domingo, 15 de julio de 2012

La caja


Otro domingo más, otro cuentecillo más.
Que sigáis dejándoos mecer por un verano de paz, pese a todo.
Que todas las crisis del mundo, no puedan con vuestra capacidad de soñar.
Feliz semana.

DE niño yo soñaba con tener una caja grande en la que atesorar todos los recuerdos para el día de mañana.
De adulto me gustaba mucho conquistar nuevos horizontes para regalárselos, en forma de  cuentos, a mi Celia y a mis retoños,  Luisa y Jaime.
Hoy, ya que soy un chocho anciano no sé dónde, mi mujer y yo, guardamos aquella caja que tanto quería. Ya ven. Ella murió y yo sigo aquí. Sin su referencia apenas soy nadie. Me limito a dejar pasar el tiempo, un tiempo que se me está haciendo eterno. ¿Y los horizontes? Aprendí que por mucho que me esforzase jamás podría conquistarlos. Dejé de narrar nada, ¿para qué? 
¿Por qué pienso esto esta tarde? Es que mis hijos se han empeñado en que vaya al cine. Yo no tengo ganas, no me apetece. Solo quiero morirme y partir.
-Luisa, ¿de verdad crees que a papá le gustará que le llevemos a ver La diligencia?? Es que me parece que, en el fondo, a él le da todo igual y de nada servirá que nos esforcemos.
-Que sí, Jaime. Que algo tenemos que hacer por él. Le veo tan desilusionado, pobre papá. Con la de cosas que nos contaba hace años. ¡Yo no puedo quedarme de brazos cruzados y contemplar cómo se deja consumir!
-Ya, pero es que creo que lo único que él querría es morirse para juntarse con mamá.
-Aunque así sea, como eso es algo que sucederá cuando Dios quiera, mientras tanto tenemos que pensar en él, pincharle para que vuelva a sentir la vida.
-Por cierto. ¿Sabes? El otro día, haciendo limpieza y buscando trastos viejos en el desván, me encontré con una especie de baúl, bueno, tampoco era un baúl, era… de cartón y estaba atada con una cuerda. La abrí, ya no me acordaba de todo aquello. No veas lo que contenía, cromos, soldaditos de plomo, fotos color sepia, postales desvaídas, canicas, cartas… Vaya rato que pasé revisando semejante botín.
 -Qué bonito, ¿no? No se te ocurriría tirar todos aquellos tesoros.
-No, qué va. Me entretuve en limpiarlos y organizarlos.
-¿Eran cosas de papá?
-Creo que sí. Desde luego, mías no eran. Que cuando nosotros éramos críos había juguetes más modernos. Acuérdate que ya tuvimos maquinetas y muñecas articuladas y hasta un mini proyector.
-Oye, entonces… Igual a papá, le haría ilusión volver a tener todo aquello.
-Bah, no creo. Ya te digo que le importa todo una mierda. Que no quiere nada.
-Bueno, bueno, tampoco pasaría nada por probar. Venga, trae la caja esa que se la llevamos. Mientras, nosotros miramos dónde ponen la peli y demás.
 ¡Qué ilusión! Si está todo aquí.
Marcial, con mano temblorosa va sacando con mimo objeto a objeto toda una pléyade de pequeñas joyas.
-Mírale, Jaime. Si ha vuelto a sonreír. Qué guapo está con esa sonrisa que pintan sus ojos.
-Sí, Luisa. Tenías razón. Ha sido lo mejor. ¿Qué te parece si le dejamos que disfrute de sus hallazgos?
Las canicas con las que gané al equipo del otro pueblo. La foto que nos hicimos Celia y yo el día de la fiesta, qué guapa se la ve. Los indios y vaqueros, vaya si me montaba buenas peleas. El billete de tren que inauguró mi primer viaje.
-Papá, vamos a cenar. Que ya es tarde.
-¿Ya? ¿Y eso que decíais de ir a ver no sé qué película?
-Me parece, nos parece, que el cine puede esperar. ¿Eh que sí?
-Hijos míos, la verdad que sí. Mira que traerme esta caja. ¿Dónde estaba? No me la volváis a esconder.
-Vale, papá. Pero a cambio, prométenos que nos volverás a contar historias como antes. ¿Querrás?
-Historias, si os aburriréis con mis chocheces.
-Qué va, qué va. ¿Y si empiezas por aquella en la que te perdiste en el mar y te salió al encuentro una sirena con nombre de mamá?
-Aaaaah, Era de madrugada, el cielo estaba claro y la mar limpia…
  

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viernes, 13 de julio de 2012

Distribución / venta Huellas de Luz


Como sé de vuestro afecto hacia mí yh del interés que estáis teniendo por Huellas de Luz, por fin, puedo ir avanzando algo en torno a su distribución y venta.
Por si os interesa y podéis darle difusión entre vuestros contactos, os pongo a continuación la relación de librerías en Internet donde puede comprarse.
Espero que la semana que viene, pueda daros la relación de las físicas. Os pongo también la reseña a continuación.
Gracias de corazón por todo vuestro apoyo y afecto .Los niños de Benin y Alaine no merecen menos.

