lunes, 21 de diciembre de 2015
Felicitación navideña 2015
Sí, lo sé. Es cierto,es tiempo de felicitar y felicitarse, de
transmitir hermosas palabras y bonitas composiciones gráficas cargadas de
buenos deseos e intenciones.
Yo también quiero sumarme a esa
tradición hecha ley y escribirte, pero pretendo hacerlo de una forma personal,
propia.
Cuando acaba un año que, para
mí, tiene nombre de ilusión y acogida, de motivos para sonreír y experiencias
únicas, cuando el entorno se ha vestido de luces y colores navideñas, cuando
especialmente se deben buscar momentos para compartir, yo quiero brindar por ti
y los tuyos.
Alzo mi copa de la gratitud y
la sonrisa cálida por tantas veces como me enseñas el camino a seguir, un camino de complicidad
y afecto; por hacer que no me venza la pereza o el desaliento, el deseo de
renunciar; por regalarme el calor de tu confianza y espera; y por tantas veces
como me animas y muestras que soy un privilegiado al contar con tu atención y
amistad sinceras.
Y brindo por tu felicidad,
porque yo pueda darte algo de lo que tú me das, porque la magia tenga siempre
hueco en tu corazón y porque sigas
estando ahí,a mi lado. ¡Eres muy importante para mí!
Que 2016 siga dejándome
alegrarte tu tiempo a través de mis cuentos, esbozos poéticos y acciones, que te traiga muchas de esas
pequeñas cosas que hacen que la vida sea una aventura plena y dichosa, y que sientas
la necesidad de mirar la belleza que hay en ella.
Sí, es Navidad. Debe ser tiempo
de esperanza, de proyectos, de satisfacciones, de encuentros, de sorpresas, de
luz.
Que cuando te veas angustiado
por la tempestad del miedo o el dolor, sepas que al menos, un rayito de sol
cálido siempre aguarda al otro lado, un rayito de sol que tiene por nombre mi
nombre, mi voluntad, mi comprensión y mi apoyo. No tengo ojos para ver, pero sí
unas manos para acoger y unos hombros para consolar.
Imagen que acompaña: un paisaje
al horizonte sin fin, un árbol adornado a sus pies y un niño abrazado a él
sonriente.
¡¡FELIZ NAVIDAD 2015 y POR UN
2016 PREÑADO DE AUTÉNTICA LUZ Y PLENITUD!!
Con mucho cariño.
Albertito
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Etiquetas: Asçí soy
domingo, 20 de diciembre de 2015
La bajada a los infiernos
Buena noche dominical.
Aquí la nueva historia de esta semana.
Un abrazo intrigante.
La bajada a los infiernos
El detective protagonista de esta historia, el pobre Benigno
Pérez se verá abocado a recalar, cual barco destartalado tras días de tenebrosa
travesía, en puerto seguro, en uno de los baretos de Vallecas, nada que ver con
las lujosas cafeterías que otrora frecuentara en compañía de sus ayudantes o,
mejor aún, junto con la Nines, o la Maribel o la Inma o la Susi, amigas,
pretendidas, amores platónicos y terrenales del buen Benigno.
Le da igual el lugar, sólo quiere ahogarse en alcohol por
una vez. Se siente tan solo que tanto le da el garito en el que estrellarse.
Eso sí, quiere que sea cutre, sucio, oscuro, agrio porque así es como se
siente. ¿Por qué?
Un hombre de éxito, laureado, respetado por sus colegas,
admirado de sus dotes detectivescas zozobra entre los miasmas de la depresión.
Está perdido. Cierto es que el éxito laboral obtenido durante los últimos
tiempos debería hacer extraña semejante desesperación.
Todo comenzó a raíz de la visita que hiciera al cementerio
de San Isidro y su siniestro encuentro en el mausoleo del ángel bueno. Si
hubiera sabido evitar aquella visita y hubiera hecho oídos sordos a su
fantasmal confidente todo sería diferente.
Ahora se da cuenta de que sería preferible no haber gozado
de la ayuda de la Vieja Dama. No habría, entonces, acudido a aquella tumba y no
hubiera escuchado la voz de aquel cadáver que le retaba, suplicante, aunque eso
le hubiera supuesto fracasar en la resolución de casos que son los que le han
dado la fama.
Ya está, abre la puerta oxidada y chirriante. No se fija en
el cartel que anuncia el nombre del local.
-Póngame un vino, cuanto más recio mejor.
