viernes, 11 de marzo de 2011

¡Que no se apague la luz!

No quiero ni puedo dejar pasar este 11 de marzo, otro 11 de marzo más sin invitar al recuerdo de aquel otro 11 de marzo en el que gentes sin alma hicieron que se apagase la luz de miles de personas con su sinrazón y brutalidad siniestra.
Y, sin embargo, esa luz que quisieron oscurecer sigue alumbrando porque la memoria y los sentimientos de quienes antes de aquel jueves la recibían en forma de afectos, proyectos, alegrías y tesón se transformó en estrellas.
Yo quiero mirar a esas estrellas y pedir por ellas, y ellos, soñar con que nunca se diluirán mientras haya memoria.
Si hubo culpables que no han sido culpados o si hubo quienes se beneficiaron ellos sabrán qué precio les impondrá la conciencia. Yo sólo quiero, desde el corazón y la honestidad, mandar un guiño de saludo y esperanza.
7 años ya. 7 años, número lleno de simbología y magia.
Con mis mejores deseos y afectos.

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jueves, 10 de marzo de 2011

Imágenes de Budapest

Ojalá os guste este vídeo. A mí la canción y la chica que la canta me gusta (digo su voz, porque lo demás, ni idea). Ahora que las imágenes que salen no sé cuáles serán. ¿Me las querríais describir?

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martes, 8 de marzo de 2011

Evasión de una vida de oscuridad

Si en otras ocasiones, he aprovechado este espacio para denunciar situaciones de falta de accesibilidad para los ciegos,en esta ocasión es para alabar un servicio que la Comunidad de Madrid nos presta.
Quiero compartir aquí este interesante artículo, publicado el pasado viernes en el diario Gente de Madrid. Os aseguro que funciona perfectamente, no en vano me toca coordinarlo.
Yo que conozco a Carmelo os diré que ciertamente es uno de los más asiduos usuarios de este servicio tan interesante para los ciegos madrileños.

Las manos le tiemblan ligeramente, pero avanzan rápidas sobre el papel. Carmelo Garralón dedica cinco o seis horas diarias a la lectura. Es, junto con la radio, su medio preferido para evadirse de una vida entera en la oscuridad. "Soy ciego de nacimiento y desde niño controlo el braille", explica Carmelo con una sonrisa, mientras enseña la calidad y el grosor del papel. Él es uno de los más de cien invidentes de la Comunidad beneficiarios del servicio de telebiblioteca de la Consejería de Cultura.
Un total de 1.543 madrileños reciben de forma gratuita en sus hogares libros procedentes de las bibliotecas autonómicas. De ellos, el 43 por ciento tienen algún tipo de discapacidad y 109 son usuarios de libros en braille. Esste servicio registró durante el pasado año un total de 10.828 préstamos.
La telebiblioteca, creada en 2007, permite solicitar libros en préstamo a través del teléfono 012 o la web www.madrid.org, y la Comunidad los manda gratuitamente en 48 horas a casa. Es un servicio que va dirigido a personas mayores de 70 años o con una minusvalía superior al 33 por ciento. Cada lector solicita una media de 12 préstamos al año de sus fondos, que incluyen audiolibros, libros de letra grande y de lectura fácil, entre otros documentos.
Este servicio dio en septiembre de 2009 un paso importante gracias al convenio que firmaron la Comunidad de Madrid y la ONCE y que ha permitido ofrecer una completa selección de obras a personas con discapacidad visual. Hasta la firma del acuerdo, la ONCE enviaba los libros por correo y el lector debía trasladarse a la oficina a recogerlos. Sin embargo, la voluminosidad de las obras en braille, que alcanzan los veinte tomos en libros como 'Los pilares de la Tierra', dificultaban su recogida a las personas mayores. "Llamo a la ONCE y la Comunidad los recoge, es mucho más cómodo para mí", asegura Carmelo.
Este vecino de Madrid es una de las personas que más utiliza este servicio, ya que su ritmo de 180 páginas diarias requiere una visita semanal de la telebiblioteca. Sin embargo, su afición no es generalizada. Muchos lectores invidentes están sustituyendo el braille por los audiolibros, más cómodos y rápidos. "El braille está en declive. La gente ahora prefiere los libros hablados", afirma Carmelo, que explica que es más difícil adquirir soltura con el braille cuando se pierde la visión durante la vida. "Para mí ese soniquete no es igual que leer", concluye.
El Gobierno regional, dentro de su Plan de Fomento de la Lectura, desarrolla otras acciones especialmente dirigidas a este segmento de la población, como el aumento de recursos específicos en su red de bibliotecas públicas, que cuenta con 16 centros. Estos ofrecen más de 3.500 audiolibros y más de 2.500 libros en letra grande y de lectura adaptada. En este campo destaca la Biblioteca Pública de Carabanchel Luis Rosales, abierta el pasado verano.
El 71 por ciento de los madrileños se consideran lectores, un porcentaje muy superior a la media nacional del 55 por ciento, según el Estudio sobre Hábitos de Lectura en la región, que indica que el índice en la Comunidad creció del 68'8 por ciento de 2004 al 71'2 por ciento en 2010.
Los lectores frecuentes han pasado del 49'6 por ciento en 2004, al 58,3 por ciento de 2010.
El idioma de lectura es el castellano para el 97,7 por ciento de la población, pero un 37,8 por ciento lee en dos o más lenguas.
El 47,1 por ciento se declara lector frecuente en soporte digital, aunque sólo un 3 por ciento tiene libro electrónico.
Los madrileños compran un 50 por ciento más de libros que el conjunto del país y en 2010 leyeron 9,2 libros de media.
Los usuarios de las bibliotecas crecen en un 50 por ciento y valoran el servicio con un notable.

