jueves, 18 de junio de 2015

Olores



Buena noche de jueves:
Los olores que anuncian a verano me inspiran este nuevo esbozo poético. Que te guste y haga soñar.
Un abrazo.

Olores

Huelo el aire que huele a vacío,
Vacío de tu ausencia,
Ausencia de mi triste estío.

Huelo la flor que huele a tu amor,
Flor colorida de tu presencia,
Presencia certera de tu calor.

Huelo la almohada que huele a tus sueños,
Sueños de hada,
Hada portadora de mensajes alagüeños.

Huelo el fuego que huele a deseo,
Deseo de tu cuerpo,
Cuerpo sobre mi cuerpo en el fuego.

Huelo el mar que huele a aventura,
Aventura de tus risas,
Risas que a mí son locura.

Huelo sin querer oler,
Oler nada quiero,
Que ya nada queda de tu ser.

Oler quise para, de ti, beber;
Beber tu perfume de anochecer,
Anochecer era perecer.

¿Para qué ya oler?
¿Para qué buscar el aire y la flor?
¿Para qué la almohada y el fuego?
¿Para qué el mar y el anochecer?

No, buscar nada quiero
Porque te fuiste con otro.
Otro sueño y otro estío
Porque ya nada de lo nuestro es verdadero.

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miércoles, 17 de junio de 2015

Envejecer



Envejecer es vestirse con la brillante pátina de la sabiduría.
Es tener la certeza de haber llegado a la auténtica meta, fatigado sí, pero siendo ganador.
Es poder sentarse en el banco del tiempo sin que importe el tiempo.
Es mirar a otros con ojos añejos de buen catador y distinguir la esencia del vino dulce en las mocitas postineras.
Es ser manta mullida con la que arropar las dudas e ilusiones de los niños.
Es, claro,  apostar la última baza de la partida al tapete de la serena sonrisa.
Es apurar la copa de los sueños y emborracharse con ellos.

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martes, 16 de junio de 2015

Mis penúltimas pequeñas odiseas: ¿vale la pena dar pena?