-¿No querrá Leche de Pantera? Es la especialidad de la casa.
Eso sí, es una bebida para hombres, no para machitos de ciudad.
Así le ha interpelado el camarero, un hombre rudo, cargado
de melenas y herrajes, trapo en mano acodado en la barra de zinc del bar.
-Ponga lo que le apetezca con tal de que nuble mi
entendimiento.
-Vaya. Sí que viene bravo el señor a esta casa. ¿No será de
la Hermandad?
-¿De la Hermandad? Qué sé yo. Qué Hermandad?
-¿Ah, que no sabe? Está usté en el Rincón de la Legión, el
mejor bar de Vallecas. Aquí encuentran su refugio los veteranos del Tercio.
Aquí llegan los abandonados de todos pa que nos apoyemos como hermanos porque
allá donde haya un legionario abandonado, allá estará siempre la Legión.
-Bien me parece. Son afortunados ustedes. Yo, en cambio, ni
tengo Hermandad que me redima ni mujer que me quiera.
-Ande, desahóguese. Cuénteme. Tengo tiempo. Ya ve que
estamos tranquilos a esta hora. Luego vendrán los muchachos a echar un trago y
recordar batallas, hazañas, conquistas y amores.
-Soyh policía. Fui a un cementerio. Tiré de la argolla de
una tumba. Una voz me habló y retó. Quise saber, otra cosa no habría podido
hacer. Busqué en viejos archivos y legajos. Nada había. Las letras de la tumba
estaban borradas. Me cegué. Exumé el cadáver. Polvo y huesos. Parecía por los
análisis forenses pertenecer al siglo XIX. Era un hombre flaco y alto por la
estructura ósea. La calavera afilada. No podía dormir, no dejaba de pensar
quién podía ser. La Muerte, mi confidente, nada me decía. Al fin encontré algo.
Benigno Pérez se calla para apagar su sed quemándose la garganta
y el alma.
-Un hombre había sido ajusticiado por la fiereza hecha
envidia y traición, de los últimos días del rey aquél, al que una vez llamaron
Deseado y que acabó siendo maldecido como el Felón. Parece ser que era un
hombre bueno, médico de guerrilleros y gente humilde, que tuvo que pagar el
precio de la gratitud de esa gente, agradecida ante sus generosas atenciones.
¿Su nombre? Melquiades de la Rosa Gómez. Supe que murió a garrote, que
quisieron enterrarlo en fosa común pero que alguien lo rescató y llevó a san
Isidro. Los jueces del rey, corruptos, certificaron su muerte como dijera el
cadáver, de parada cardiaca, y se quiso olvidar el asunto. Pero el pueblo no lo
olvidó. Pasó a formar parte el nombre como tema de leyendas y coplillas que
también se pretendieron acallar.
-¿Más biberón?
-Eche otro.
-Ande, que éste va de cuenta de la casa y acabe de contar.
-Es bueno este brebaje.
-El mejor.
-Todo parecía aclarado. Llegó la noche de la tormenta. Solo
en mi cama sola. El sueño me venció. Los sueños me vencieron. Ante mí, se
erguía un hombre flaco de rasgos afilados. Clamaba justicia. ¡Pero yo qué podía
hacer! El hombre gritaba. No escuchaba mis excusas. Seguía clamando justicia.
Desde hace cuatro días no soy nada, el médico persigue mis pasos. Acaso esté
por aquí o esté cerca. ¿Qué puedo hacer yo tantos años después?
--Haga pública la verdad, cambie los documentos y deje que
nosotros llevemos a esa tumba la copia correspondiente. Lo haremos de noche.
Bajaremos a los infiernos y lo alzaremos al cielo. Somos legionarios, somos
valientes, somos invencibles.
-¿Se atreverán? ¿Harán eso para que aquel pobre hombre
descanse y,de paso, yo también?
-Haremos eso y más. Le liberaremos de sus pesadillas y lo
haremos de los nuestros. Encárguese usted de que no haya ostáculos para entrar
y que no nos molesten. ¿Podrá aguantar hasta mañana viernes por la noche?
-Poder podré.
Ya los legionarios se adentran entre las tumbas. El silencio
es total, la noche cerrada. Benigno Pérez les ha dado las coordenadas. Van
pertrechados de linternas y llevan una cartera de plástico con los documentos
modificados. Se habla de la sentencia y la venganza y la delación. Abren la
tumba. El silencio es total. Benigno Pérez también lo está. Casi todo está ya
hecho. La tapa volverá a cerrar la tumba. Entonces…
Un estrepitoso trueno rompe la noche y el silencio. El
aullido de un perro salvaje lo acompaña. Benigno se siente ligero, liberado.