HUELLAS DE LUZ
Autor: Jesús Alberto Gil
1ª Edición, 2012. Páginas: 264. Medidas: 24 x 17
Encuadernación: Rústica con solapas y golpe seco en el título
ISBN: 978-84-15519-23-2
PVP: 12€ (Precio sin IVA: 11,54 EUR. IVA: 4,0)
Editorial viveLibro y JdeJ editores
SINOPSIS
Estos relatos son testimonios de aprendizaje constante, generosidad, amistad, amor y solidaridad. Pero también de pasión por la naturaleza, la lectura, los viajes, la magia y la sonrisa. Experiencias vividas bajo la óptica de la ceguera, ejemplos de que son muchos los motivos para tener la certeza de que la vida merece la pena ser disfrutada con ilusión, optimismo y esperanza. Son huellas, sí, huellas que aspiran a guiar por la senda de la vida. Un camino que puede ser transitado siempre hacia adelante, valorando y disfrutando lo hermoso que en ella podremos encontrar si sabemos dónde mirar. Y como a lo que aspira su autor es a dar luz, los derechos que se generen con su venta, irán destinados a la Fundación Alaine, que ayuda a que los niños puedan soñar con un futuro y conseguir de este modo que puedan sonreír.

Relación de librerías en Internet:
http://www.aztecadist.es/libroseleccionado.php?id=844
http://www.amazon.es/Huellas-Luz-Jes%C3%BAs-Alberto-Pardo/dp/8415519230/ref=sr_1_5?ie=UTF8&qid=1342166737&sr=8-5
http://www.casadellibro.com/libro-huellas-de-luz/9788415519232/2011372
http://www.casadellibro.com/ebook-huellas-de-luz-ebook/9788415519225/2010109
http://www.esebook.com/product/244166/huellas-de-luz-
http://www.muchoslibros.com/mostrar_busquedaAvanzada.do?nombrePagina=Temas&formato=Libros&libro=&libroIsbn=&libroAutor=&editorial=0&sello=viveLibro&ano_edicion=&encuadernacion=Default&tema=Default&sub_tema=0&cod_pais_header_ba=&codPremio=0&anioPremio=0&orden_pais_ip=1&orden=&num_pagina=1&cant_pagina=0
http://www.agapea.com/libros/Huellas-de-Luz-9788415519232-i.htm
http://www.todostuslibros.com/libros/huellas-de-luz_978-84-15519-23-2
http://www.donlibro.net/detalles.aspx?id=9788415519232&libro=huellas%20de%20luz&autor=gil%20pardo%20%20jesus%20alberto&editorial=vivelibro&Tematica=&GTema=
http://www.libreriaproteo.com/libro-952204-HUELLAS-DE-LUZ.html
http://www.novedades-editoriales.com/novedades-Vivelibro-Mayo-2012.html
http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/directm12/evasion/libros/libro/395893/Huellas-de-Luz
http://www.todostuslibros.com/libros/huellas-de-luz_978-84-15519-23-2
http://www.libreriale.es/
http://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=7896436733&searchurl=kn%3Dvivelibro%26sts%3Dt%26x%3D0%26y%3D0
http://www.internetlibros.com/775069/Huellas-de-Luz.html
http://www.librolibro.es/libro/huellas-de-luz/9788415519232

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miércoles, 11 de julio de 2012