¿Acaso merece la pena recordar a cada momento lo difícil que es sonreír siendo ciego? ¿Que quisiste visitar el Campo de San Francisco en Oviedo y teniéndolo al lado, fuiste incapaz de atravesar, sin tener que preguntar, la Plaza de la Escandalera? ¿Que pediste un taxi para ir a coger el autobús que te llevaría al pueblo toledano de Cabezamesada y el taxista, sin avisarte, te dejó 20 metros más atrás justo en el punto en el que al salir del coche tenías una moto con la que tropezar sin tú saberlo? ¿O que tus propios compañeros ciegos asturianos duden de que lo que escribiste en tu último libro sea cierto y que pretendan que les convenzas de que realmente disfrutas viajando? ¿O que no puedas ver a las guapas cabezudas vestidas de fiesta por mucha minifalda o top que lleven a la verbena de la plaza? ¿O que seas incapaz de encontrar la escultura de Ana Ozores en la plaza de la catedral ovetense por cerca que esté? ¿O que cuando vas a adorar la reliquia de San Antonio de Padua,en la misa mayor de la iglesia cabezuda el sacerdote que la porte no se dé cuenta y te des un golpe en la frente con ella? ¿Vale la pena dar pena? ¿Que te digan que qué pobre eres que siendo tan joven te quedaras ciego o que creas que estás hablando con alguien y se ha ido sin avisarte o que crees que a quien saludas es una persona en vez de otra confundiéndole el nombre?
 ¡¡No!! No vale la pena dar pena. Lo que vale la pena es dar esperanza, ilusión y ganas de vivir en plenitud.
Y por eso durante los dos últimos fines de semana he zascandileado otra vez más de pequeña odisea en odisea. Entre el 4 y el 7 de junio en Oviedo para presentar mi libro, celebrar mi cumple y recorrer alguno de los pueblos asturianos; y entre el 13 y el 14, viajando a esa localidad toledana lindante con Cuenca que es Cabezamesada para participar en las fiestas en honor de san Antonio.
Porque, en absoluto estoy dispuesto a dar pena te diré que me emocioné en el Centro de Prensa del diario La Nueva España con las palabras de la concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Oviedo y las de Joserra al presentarme, que sonriera al decirme que no publique tan pronto mis motivos para sonreír en Watshapp, que me tomé un desayuno principesco en la pastelería Rialto para inaugurar mi año 49, que me impresionó visitar la Universidad Laboral de Gijón y escuchar el mar en Luanco y Candás, lo mismo que el sonido de gaitas en esa plaza de La Escandalera.
Igual que me emocioné y disfruté, o más aún, al recibir el regalo de natural acogida y sincero cariño de los quintos del 64 en Cabeza, lo bonita que fue la misa de San Antonio con el coro y la banda, lo mismo que la procesión con los encares hacia las casas, el pasear por la calle del Aire o la calle Ciega o por la Glorieta de Cabezamesada.
Sonrío porque sonreír sí vale la pena ante la maestría del maitre del restaurante La cama de la abuela de Oviedo al ponderarnos sus propuestas gastronómicas, asegurándonos que la tarta de manzana está especialmente rica, expresión con la que me quedaré para decirle a a una cabezuda que está especialmente guapa aunque yerre al pensar en mariposas y halos rosas; lo mismo que sonrío al recordar cómo me regalan por el cumple los ingredientes necesarios para guisar una fabada, a mí que no tengo ni idea de guisar o que tenga un ojo excelente para coger la porra más gorda y mojarla en chocolate pasadas las 5 de la madrugada después de haberme librado de que me atraparan los toros de fuego, estando como estaba a resguardo en el portal de casa Pedro y Angelines en Cabezamesada.
No, claro que no vale la pena dar pena cuando vas de acá para allá bien acompañado de amigos como Elena, Joserra y Ana, Pedro y Angelines, Antonio e Inma o Santi, y eres agasajado como al que más por Santos y Paloma.
Sonrío ante la curiosidad de Amaya, Marián y Andrés, que reservan un rato de su marcha palillera para preguntarme cómo hago las cosas sin ver y cómo ellos sís se creen lo que les cuento y aún más sonrío al recibir, no la compasión, si no la admiración de unos y otras.
Y cómo va a valer la pena dar pena si el 14 de junio, mientras recordaba a mi amigo Carlos que ese día tendría que haber cumplido 51 años, quinto también del 64 murió hace 6, él con sus rizos y su chulería de buen tío, me nombraban Quinto de Honor no pidiéndome a cambio otra cosa si no que siga siendo el Albertito soñador, sonriente, entregado, entusiasta, optimista, amigo, aventurero y yo qué sé qué más.
Y otrosí, como dirían los clásicos, cómo va a valer la pena dar pena si en todos estos saraos y vivencias hay siempre un sol que brilla a mi lado iluminando mi utopía de normalidad, un sol que lleva por nombre la amistad y apellido la serena discreción.

    

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lunes, 15 de junio de 2015

"Días de champán" de Rafel Nadal

Lunes de Libros
Nueva recomendación narrativa. Se trata de "Días de champán" de Rafel Nadal, editada por Planeta en abril de 2014 y con una extensión de 408 páginas.
Espero te guste.

Con apenas dieciséis años, Francisco Oller se ve obligado a emigrar a Francia, donde tras mucho esfuerzo acabará creando una potentísima industria de tapones de corcho quesuministrará a los mayores fabricantes mundiales de champán. En el corazón de la Champaña criará a cuatro hijos de fuertes personalidades: Angèle, la valiente; Hélène, la rebelde; Louis, el insatisfecho, e Yvonne, la misteriosa.
Con una prosa rica y evocadora, Rafel Nadal construye una apasionante saga familiar que transita por los cien años más convulsos de la historia de Europa: la Primera Guerra Mundial, el crac del 29, la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial y el renacimiento europeo de la posguerra. Una gran historia de superación, amor, odio, traición, éxitos y fracasos dentro del glamuroso universo del champán.

Rafel Nadal i Farreras(Girona, 1954) es periodista. Escribe en La Vanguardia y colabora habitualmente en RAC1, TV3, 8TV. Ha trabajado en los principales diarios del país y ocupado diferentes cargos de responsabilidad en empresas editoras y grupos de comunicación. Fue director de El Periódico de Catalunya en el período 2006-2010, durante el cual la publicación recibió, entre otros, el Premio Nacional de Comunicación (2008), el premio al mejor diario de Europa del European Newspaper Congress (2008), el premio a la mejor portada del año de la Society for News Design (2007) y el premio al mejor diseño de España y Portugal de la SND (2007).
Es autor de Los mandarines (Ariel, 2011), un libro de retratos sobre el poder. Con Quan érem feliços ganó el Premio Josep Pla
2012, que obtuvo una magnífica acogida entre el público.