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domingo, 6 de marzo de 2011

Domingos de aventuras

Como cada domingo, vaya mi cuentecillo de la semana. Que hayáis disfrutado de estos días de carnaval y que sigáis bien.

Aquel chico de 31 años se había acostumbrado ya a jugar a ser héroe durante cada uno de sus últimos domingos. Unos, lo hacía subiéndose a cierta diligencia para atravesar el Lejano Oeste en medio de la desolación o la bravura de los indios salvajes. Otros, los empleaba en surcar la inmensidad azul de tempestuosos océanos para llegar a islas preñadas de tesoros. En fin, los hubo también en que capitaneaba el equipo ganador en las carreras de cuádrigas en el circo romano o cuando pilotaba el helicóptero que salvaría a la más guapa de las supervivientes en el voraz incendio de un rascacielos en llamas. De todas esas hazañas se sintió protagonista y nunca se cansó de esperar cuál le depararía el domingo siguiente.
Y no crean que a nuestro personaje esa afición le había venido de siempre. Muy por el contrario, cuando conocidos y familiares le hablaban de lo increíble que era, él siempre ponía excusas: que si se aburriría, que si tenía cosas que hacer, que si esto o si lo otro. Hasta que llegó el día en que no pudo resistirse más. Cómo hacerlo. Sus mejores amigos le quisieron hacer como regalo de cumpleaños el definitivo momento en que vencería al objeto de tanta negativa. Le obsequiaron con una entrada para la primera sesión vespertina, en el Cine Rex, de “Las minas del rey Salomón”. Ah, ¿de eso se trataba? ¿De iniciarse en el mágico mundo de los sueños? ¿En el universo del celuloide?
Sí, así era. La cuestión estribaba en que Carlos era ciego y creía que aquello del cine no era para, los que como él, estaban privados de la vista.
Y, no obstante, los que le conocían bien, sabían que se equivocaba. No podía ser de otra manera, con lo que a él le gustaba leer, con la imaginación de la que siempre hacía gala y con su espíritu luchador tenían la certeza de que también disfrutaría, igual que de lo demás, viendo una peli.
Llegado el día de la aventura, un domingo de junio, sólo tendría que dirigirse, ayudado de su bastón, al Rex, la mejor sala de estrenos de la ciudad, la más moderna e innovadora. Lo tuvo fácil siguiendo las indicaciones dadas, una vez que salió del Metro.
Preguntó, conforme le dijeron, por Verónica. A lo que parecía, ella sería la encargada de acomodarle en la butaca correspondiente, Pero no sólo eso, se quedaría con él durante toda la proyección y le iría describiendo las imágenes que fueran apareciendo en pantalla. Sería sus ojos.
Así sí, se ilusionó Carlos. Con la guía de aquella voz tan llena de matices, la cosa podría funcionar. Aún les tendría que estar agradecido y darles la razón a quienes tanto le habían insistido en que se aficionase al cine.