Los bancos de cerebros: inversiones para la memoria

Estos días, en que tan de moda están los bancos, quiero traeros un banco distinto. Hace tiempo que no comparto aquí noticias relacionadas con la ciencia y creo que es buen momento ya de retomar uno de los temas de Tiflohomero, más allá de los literarios. Cada vez más, conocemos a personas cercanas con enfermedades degenerativas del cerebro. Entonces, qué menos que descubramos el proyecto de los bancos contra el olvido. El cerebro es un órgano complejo. En sus neuronas, conexiones y pliegues se esconde lo que sabemos, nuestras capacidades intelectuales, los recuerdos y, en definitiva, buena parte de lo que somos. Y también representa uno de los mayores retos de la comunidad científica. A día de hoy, muy poco se conoce de las partes que intervienen en muchas de las decisiones que tomamos o de aquello que aprendemos; y menos aún de los mecanismos que nos llevan a olvidar y distorsionar los recuerdos. Por ello, algunas iniciativas como los bancos de cerebros buscan soluciones a través de la investigación. "Sólo sabemos algunas características, pero no cómo se producen y por qué, es todo un reto, por eso, poder contar con material real de nuestro objeto de estudio nos ayuda a analizar y comprender mejor el proceso degenerativo", explica la doctora María Llorens-Martín, investigadora del departamento de Neurobiología Molecular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Para eso existen los bancos de tejidos neuronales. Aunque los investigadores llevan años trabajando con 'copias' de estas patologías en animales, todos ellos reclaman el objeto principal de su estudio, ese laberinto que es el cerebro humano, lugar privilegiado donde buscar la respuesta a estas enfermedades. "Afortunadamente la gente está concienciada de la importancia de la donación para salvar vidas, de ahí que nuestro país sea líder; pero, ¿cuántos saben que también sirven para mejorar la calidad de la vida?", se pregunta el doctor Alberto Rábano Gutiérrez, director del Banco de Tejidos del Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas (CIEN) de Vallecas (Madrid). Su trabajo, como uno de los creadores de esta institución, consiste en facilitar tanto a los propios investigadores del centro como a otros externos, nacionales e internacionales, cerebros suficientes para desentrañar los mecanismos que generan las enfermedades neurodegenerativas; y con ello llegar al futuro y deseado tratamiento. Los 'bancos de cerebros', como el que se localiza en el madrileño distrito de Vallecas, conservan tejidos cerebrales post-mortem con los que, de acuerdo con el propio paciente o sus familiares, se puede investigar en la cura de patologías como el Alzheimer, el Parkinson, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o la enfermedad de Huntington. "La ciencia busca el final del túnel de las demencias a través de ratones genéticamente modificados que puedan responder como si fueran humanos, pero la necesidad de saber a qué áreas afecta, cómo y por qué surgen este tipo de patologías en el cerebro humano es el origen de este tipo de bancos", señala el doctor Rábano. "El diagnóstico definitivo de patologías como el Alzheimer sólo es posible mediante el estudio cerebral post-mortem, y para ello es necesario la donación del cerebro, tanto sanos como enfermos, algo que todavía no forma parte del imaginario colectivo, aunque se va avanzando poco a poco". Así, el Banco de Tejidos del Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas de Madrid cuenta actualmente con 167 cerebros procedentes de los donantes registrados en el banco desde 2007, de los que 57 fueron donados el pasado año, lo que representa un incremento de un 30% respecto a 2010. "Además, estamos en contacto habitual con 344 donantes, de los que el 79% son madrileños", explica Rábano. "En lo que llevamos de año observamos que el incremento se mantiene de forma sostenida, lo que nos permite ser optimistas", explica el doctor Rábano que, aun así, se muestra algo decepcionado con la falta de cerebros de personas afectadas por el Parkinson, así como de donantes sanos. "Este banco se encuentra en el Centro de Alzheimer de la Fundación Reina Sofía, que entre sus cometidos, funciona también como residencia para personas con Alzheimer. Muchos de los pacientes en estados tempranos o sus familiares saben de la importancia de la investigación por lo que, además de gente de fuera que quiere donar, buena parte de nuestros donantes son residentes", comenta este especialista. "El problema es que encontramos una carencia importante en cerebros con Parkinson, algo extraño teniendo en cuenta que es la segunda patología neurodegenerativa con mayor prevalencia tras el Alzheimer. Y lo mismo pasa con los tejidos sanos, necesarios para descubrir las diferencias entre unos y otros", indica. Para muchos especialistas, la importancia de estos bancos resulta vital en sus investigaciones. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) actualmente hay cerca de 35,6 millones de personas que padecen demencia, una cifra que se duplicará en 2030, mientras que para 2050 se prevé que la cifra se triplique y llegue a 115,4 millones. Además "es la enfermedad crónica que mayor dependencia genera y también una de las que más gasto produce", relata la doctora Ascensión Zea Sevilla, miembro de la Unidad de Investigación Proyecto Alzheimer de la Fundación CIEN. "Lo mucho o poco que sabemos ahora sobre estas enfermedades ha pasado por el estudio de cerebros post-mortem y se necesita investigar todavía más para llegar a tratamientos efectivos. De ahí su importancia", señala el doctor Rábano. Sin embargo, y a diferencia del resto de órganos, "muchas personas no conocen este tipo de bancos, otros tienen dudas sobre la compatibilidad de donar diferentes partes de su cuerpo (algo que ya es totalmente compatible) y, lo que algunas veces es más grave, muchos médicos desaprueban este tipo de donación", indica este especialista. "Esto hace que todavía estemos lejos de alcanzar el número de donaciones que se realizan en países como Reino Unido, que cuenta con 15 bancos de cerebros, o en los países del norte de Europa", comenta. Aun así, además de ayudar a poner en marcha los bancos de Murcia y Salamanca, hay proyectos para abrir otro en Córdoba. "La idea es cubrir las necesidades de todo el territorio porque sabemos que gente de Canarias que ha muerto quería donar su cerebro y por no acudir a tiempo lo perdimos, estas cosas son las que queremos evitar", añade. "Otro objetivo es conservar adecuadamente estos tejidos para que se puedan utilizar durante muchos años. Son la base de la investigación y de un posible tratamiento, pero cuantos más podamos conseguir, antes se impedirá que desaparezcan los recuerdos de tanta gente", finaliza Rábano.