En el siguiente enlace podrás leer una entrevista que amplía todo esto:
http://www.todoliteratura.es/noticia/1789/entrevistas/entrevista-a-rafel-nadal-autor-de-dias-de-champan.html

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viernes, 12 de junio de 2015

Aniversario de Johanna Spiri, madre de Heidi

""Desde la risueña y antigua ciudad de Maienfeld parte un sendero que, entre verdes campos y tupidos bosques, llega hasta el pie de los Alpes majestuosos, que dominan aquella parte del valle. Desde allí, el sendero empieza a subir hasta la cima de las montañas a través de prados de pastos y olorosas hierbas que abundan en tan elevadas tierras"..."

Con esta poética descripción, comienza la más famosa de las obras de Johanna Spiri, que ha hecho las delicias de todos los niños del mundo durante varias generaciones: Heidi.
Tal día como hoy de 1827 nacía esta escritora suiza. Y yo, poco antes de que acabe la efeméride quiero rendirle mi pequeño homenaje.
Recuerdo los dibujos animados que ponían en la tele y recuerdo cómo me gustó, años después, leer a Heidi en braille y cómo sentí su cercanía cuando visité los Alpes austriacos.
Johanna fue una niña sensible, con enorme amor por la música, las aves y las flores de los campos alpinos y de los bosques cercanos a su hogar.
Fue la cuarta hija del matrimonio formado por el Dr. Johann Heusser y de la poetisa Meta Sebweizer. Su casa blanca, que aún se conserva, está ubicada en las afueras de Hirzel, justo cuando el terreno comienza a ascender la montaña verde. Desde la ventana del piso superior, se obtiene una vista de los pinos y del Lago de Zúrich.
Hirzel es un pequeño poblado emplazado en la verde falda de una colina. Para llegar hasta allí hay que atravesar extensos bosques de pinos; cuando estos terminan, el sendero está bordeado por árboles frutales. En la aldea hay flores por doquier, las casas son pequeñas y confortables, teniendo la mayoría de ellas una huerta y también jardín.
Su afición musical siempre fue evidente. Le gustaba mucho el piano, hasta que escuchó el sonido del arpa. Un día, cuando ella y su amiga Netti Fries caminaban por las calles de la ciudad, vieron un arpa en el escaparate de una tienda musical. Decidieron comprarla pero no tenían el dinero suficiente. Sacrificaron entonces sus ahorros, juntaron el dinero de ambas e hicieron la compra. Como no se decidían en cual de las casas quedaría guardada el arpa, llegaron a un acuerdo: la intercambiarían cada dos semanas. Así fue que Johanna cumplió uno de sus más grandes sueños: aprender ese difícil pero bello instrumento de cuerdas.
En 1870, cuando Johanna tenía 43 años, mientras Europa soportaba la Guerra Franco-Prusiana, con la intención de hacerle pasar momentos gratos a su hijo, su pluma abordó con pasión los propios recuerdos infantiles, que fueron plasmándose con maestría infinita en la vida de la niña huérfana que va a vivir a las montañas con su abuelo, el Viejo de los Alpes. Había nacido Heidi, que sería publicado diez años más tarde, en 1880, ya con el nombre de su autora.
Viuda a los cincuenta y tres años, Johanna Spyri vivió serenamente en Zúrich, escribiendo muchos cuentos sobre los niños que viven en las montañas, con sus costumbres y sus juguetes que ellos mismos fabricaban, y su continuo diálogo con los animales y los paisajes del entorno. Así, en los últimos años de su vida, entre 1886 y 1901, escribe cuarenta y ocho cuentos.
Falleció en Zurich el 7 de julio de 1901.
Para terminar, comparto la canción de Heidi y su abuelito. Con admiración y nostalgia para ella, junto a Astrid Lindgren y otros grandes de la literatura universal que tanto han hecho por sembrar en mí y en otros tantos niños del mundo, la semilla de la fantasía y la ilusión. Va por ella.
https://www.youtube.com/watch?v=l77rAJPtNKI 

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jueves, 11 de junio de 2015

Boca



Buena tarde de jueves:
Fiel a la costumbre, comparto un nuevo esbozo poético que pretende, ya lo hice con el último, recorrer la geografía de los sentidos.
Que te guste y haga soñar.
Un abrazo.

Boca

Boca para quererte y llamarte,
Para buscarte y sorberte.
Con la que encontrarte y descubrirte,
Con la que gozarte y resucitarte.

Boca agrietada de secos besos,
Erial de mudos deseos.
Llaga ardiente de gritos silenciosos,
Nada queda ya en ella de nuestros utópicos vuelos.