Y lo que, en un principio le había parecido un compromiso, se tornó en un descubrimiento.
A la salida, la azafata se despidió de él invitándole a que cuando lo desease volviera por allí. Que si le había agradado, estarían encantados de ayudarle nuevamente.
Claro que había disfrutado. Su rostro no podía disimularlo. Una sonrisa pletórica era el espejo de lo que sentía en aquel momento.
Y desde entonces, convirtió en costumbre el pasar muchas tardes de domingo yendo a transformarse en superhombre gracias a los ojos y la voz de Verónica. Algunos, incluso, que conocían el servicio descriptivo de que disponía aquel establecimiento, llegaron a maliciarse que Carlos le había tomado demasiada afición a las pelis del Rex. ¿Sería por lo que daban o por…?
Hasta que un día llegó a su buzón de correo electrónico una noticia: "a partir del domingo siguiente, el cine Rex se modernizaba. La voluntariedad de las dos encargadas de audiodescribir a los ciegos, las escenas no habladas de las películas, serían sustituidas por un sistema moderno y automatizado denominado Audesc. Se confiaba, con ese avance, en mejorar la accesibilidad para los ciegos a la hora de integrarse en el ocio de la ciudad y que sería un acicate para el resto de salas de artes escénicas." ¿Qué creen que pensó Carlos?
Lo sintió, sí. Seguro que Verónica sería relegada, tal vez incluso despedida. Ella, siempre tan cariñosa, tan dispuesta a agradar. Y no es que hubiera llegado a intimar tanto como a algunos les hubiese gustado _tal vez a él también_ pero le había tomado cariño. ¿Y ahora qué? Una máquina, unos auriculares colgados de su cabezota, frialdad, distancia, lejanía. Seguro que lo hacían muy bien, pero...

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miércoles, 2 de marzo de 2011

Recomendaciones narrativas marzo 2011

Tiempo hace ya que no pongo sugerencias editoriales de reciente aparición. Con el comienzo de marzo, vuelvo a retomar esa sana costumbre.
Que os resulten de interés y pueda ayudar, alguna de ellas, a dar idea de qué leer.

AGUIRRE EL MAGNÍFICO
Manuel Vicent
Novela realista
Ed. Alfaguara, 2011. 256 págs.
Esta novela es un retablo ibérico en torno a la figura de Jesús Aguirre. Ex clérigo, doctor en Teología, ex director general de Música, la figura de Jesús Aguirre destacó por su perfil de intelectual, fue director de la editorial Taurus, miembro de la Real Academia y de la de Bellas Artes de San Fernando, pero sobre todo por ser duque consorte de Alba. Este libro no es exactamente su biografía, sino la memoria de un tiempo y de un espacio en la que este personaje, como una figura de Valle-Inclán, al reflejarse en los espejos deformantes del Callejón del Gato, podría expresar como esperpento medio siglo de historia de España.