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domingo, 8 de julio de 2012

Quién sabe


Quién sabe, ¿verdad? Sí, quién sabe lo que uno puede descubrir cuando se observa e imagina.
Después de esta semana, plagada de emociones para mí, retomamos rutinas y días veraniegos de menor actividad.
Que estéis bien y vayan también aquí mis deseos de que estos días de sol y estío sean realmente agradables y repletos de luz.
Con cariño.

Esteban se sienta, como otras veces,  en uno de tantos bancos de una acera de esas calles madrileñas por las que suele transitar.
¿Para qué? Descansará de su paseo, buscará atenuar el sofoco que trae y, quién sabe…
Se relaja, apoya el bastón blanco en el canto del asiento hecho a base de gruesos listones de madera y su tendencia a la escucha se pone en marcha para traerle sonidos de ruidos urbanos, rumor de hojas arbóreas y voces que pasan por delante, voces de personas que deambulan en mundos de cotidianeidad.
 No puede evitarlo, imagina, fantasea con cómo serán o qué historias protagonizarán.
Y, entonces,  en medio de ese marasmo atento, percibe una melodía que suena a llanto joven, a lágrimas de muchacha.
Ante semejante música, se siente tentado a indagar acerca de su intérprete y motivos que la producen.
Pero la chica pasa de largo y él no se levanta. ¿Miedo? ¿Pereza? ¿Timidez? No ssabe, pero se queda con las ganas. A cambio se pregunta: ¿habrá sufrido el primer desengaño amoroso? ¿Alguien le habrá causado dolor? ¿Se le habrá roto el juguete de sus sueños? O, incluso, ¿llora de emoción incontenible? ¿De felicidad?
Más aún, ¿será guapa? ¿Alta? ¿Pelirroja? ¿Prometedora?
Días después, una noche, cuando Esteban vuelve para casa, es tarde pero aún no tanto como para no poder regresar en Metro, una chica le ofrece su ayuda. Va cantando feliz y le coge del hombro, muy cercana, para guiarle. Le dice que se llama Leyre, que si sabe qué significa su nombre. Él le dice que  no tiene ni idea. Ella toma una salida; él, la contraria.
¿Por qué no habré estado más hábil y le habré dicho que mi salida es su salida? Al menos habría disfrutado unos instantes más de su proximidad y de su alegría. En fin, ya no hay remedio, aunque… quién sabe…
Es domingo. Como cada domingo, Esteban se dirige a su parroquia para asistir a la misa de una. Desconoce el motivo, pero la iglesia está abarrotada y como que se celebra algo especial. Los coros son alegres, la felicidad se intuye y el sacerdote se esmera en la homilía. Tras la consagración, se anuncia el motivo, se desvela el misterio.
Un grupo de chicos y chicas del barrio marchan como misioneros a tierras subsaharianas. Se encargarán de llevar luz a la noche de unos niños que buscan futuro. Ellas y ellos les ayudarán a conseguirlo.
Sucesivamente Van tomando la palabra. Cuentan sus espectativas, sus ilusiones. Y entonces…
-Mi nombre es >Leyre. Cuando el lunes pasado nos confirmaron que, por fin, marchábamos a Africa, lloré de emoción. No pude evitarlo, iba por la calle y no podía dejar de llorar. Esta aventura para mí es muy emocionante. Haré todo lo que pueda por aprender y ayudar.
Es la chica del Metro. Es la chica de las lágrimas. Qué cosas.
Esteban, que siempre se sitúa en el banco más cercano a la entrada, se queda un instante escuchando la canción de despedida, una canción que habla de colores con nombre de esperanza y de pintarse la cara y de querer que se pueda. No es capaz de evitar que la nostalgia y la envidia asomen a su mente. Si él pudiera...
-Holaaaa. ¿te acuerdas de mí? ¿Sabes ya qué significa mi nombre?
-Claro, guapa. Bondad. Mucha suerte y muchas gracias por ayudarme el otro día.
   Es verdad, luego, Esteban hace como cada domingo: sale, busca las escaleras, va en pos de su vermut. Eso sí, ese día, lo tomará a la salud de Leyre y brindará por su éxito y su vuelta. ¿Volverán a encontrarse? Quién sabe.