Boca como tachonada arqueta de joyas
En que guardar tus cascabeleras risas.
Arqueta cerrada para no perderlas
Entre mi laberinto de  resecas brumas.

Miserable túnel, boca mía
Vacío ahora de tu frondosa lengua.
Túnel oscuro de melladas piedras,
Repleto ya para siempre de afiladas cuchillas.

Boca que tanto gozó bebiéndose tu rocío
Y que todo lo perdió por jugar en el insensato río.
Un río con helechos de melena y quejío,
Tempestuoso caudal de absurdo sinsentío.

Boca alfombrada de mullidos labios
Y adornada de blancas perlas.
Así era para mí la tuya
En la que depositaba mi tesoro.

Hoy tu boca es de otro
Y otro abre tu cofre.
Ayer era yo llave
Mañana nada quedará del cofre y la llave.

Boca dulce, la tuya;
Boca huérfana, la mía;
Boca frondosa, la tuya;
Boca estéril, la mía.

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miércoles, 10 de junio de 2015

La nostalgia del paracaidismo en Agreda: emociones y recuerdos

No pocas veces se me pregunta acerca de dónde me surge mi espíritu aventurero. Yo lo tengo claro: en la herencia recibida de mis ancestros. Si mi abuelo Benito era aquel arriero que, con su carro, recorría los caminos de Castilla y Aragón, mi padre (su hijo) debió de inculcarme algo cuando quiso ser paracaidista allá por 1950 haciendo la Mili y cuando ya se había inscrito, la familia movió los hilos para que se perdiera semejante inscripción.
 Por eso cuando piloté la avioneta me acordé tanto de él y por eso cuando he tenido ocasión de saltar en paracaídas me ha entrado la tentación que se ha quedado en mieditis. Ya pueden decir que no pasa nada, que saltas cogido de la mano de un profesional y bla bla bla pero es que... el Albertito no tiene el coraje del señor Julio.
 En fin, el caso es que el que mi padre pudiera asistir a la exhibición paracaidística que el pasado viernes, en el marco de la fiesta de la Virgen de los Milagros de Agreda tuvo lugar, fuera para él todo un ejercicio de nostalgia. A sus casi 86 años disfrutó como nadie contemplando las acrobacias y hablando incluso con sus protagonistas. Cómo no compartir algo tan especial para él. Tanto que hasta conocían a aquel capitán Leonardo que se ocupó de frustrar la carrera aérea de mi padre. Qué cosas.
 La EADA es una de las unidades más operativas del Ejército del Aire, y posiblemente la más versátil. Su lema es ‘Obviam primus’ frase en latín que significa Los primeros en llegar, dada la capacidad de esta unidad de desplegarse rápidamente en cualquier lugar a vanguardia y asegurar la llegada del resto de unidades del ejército.
 Es una unidad del Ejército del Aire español que se encuentra localizada en la Base Aérea de Zaragoza.
 La misión fundamental del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA), que refleja su vocación expedicionaria y capacidad de rápida respuesta, es la de apoyar en la defensa, despliegue y mantenimiento de las condiciones de operación de las Unidades Aéreas y, en su caso, de las Unidades de Fuerzas Aéreas asignadas a las Fuerzas de Reacción de la OTAN.
 Un día de fiesta para mi padre. Mientras su hijo cumplía taitantos años, él lo celebraba con algo tan sencillo como disfrutar de esa actividad.
 Me gustaría dar las gracias a quienes lo hicieron posible, a quienes ayudaron a que mi padre, aunque por poco rato, fuera feliz, él que tanto ha trabajado y se ha esforzado por mí.