Vuelve el silencio.
Ya amanece al sur de Madrid. Es hora de regresar al Rincón
de la Legión y concluir la misión brindando por el nuevo día.
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Etiquetas: Relatos
jueves, 17 de diciembre de 2015
Deseos apasionados
Con todo respeto, pero con mi mejor ánimo para hacerte
soñar, te regalo estos versos que poco son.
Que te gusten.
Deseos apasionados
Quiero tener hambre y sed.
Hambre para comerme tus labios y no dejar ni los huesos,
Sed para emborracharme con el alcohol destilado en el alambique
de tu vientre.
Ansío ser hortelano para recoger las frutas que maduran en
tus fantasías.
Hortelano de las guindas henchidas que coronan la cúspide de
tus aureolas,
Recolector de los higos que maduran jugosos entre tus
muslos.
Busco la aventura que me lleve a explorar tu cintura.
Seré espeleólogo para penetrar en lo más hondo de tu tentadora
cueva,
Me haré acróbata para balancearme en el abismo de tu
ombligo.
Si mi lengua fuera agua de lluvia,
Llovería cada día para empaparte de humedad caliente.
Si mi lengua fuera lava,
Tú serías volcán de brasas y magma.
Si tu espalda fuera la mar,
Yo sería tiburón para zambullirme en ella.
Si tu espalda fuera el horizonte,
Yo sería sol para acostarme en él.
Ante tu piel, mis manos son brasas candentes,
Ante tus curvas, mis brazos son apretados lazos de seda.
Tus jadeos son cantos de sirena, de los que yo quiero ser su
tañedor;
Tus suspiros son brasas en la fragua, de los que yo quiero
ser su herrero;
Tus clímax son fuegos artificiales, de los que yo quiero ser
su reguero encendido.
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Etiquetas: Aprendiz de poeta
miércoles, 16 de diciembre de 2015
Albergar
La Vida en 100 palabras
Albergar
Albergar es lo que tú haces conmigo cada vez que me cobijas
en la cabaña de tu corazón.
Es lo que busco al guarecerme en el nido confortable de tus
brazos.
Es acariciar la idea de que yo algún día recuperaré la vista
para ver tu porte de princesa y tus formas de elipse.
Es alentar la certeza de que tú estás hecha de espuma de
mar, musgo y perfumes.
Es contener un suspiro de emoción en la mágica lámpara de mi
alma de poeta.
Es dar alas a mi amor por el universo porque tú formas parte
de él.
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Publicado por Alberto en 9:54 p. m. 0 Dejaron su huella
Etiquetas: La vida en 100 palabras
domingo, 13 de diciembre de 2015
La visita al cementerio
Buena noche de domingo:
Aquí otra historia del bueno de Benigno Pérez. Que te
emocione.
Feliz semana navideña.
La visita al cementerio
Benigno Pérez se ve obligado a acudir al cementerio de san
Isidro. Él preferiría no tener que hacerlo. Ya bastante tiene con resolver
casos de muerte como para que en su tiempo libre tenga que ejercer como cicerone a la casa de los muertos con un
matrimonio amigo que ha venido a visitarle. Preferiría acompañarles por la Cava
baja a descubrir los bares de tapas castizos o hacer una ruta por las teterías
de la capital y enseñarles el misterio del ritual del té.
Le han asegurado que ese cementerio es uno de los más
importantes de Europa y que merece mucho la pena su visita. Le han hablado de
sus patios y mausoleos, de su entorno privilegiado y de que fue el lugar de
enterramiento de la aristocracia española del siglo XIX.
Muy bien, ya están en él. Pasean por entre las
grandiosas tumbas historiadas que albergan los miserables restos de personajes
de la talla de Diego de León, la duquesa de Alba o los Madrazo. Se siente el
silencio y la quietud propios del lugar. Los cipreses y flores son la vida que
compensa la muerte de quienes se creyeron invencibles.
Continúan la visita con las explicaciones de la guía y las
leyendas de fantasmas que habitan el lugar.