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jueves, 5 de julio de 2012

Crónica de mi bautismo literario: "A modo de epílogo"

Como os prometía en mi anterior mensaje, transcribo a continuación las palabras que mi hermano, cómplice de tanto, quiso escribirme y que no pudo leer en la presentación del día 3 para no alargar el acto más de lo necesario. Es de justicia que lo conozcáis. ¿Qué decirle? ¡Es el mejor hermano que uno pueda desear tener! A MODO DE EPÍLOGO y como cierre de este acto y de esta tarde amigable y entrañable de bautismo literario con gente dispar, venida de distintos orígenes permítanme, permíteme que haga un BRINDIS a modo de pequeño regalejo ESPECIALMENTE POR TI Y POR NUESTROS PADRES aunque sin olvidar a todos los demás. Somos de FUENTESTRÚN, un pequeño pueblo de SORIA, nos unen los VALORES, LA TIERRA, esa forma de ser de nuestros padres, de nuestros abuelos y de nuestras gentes castellanas que han forjado en ti una forma de ser especial. Particularmente a mí me HAS ENSEÑADO a VIVIR con esa aptitud POSITIVA y que hay que sonreír a los problemas. Eres el mejor SÍMBOLO de trabajo sin descanso, de lucha y de ejemplo, FIEL REFLEJO de esa fuerza de estar siempre ahí, de responsabilidad, esfuerzo y tesón que nos han inculcado desde la niñez, … lo que somos se lo debemos a ellos. Me has puesto en la SENDA para seguir con ese “SIEMPRE ADELANTE” o “CADA META ALCANZADA ES EL INICIO DE UN NUEVO CAMINO” … ver lo hermoso de la vida. SI NO LO VEO NO LO CREO Y SÍ QUE LO VEO Y TE DOY MI TESTIMONIO DE ELLO y ni me lo imaginaba como esa “Soria querida y su eslogan que ni te la imaginas”.
 Has dado en la diana, has conseguido un sueño, … bueno, uno tras otro, … quisiste estudiar por encima de todo, pensabas con tus 17 años que la cultura te abría al mundo … Cuando fuimos por primera vez a la Universidad de Zaragoza ya con tu vista mermada y me decías: “tengo que salir de las clases presenciales con las lecciones aprendidas”; claro, el objetivo era ahorrar esfuerzos de los padres que tantos libros TE HAN leído o rentabilizar y evitar ese calor agobiante del flexo encima del texto donde te dejabas la vista para intentar estudiarte los temas. - Luego te lanzaste al mundo de la mano de la Once, a Lérida como Responsable de Servicios Sociales, en la Agencia Provincial, que sería el principio de tus periplos posteriores todos con buen hacer en el ámbito de la gestión. - Cuando decidiste venir a vivir a Madrid fue todo un mundo, … la gran urbe, la vorágine de gentes y ajetreos… ¿te adaptarías? Ahí estás tras doce años a tus espaldas. - Te metiste en el mundo de las TIC como el primero, en el ciber espacio y en la blogosfera creando Tiflohomero y alimentándolo con entusiasmo, twiteando como cotainas, has realizado con voluntarios BBVA tareas de poda de encinas y plantado árboles que los de ASFOSO ya me preguntan por ti para dar luz al monte, al bosque, has viajado junto con Elena y Nuria por todo el mundo bien guiados por Alfonso y Paloma Urrutia que resultó ser hermana del que compuso ese entrañable “Camino Soria” de Gabinete Caligary … y muchas otras metas alcanzadas. - ES QUE NO PARAS, …¡CUÁNTO TENEMOS QUE APRENDER DE TI! Demuestras día a día que ES POSIBLE. Que como fuiste nieto de arrieros y de herreros en épocas de postguerra, de escasez, de penurias, … si ellos pudieron, tú también, y ahora, en tiempos de crisis, con tu marketing particular y haciendo caso de esa máxima comercial que dice: “la venta empieza cuando el cliente dice no”, con permiso de Simón Reyes, maestro en la materia, consigues editar tu “ópera prima” con el objetivo de iluminar con estas HUELLAS DE LUZ que espero y deseo sean referente y faro para muchos, que aporten luz para el barco de la vida especialmente en estos tiempos de tantas turbulencias. En nombre del Autor, de nuestros padres Julio y Celia y en mi propio nombre GRACIAS a TODOS, a Emi, Susana y a TODA LA FAMILIA y, cómo no, a la ONCE, BBVA, JdeJ Editores, Vivelibro, Fundación Alaine (con Ramón Herrera que a buen seguro va a “iluminar” a esos niños de Benin como nos ha comentado) y a todos los que estáis aquí; de manera significativa Elena, Nuria y Carmen Cepedello, Alfonso y Paloma, Simón Reyes Martínez Córdoba, Marimar Angulo y como no, una mención entrañable a Javier de la Nava que ha conducido la sesión de forma magistral posibilitando la entrada de las llamadas, sorpresa para Alberto y a ese Zamorano AMANDO DE MIGUEL que ha adornado este acto. No puedo por menos, olvidarme de los AUSENTES que partieron al país de los sueños y a los que por diversos motivos no han podido estar, de forma entrañable, a Paco Vañó, a nuestra prima CLAUDIA con sus tres días de vida y a mi niña ISABEL que estará por ese Pirineo Oscense disfrutando campamentos de verano pero que nos ha dejado su voz en la presentación que hemos visto y oído y preparada por Emi, su madre. Se lo contaremos. TODOS SOIS LA LUZ Y EL APOYO DE ALBERTO, DÍA A DÍA ¡VIVAN HUELLAS DE LUZ ¡ ¡ Vivan todos ustedes! MUCHÍSIMAS GRACIAS