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lunes, 8 de junio de 2015

El gran hotel del Salto de Margarita Barbáchano

Lunes de Libros

Buena noche. Como cada semana, comparto una nueva recomendación literaria con el deseo de que te acerques a mundos de pasión, aventuras y sueños.
Se trata de "El gran hotel del Salto" de Margarita Barbáchano, editado por Ediciones B en diciembre de 2014 y con una extensión de 616 págs.
La imponente cascada de Tequendama, a unos 30 kilómetros de Bogotá, un salto de agua de más de 150 metros, es el espacio físico escogido por Margarita Barbáchano para culminar una historia trágica que comienza a principios del siglo XX en una aldea gallega de la Costa da Morte y nos lleva a Colombia, al otro lado del Atlántico, para dibujar un gran fresco de la Iberoamérica torturada por el colonialismo, la tiranía y el desprecio a las culturas indígenas.
Una mujer ante el abismo. Una intensa novela sobre la Colombia de principios de Siglo XX.
Galicia, 1891.Violeta Saramago ha crecido en un pequeño pueblo de la Costa da Morte. Su infancia está unida a la playa de Lariño, solitaria y hermosa como todas las de esa terrible costa, famosa por sus naufragios. Fascinada por las cartas de su tío Eliodoro que llegan desde Colombia, la joven se embarcará hacia el nuevo continente antes de cumplir la mayoría de edad. Allí descubrirá una Colombia llena de contrastes y turbadora belleza que la atrapará sin remedio. Conocerá la violencia en las plantaciones de café y se enfrentará, con ánimo inquieto y corazón imprudente, al poder.
Violeta vivirá un comienzo de siglo convulso y trascendente, y conocerá uno de los lugares más inquietantes y maravillosos del país; el Hotel del Salto, que albergaba, en medio de la selva, las fiestas más lujosas de la alta sociedad colombiana; una burbuja de oro en medio de la exuberante jungla en la que Violeta tendrá una experiencia que cambiará su vida para siempre.

Margarita Barbáchano nace en Zaragoza (España). Licenciada en Periodismo y en Filosofía y Letras, graduada en Psicología y en Publicidad, ha trabajado como periodista en diferentes medios de comunicación de Barcelona y Zaragoza, y ha sido columnista del Heraldo de Aragón y  El Periódico de Aragón.
Ha publicado la novela La dama rosa (1998), el libro de cuentos Ver, oír y NO callar (2003), Al levantar la vista. 30 años de cantautores aragoneses (Grupo Zeta, 2006) y la novela La piscina azul (2009). A ellos siguieron los libros de relatos La montaña sagrada, en 2010, y Mujeres en la edad invisible, en 2011).

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martes, 2 de junio de 2015

De mayor quiero ser... escritor

Comparto la entrevista que días atrás me hicieron y que acaba de salir en una de las revistas que edita la ONCE, en este caso la denominada Pásalo, cuya temática va destinada al público juvenil. Espero te guste.

DE MAYOR QUIERO SER...…
…ESCRITOR

Alberto Gil: “La escritura es un virus que penetra en la sangre”
Por Giorgio Graziotti

Jesús Alberto Gil Pardo nació en Fuentestrún, un pequeño pueblo soriano, hace casi 49 años. Licenciado en Geografía e Historia, este escritor se define como una persona luchadora, simpática y sencilla. “Provengo de una familia humilde que, sin embargo, me ha inculcado los mejores valores y acompañado en todos los momentos importantes de mi vida”. PÁSALO te cuenta su historia.
Alberto ha tenido problemas de visión desde que nació debido a la retinosis pigmentaria que padece, pero fue a la edad de 20 años cuando la enfermedad se agravó y quedó prácticamente ciego. Solo distingue algo de luz.
“Supe de niño lo que es ser excluido, y aprendí que debía tratarse a las personas por sus actos y valores, no por la apariencia física o por ser diferente. La ceguera te hace ser fuerte, no tener miedo, y te enseña a no rendirte ante las barreras, las dificultades o los obstáculos del día a día”, asegura Alberto.
Este apasionado de la literatura cuenta que la afición le viene desde siempre: “Al principio, la lectura era un refugio, una barandilla en la que apoyarme para contemplar mundos muy distintos al de mi pequeño pueblo. Suelo decir que, en vez de nacer con un pan debajo del brazo, debí de nacer con un libro”. Lee de todo y, aunque le cuesta escoger una obra y un autor favorito, nombra a Miguel Delibes, a Julio Verne y a Eduardo Mendoza.
Cuando Alberto era pequeño, quería ser arqueólogo, para descubrir tesoros y civilizaciones desaparecidas, “pero acabé, gracias al braille, descubriendo palabras vivas”.
Soñaba con demostrar a su familia que era capaz de valerse por sí mismo, y así ha sido.
“Quiero que los lectores disfruten y se diviertan con mis lecturas”
Alberto Gil Pardo es autor de diversos libros, como Huellas de luz: relatos de un ciego optimista y esperanzado para tiempos de crisis o Mis pequeñas odiseas: viajando con otros ojos, escritos con la intención de hacer saber que el mundo no se acaba por no ver, y que es posible superarse y hacerlo con alegría. Además, quiere que la solidaridad forme parte de ellos, por lo que destina lo que obtiene de su venta a diversas ONG.
En la actualidad, Alberto trabaja como técnico de biblioteca en el Servicio Bibliográfico de la ONCE y, además, coordina el Club Braille de Madrid.
Ha ganado el Premio Tiflos de la ONCE en la categoría de cuentos. Semanalmente, escribe y comparte a través de las redes sociales un poema, un relato y una reflexión y, a medio plazo, espera editar un libro de poesía.
Está claro que Alberto no para de aprender y de enseñar: le encanta todo lo relacionado con la cultura, viajar, hacer senderismo, las tertulias con los amigos… “En definitiva, me gusta enriquecerme con las personas y las experiencias para vivir la vida en plenitud y demostrar que, si yo pude porque otros pudieron, tú y quienes me encuentran en el camino, también podéis”.
La ONCE ha sido esencial en la vida de Alberto, que se afilió en 1987, ya que le proporcionó las herramientas necesarias para desenvolverse y le ha ayudado a cumplir sus sueños como apasionado de la lectura y el braille.
Es por esto que siente la necesidad de devolver toda la ayuda, aportando e interviniendo todo lo que puede: “No debemos olvidar nuestra discapacidad ni lo mucho que nos ayuda la ONCE a superarla y, por eso, hemos de implicarnos en ella, sus servicios, programas y actividades y, a partir de ahí, seguir adelante”.
Alberto aconseja a todos los jóvenes que no se rindan a la hora de hacer realidad sus sueños. “Se puede y merece la pena atreverse a conquistar el futuro”, afirma el escritor. En cuanto a la lectura, recomienda dejarse seducir por su magia: “Hay infinidad de libros y cada uno tenemos el nuestro para engancharnos a ella y disfrutar”.

