
           

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jueves, 10 de septiembre de 2015

Definiendo geografías



Buena tarde de jueves:
Retomamos los esbozos poéticos con estas pobres nociones académicas.
Como siempre, ojalá te ayude a soñar.
Un abrazo geográfico.

Definiendo geografías

El mar es tu suave pelo,
Inmenso de mansas olas y espuma.
Por él navegan los sueños de mi velero,
En él me zambullo hasta su misterioso fondo,
hasta tu acogedora nuca.

El oasis son tus fértiles ojos,
Palmerales tus lánguidas pestañas.
Dátiles tus mínimas cejas,
Vida en mis pérfidos desiertos,
Agua para saciar mis ávidos labios.

El volcán es tu boca,
Lava, tu saliva,
Arrasadora, su incandescencia,
Ceniza, mi tristeza,
Abismal, mi presencia.

Las montañas son tus pechos,
Cumbres de mis deseos,
Cimas de mis desvelos,
Coronas de mis triunfos,
Cúspides de sus turgentes vuelos.

La meseta es tu vientre,
De llanuras silentes,
De valles entrantes,
De húmedos olivares
Y sazonados trigales.

Los acantilados son tus caderas,
Desde los que asomarme a tus locuras,
En los que arrojar mis desventuras,
Por los que ascender, del amor, a sus alturas.

La selva son tus dedos,
Plenos de misterios,
Juguetones y tupidos,
Saltimbanquis por las ramas de mis helechos,
Uñas, de mi tronco, como insaciables mosquitos,
Yemas, de mi copa,  como torturadores expertos.  

Geografías se definen en estos versos,
Mapas de mi plenitud.
A explorarlas aspiro con prontitud,
Si de tu autoridad, obtuviera los siempre tan ansiados permisos.



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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Ver



La Vida en 100 palabras
Ver

Ver es andar por el camino de tu boca, sabiendo que no caeré al abismo, iluminado como iré por la luz de tus besos.
Es contemplar el cielo en tus ojos, repleto de las estrellas que son tus sueños.
Es vislumbrar el paraíso al tener cerca el horizonte de tus deseos.
Es admirar la obra de Arte de tu sensibilidad de seda y almizcle.
Es saber cómo son los colores, que nacen en la paleta de tu risa y viven eternos en el cuadro de mi ilusión.
Es tocar la mecha de tus goces, con mis dedos de yesca inflamada.
  

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