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Crónica de mi bautizo literario

Cuando han transcurrido ya 48 horas de mi bautismo literario, de la presentación / puesta de largo, de Huellas de Luz, como padre primerizo y desde la profunda emoción que ello me supuso, quiero compartir el desarrollo del acto y las sensaciones que me generó. Es difícil expresarlas, creo que aún no las he digerido del todo, pero sé que estáis aguardando la crónica. Así que allá va. Dar a luz tu primogénito es algo que no pasa todos los días y más en el mundo de las letras, ¡y con la pasión con la que siempre lo había buscado! Así que, una vez, que lo tienes en tus manos, lo primero que sientes, además del júbilo por el sueño hecho realidad, es el procurar que su presentación sea a lo grande, que no falte de nada. No ahorras medios ni esfuerzos para alcanzar la brillantez buscada. Y como soy consciente, aunque no me guste abusar de ellos, de que gozo de una legión de gente que está dispuesta a ayudarme incondicionalmente, pues me lanzo al vacío. Tengo claras una serie de premisas previas: será en algún centro de BBVA (por mostrar a la sociedad lo que puede hacerse, aun siendo discapacitado y por el afecto especial que guardo al voluntariado de la Entidad); me acompañará algún escritor al que admiro (Amando de Miguel); y deberá ser sencillo, entrañable y cordial dentro de la solemnidad del evento. Los preparativos se hacen largos y, bajo mi inexperiencia, complejos: cuestiones técnicas, de protocolo y seguridad, ¿fallará algo? ¿Me enrollaré más de la cuenta? ¿Se me olvidará algo? ¿Se verá bien el audiovisual preparado? ¿Los asistentes estarán a gusto? Y más y más. Infinidad de correos cruzados entre todos los implicados, esfuerzo conjunto, profesionalidad, cariño. Llega el día 3. Las espectativas son muchas, va a acompañarme toda mi familia y mucha más gente de la prevista en un principio, en la teoría está todo planificado pero… El domingo he ensayado mi discurso y no me ha gustado nada cómo queda. Tengo que cambiarlo sin modificar la esencia. Por la mañana, he preparado unas dedicatorias para tenerlas escritas ya, puesto que estoy seguro de que en el momento, no seré capaz de improvisar, además de que será más ágil la firma. Voy, junto con mi padre y hermano (mi madre, cuñada y sobrina irán después) en dirección de ese magnífico enclave que es el centro de Innovación de BBVA, un palacete modernizado para eventos. Todo está en marcha. Chan chan ttatachán. La presentación dura una hora y tengo la certeza de que no se ha hecho larga ni pesada. Javier de la Nava la ha conducido magistralmente, introduciendo a los intervinientes con citas de los relatos de Huellas de Luz, las palabras que se expresan, transmiten mensajes plagados de cariño hacia mí (me siento abrumado). Todo va transcurriendo con fluidez. Los mensajes son de lo más alentadores y no sé si merecidos. Cada uno desde su óptica me llena de fuerza y confianza para seguir adelante. Es toda una cura de estimulina en estado puro. Estamos ubicados en una tarima y sentados en unas butacas sin mesa de por medio para ser más cercanos. Cuando me toca el turno, me dedican un largo y cálido aplauso que recibo de pie y con la mirada abierta de plano, como la del niño sorprendido por la magia. Menciono a las madrinas del libro (como es propio de cualquier bautizo) y al padrino. Aludo a lo guapas que están todas las señoras (se ve que la operación bikini ha sido un éxito), relato los necesarios (aunque someros) agradecimientos que salen desde lo más profundo de mi alma y cuento un par de anécdotas sobre el color azul de la cubierta del libro y su similitud con las de otros libros que yo leía cuando veía, además de cómo fue el flechazo con la Fundación Alaine, de la mano de Elenita y una cena solidaria en el restaurante del Real Madrid y en la que, claro, todo lo veía blanco, jejeje. Quiero dejar patente que Huellas de Luz es la demostración de lo que puede hacerse con tesón, ahinco y mucho apoyo y brindo el acto y el libro a mis padres y hermano. Mi sobrina Susana lee la dedicatoria del libro y uno de los relatos. Que haya querido hacerlo es todo un regalo para mí, pues a sus 15 años es para ella un gran reto el haberse atrevido a hacerlo. Está guapísima y se sobrepone a los nervios de la primera vez. Es perfecto. Creo que ya está, pero aún falta la sorpresa, la guinda. Mediante audioconferencia intervienen 4 grandes amigos que, sin yo saberlo, han estado escuchándome. Qué ilusión, qué chulada. ¿La culpable? Otra vez más, Elenita. Rápidamente, con Carmen, nos sentamos a la mesa para firmar libros. Cuánto cariño y qué emocionante ver cómo va viniendo la gente para, a la vez que me felicitan, quieren que les deje mi huella. Esto es genial, una pasada.