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lunes, 1 de junio de 2015

"Antonia" de Nieves Concostrina

Lunes de Libros

Buenas noches:
Con algo de retraso, aquí traigo mi recomendación literaria de cada semana. Espero te resulte de interés.
Se trata de "Antonia" de Nieves Concostrina, editado por La esfera de los libros en 2014 y con una extensión de 360 páginas.
El día de Reyes de 1930 nació Antonia en la castiza calle del Águila de Madrid. La Juana tenía casi cuarenta años cuando trajo al mundo a su primera y única hija, una criatura tan rolliza como las coliflores que despachaba en el mercado de Santa Isabel.
Así llegó al mundo la protagonista de esta novela, la primera que ha escrito Nieves Concostrina y en la que ―con su habitual humor y su ingenio para recrear situaciones reales que en la mayoría de los casos superan cualquier ficción― hace un justo homenaje a la generación que sobrevivió a la guerra y la posguerra entre la picaresca, la miseria y los trapicheos. Antonia es una más de los cientos de miles de españoles que no conocieron el bienestar hasta los años sesenta; héroes y heroínas anónimos que se dejaron la piel para que sus hijos no sufrieran su misma historia.
Esta es la vida de una mujer que pasó de tener la calle como única escuela a jugar en Bolsa a los setenta años.

Nieves Concostrina (Madrid, 1961) se forjó profesionalmente en el desaparecido Diario 16 entre 1982 y 1997, en las secciones de Cultura y Televisión, Economía, Deportes, Opinión, Sociedad y Edición. Trabajó posteriormente en Antena 3 con Jesús Hermida y Mercedes Milá, y en Vía Digital con Pepe Navarro. Ha colaborado en varias revistas y suplementos dominicales de diarios nacionales.
Redactora jefe de la revista Adiós desde 1996, en noviembre de 2003 Radio 5 Todo Noticias comenzó a emitir diariamente el espacio «Polvo eres». También colabora los fines de semana en RNE, en el programa No es un día cualquiera dirigido por Pepa Fernández, y en las tardes de la Cadena SER con Carles Francino, director de La ventana.
En 2005 fue galardonada con el premio Andalucía de Periodismo, en su modalidad de Radio, concedido por la Junta de Andalucía y, en 2010, con el Premio Internacional de Periodismo Rey de España en la categoría de Radio y el Micrófono de Oro que concede la Federación Española de Asociaciones de Radio y Televisión. Ha recibido también los premios Villa de Madrid de Periodismo e Internacional de Relatos Paradores de España.
Es autora de los libros Menudas historias de la Historia,  Polvo eres, … Y en polvo te convertirás, Muertes ilustradas de la humanidad ―con ilustraciones de Forges― y Se armó la de San Quintín, todos ellos publicados con mucho éxito por esta editorial.

Puedes visitar su página web pinchando aquí:
www.nievesconcostrina.es

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