Todo esto soporta Benigno Pérez con paciencia resignada
mientras sus amigos se entusiasman con lo que contemplan, curiosos y hasta
impertinentes. Deben de creer que sólo en Europa hay grandes necrópolis dignas
de ser llamadas museos, como puede ser el judío de Praga, el Central de Viena o
el Pére-Lachaise de París a la vista de sus expresiones de asombro admirativo
que van destilando en cada parada sepulcral.
Y entonces, ya cuando
parecía que nada más quedaba por saber y el detective Pérez se veía liberado de
semejante cruz, al adelantarse para esperar a sus amigos, mientras ellos hacen
alguna foto indiscreta, recibirá su recompensa.
-No te vayas aún, amigo mío. Bienvenido a mi casa.
La susurrante voz de su confidente, la Vieja Dama se cuela
en su oído sin que nadie más lo sepa.
-Ven conmigo. Deja que ellos se entretengan en fruslerías.
Yo te mostraré algo digno de ver que nadie sabe ver.
-Eh, Benigno… ¿dónde vas? Que se nos hace tarde para comer.
Pero Pérez no les escucha. No puede escuchar otra voz que no
sea la de su confidente y amiga secreta.
Avanza apresurado hacia un mausoleo que pasó desapercibido
antes, durante la visita.
-Fíjate en esa figura de ángel que hay ahí arriba. ¿Te suena
de algo?
-Pues no, no me suena de nada. Será un angelote más por
mucho que lleve trompeta y sus alas sean de mármol.
Si alguien le hubiera escuchado o conocido, se habría
sorprendido de cómo un hombre aparentemente tan cabal y de facha bonachona estaba
hablando solo.
-Yo te diré qué significa ese ángel. ¿A que sí has estado en
el parque del Retiro y te has parado a contemplar su famosa fuente del Angel
Caído?
-Sí, eso sí. Siempre me llamó la atención de que esa fuente
se encuentre en ese parque.
-Claro, es que fue puesta a idea. Se sitúa a una altura de
666 metros y bajo ella hubo también otro cementerio. ¿Qué te parece?
-Curioso. Se ve que además de investigar muertos de ahora
tendría que investigar los muertos del pasado.
-Te enseñarían mucho. Cuando quieras yo te presento a
algunos.
-Ya. Ja. Cualquier día. Así termino de volverme majara del
todo.
-No te quejes, Benigno mío que si no te quisiera bien…
-Sí, sí. Ya te me habrías llevado y sería huesos y polvo
como todos ésos. Pero dime, antes de que los vivos me quieran ver muerto. ¿Qué
pasa con este ángel y con el Caído? ¿Qué tienen que ver el uno con el otro?
-Pues que son las caras de una moneda, la moneda que Caronte
siempre exigió para cruzar la laguna. El Caído representa al Mal y éste, al Bien.
-Ah. Vaya.
-Te conviene mirarlo bien porque también él te ayudará a
resolver enigmas cuando yo no pueda hacerlo porque esté afanada en recoger
cadáveres en tierras lejanas.
-Siempre es bien recibida cualquier ayuda para resolver unos
crímenes que hoy día cada vez son más complicados. Con lo fácil que resultaba
antes descubrir a los asesinos del puñal o el veneno. Pero ahora con tanta
tecnología cualquiera les pilla.
-Siempre se supo que no hay crimen perfecto y que el pobre
mayordomo no siempre es el culpable de todo.
-¡Benigno! Vamos, que se hace tarde.
-Anda, vete con tus amigos. Llévales a comer sesos y demás
casquería. Jajajajaj.
Y sí, Benigno regresa al presente de sus amigos. Lo hace
aunque antes hace algo de forma impulsiva: tira de una de las argollas que
adornan esa tumba. No sabe qué espera o por qué lo hace. Tira de ella para…
-¡Benigno! Qué hombre éste. Siempre en las nubes. Menos mal
que se le quiere. Se creerá que debe investigar qué pasó con el muerto que
descansa en esa tumba.
-¿Me ayudarás a desvelar la verdad de mi muerte? No, no morí
de muerte natural por mucho que el medicucho aquél firmara el parte de
defunción con las palabras mágicas de parada cardiaca. Ja.
Un escalofrío inevitable recorre la columna vertebral de
Benigno Pérez. Sabe que sus amigos se impacientan, que debe hacer de buen
anfitrión, pero… ¿podrá olvidar la súplica que acaba de escuchar de boca de
quien quiera que allí fue enterrado?
Publicado por Alberto en 9:57 p. m. 0 Dejaron su huella
Etiquetas: Relatos
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