Y después, Carmen y yo nos sumamos al refrigerio que se ha estado ofreciendo en un bonito jardín. Me quedo con mis lazarillos viajeros y las madrinas comentando y echando unas risas. Veo a mis padres felices, siento que quienes están viviendo en el país de los sueños están a mi lado y vislumbro cómo la luna llena que luce la noche madrileña sonríe también, reflejándose en los rostros de quienes allí están Después, ya en familia, compartimos mesa y mantel en un lugar muy acogedor, con unas viandas en las que priman el buen gusto y la preparación, además de la abundancia. Llegamos a casa tarde. El miércoles me lo he tomado de fiesta en el trabajo para paladear lo vivido. ¿Sensaciones? Anécdotas? Lo cómodo que se está ahí arriba escuchando y viendo con el corazón cómo los asistentes permanecen en un silencio entregado, intuir sonidos de lagrimillas, percibir emoción entre el público. El jamón ibérico, riquísimo; los abrazos, apretados y sentidos; las sorpresas, protagonistas; la plenitud, mi compañera; la sonrisa de Elenita, pícara y discreta; la gracia de Carmen, jienense de pro; la satisfacción de Nuria, radiante; la chispa de Palomeque, fuegos artificiales; la admiración de quien no me conocía, un descubrimiento… Es verdad que eché de menos a ausentes a los que no les resultó posible estar, aunque en mi mente sí estaban. Pero algo más aún falta: el dinero que se consiga con Huellas de Luz hará que niños y niñas de la república africana de Benín tengan luz, mediante placas solares, para estudiar cuando se hace de noche en las escuelas de su tierra. Y yo que, cuando de niño, no veía por la noche, sufría porque se hacía de noche y ahora las noches de otros niños se iluminarán con mi ayuda. La noche de mi ceguera va a ser derrotada por las estrellas del cariño, la amistad y la bondad. ¿Qué puedo decir ante esto? En el siguiente mensaje, el epílogo, otro regalo para compartir y del que presumir.

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domingo, 1 de julio de 2012

El pobre don Zas Candil


Mientras España se prepara ojalá que para darnos otra alegría, yo os mando otro de mis relatitos.
Supongo que por eso de que estamos metidos ya en pleno verano, ha salido más ligero y chispeante. Al menos, esa ha sido mi pretensión.
Bueno, a sonreír y a disfrutar.
Buena semana, para mí especial y llena de emociones por la presentación de Huellas de Luz. Sé que vais a estar ahí, a mi lado para darme ánimos y celebrar mi bautismo literario con vuestro cariño de siempre.
Un gran abrazo.

-¡Paliativa! ¡Paliativaaaaa! ¿Quién es Paliativa? Señora Paliativa, ¿dónde está?
-Yo soy, ¿pasa algo? ¿Ofendo, acaso? Qué pesao.
-No, no. Es que yo soy un candil, bueno, en realidad, mi nombre completo es  Zas Candil.
-¿Y eso?
-Pues porque mi misión es llevar luz de acá a allá, de noche en noche, de oscuridad en oscuridad  y… ¡zas!
-Sí, zas Candil. Jejejejje. Pues yo, a mitigar y suavizar. Eso es lo mío.
-Miti ¿qué?
-Sí, hacer que duela menos.
-¿Doler? ¿El qué?
-Pues por ejemplo cuando algún incauto que va por ahí, por cerros y llanuras, se quema cuando se topa con vos.
-Oiga, oiga. Que conmigo nadie se topa ni se quema, si acaso se alumbra.
-Pues… sin ir más lejos esta mañana he tenido que “paliativizar” a un señor que, amante del ahorro, en vez de ayudarse de una lámpara en su cueva, se ayudó de un colega suyo y, oiga, no vea cómo llevaba los dedos. Parecían fresones henchidos de lo rojos que los traía y lo gordos que se le habían puesto. Menos mal que he empezado a besárselos con mi lengua de cremoso gel y ha comenzado a mejorar.
-Bah, paparruchas. Algún torpe, que siempre han de haber domingueros de la luz.
-Bueno, ¿qué me quería antes con tanto llamar y chisporrotear?
-Ah, pues que… Que me duele mi piel de latón y, a lo mejor, usted, sabía cómo bruñirla para que cuando mi dueño me pone en marcha no me dé tantos golpetazos.
-Ah, ¿y qué hará usted por mí, a cambio?
-¿YO? No sé, igual puedo ayudarla a que cuando tenga que ponerse a trabajar, lo haga más segura y con más eficacia.
-No me venga con palabrería de candil masterizado en universidades del hueco lenguaje empresarial. Que a mí me va hablar clarito y finito. Así que, ¿en qué me va a ayudar de verdad? Vamos, diga algo que me convenza, que si no se queda con sus abolladuras…
-Abolla ¿duras? Si yo las únicas cosas duras que conozco son las curvas de la estatua sobre la que últimamente me suelen colgar con eso de la crisis.
 -Aún me va a hacer reír y todo.
-Ah, por cierto, ha hablado antes de lengua. Me gustan las lenguas y si son de fuego, más. ¿Ha probado las lenguas de fuego alguna vez? Son de un calentito…
-Yo, las únicas lenguas que conozco son las de los pobres mortales que cuando vienen a mí, aúllan, gritan, rugen.
-Y luego están las de gato que son como de chocolate.
-¡Lenguas de gato de chocolate! Semejante idiotez. ¿Cómo va a tener un gato una lengua de chocolate? Será de carne, como las de todos.
Que sí, que sí. Que un día que me llevaron a una pastelería me acercaron a una caja y pude leer en ella ese nombre.
-Qué cosas tiene, señor Zas.
-Bueno, pero ¿quedamos en concordia? ¿Usted me bruñe y yo la alumbro.
-No sé, no sé. Que me huelo engaño oleoso por su parte. Y a mí, el aceite de candiles no me va, me va más el de aloes y cantuesos.
-Cómo es. ¿No me palia, entonces?
-Si quiere palios, váyase a iluminar a la custodia de Toledo y tendrá palio.
-¿De Toledo? Si yo lo único que conozco de Toledo son los mazapanes y anguilas de yema.
-Me da que es algo golosón.
A esta mención, el aludido Zas refulge cual luciérnaga. Se ve que doña Paliativa ha dado en la mecha.
-Y usted, ¿no es golosa?
-Pero cómo voy a ser golosa. Lo que tengo que ser es dulce para sanar.
-Pues eso, lo que yo digo. Que aún me la comeré, rica rica.
-Ale, quédese con sus bollos que yo me voy a curarle a esa niña sus rodillas que mire cómo se le han puesto tras caerse de la bicicleta.
-Claro, si me hubiera llevado a mí en vez de a ese birrioso faro, no se habría chocado contra el coche. Pero, oiga oigaaaaa.
Nada, que Paliativa se ha marchado con la niña y nuestro pobre Zas Candil se ha quedado a dos velas; no, a dos velas, no. Que él cera no tiene. Así que… “lágrimas de aceite corren por su piel.”, como diría la canción. ¿O no decía así? Pppprrrrssssshhh pppppprrrrsssssshhhhh.
Ooooooh, y el pobre Zas candil que se apaga solo ssooooooolo. Y la engreída grumosa rebosante reboza  a la traviesa Mariquilla, la ciclista reina de la pista. Eso sí, hoy una reina llena de chichones, moratones y heridas.



 
  

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