AMOR Y OBSTÁCULOS
Aleksandar Hemon
Novela realista
Ed. Duomo, 2011. 396 págs.
Un joven de Sarajevo viaja a Estados Unidos dejando atrás una ciudad en guerra. Antes de partir promete a su gran amiga de infancia escribir un diario en el que recogerá sus sensaciones y experiencias. En su travesía asiste a la transformación de su propia identidad, y vive impresionantes aventuras cuyas circunstancias únicas nos involucran a todos. Años después, de nuevo ya en Sarajevo, conoce a un escritor estadounidense a quien acompaña una enigmática mujer, una figura que hará eco en su memoria, que para entonces parece haber desdibujado el recuerdo de una promesa.

DIARIOS DE BICICLETA
David Byrne
Literatura de viajes
Ed. Mondadori, 2011. 320 págs.
Hace aproximadamente dos décadas David Byrne descubrió la bicicleta plegable y comenzó a utilizarla en sus viajes alrededor del mundo. Con estos viajes nació la vista panorámica de la vida urbana, una manera mágica de abrirle los ojos a los ritmos y secretos de las ciudades. En lugares como Buenos Aires, Estambul, San Francisco y Londres, el foco se dirige más hacia el gremio de músicos y artistas. En Berlín o Manila reflexiona acerca de cuestiones políticas. A lo largo del camino, David Byrne reflexiona sobre muchas cuestiones; la globalización, la moda, la arquitectura, la soledad, y los cambios radicales que están sufriendo algunas ciudades. Todo esto narrado con un gran sentido común, humor y curiosidad.

HARALD EL VIQUINGO
Antonio Cabanillas de Blas
Novela histórica
Ed. La esfera de los libros, 2011. 376 págs.
Harald Sigurdarson fue el vikingo más famoso de su tiempo. En pleno siglo XI, llevó a cabo un extraordinario viaje que abarcó unas distancias asombrosas: desde York hasta Jerusalén y desde Trondheim a Creta. Llegó a ser rey de noruega y sus hazañas tuvieron amplia repercusión en las sagas nórdicas. Antonio Cavanillas de Blas, novela con maestría la increíble vida de este hombre que peleó con su hermanastro, el futuro San Olav, para reconquistar el reino de Noruega; amó a hermosas mujeres; cayó prisionero en Rusia; y llegó a Constantinopla al mando de una tropa varega para servir en la guardia imperial y defender Bizancio. A su regreso a tierras noruegas, logró hacerse con la corona, pero no satisfecho con esto, se embarcó a la conquista de Inglaterra. En el verano de 1066, Harald el Vikingo desembarcó con trescientos navíos en las costas inglesas, dispuesto a vencer o morir. El destino tendría la última palabra.

LOS HIJOS DEL CIELO
Luis Miguel Ariza
Novela de aventuras
Ed. Booket, 2011. 540 págs.
Mar de la China, 1805. En un buque a punto del naufragio viaja Xavier Balmis, un visionario médico español cegado por una misión que muchos consideran una locura: llevar la vacuna de la viruela hasta China dentro de los cuerpos de niños huérfanos y frenar así el avance de la enfermedad más mortal conocida por el hombre. Sin embargo, su valerosa gesta corre peligro: los temibles piratas chinos les cercan, las autoridades del país se niegan a cualquier intromisión occidental y Tomas, el último de los huérfanos que servían a Balmis como correa de transmisión de la vacuna, ha desaparecido. Solo cuando el sobrino del emperador caiga preso de la enfermedad, Balmis obtendrá el permiso para realizar su plan: vacunar a la población y lograr que el Imperio no desaparezca, pero la cura depende de la vida de un solo muchacho...

INVIERNO ROJO
Daphne Kalotay
Novela de intriga
Ed. Nuevas ediciones de bolsillo, 2011. 496 págs.
Un misterio se esconde detrás de las joyas de la célebre estrella del Bolshoi Nina Revskaya. Capturados dentro de un colgante de ámbar se conservan momentos del pasado que encierran su propio secreto y son testigos de los grandes cambios de la Historia. Un apasionante relato de amor, secretos y traiciones, a caballo entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y la actualidad.

LAS RISAS DE MI HERMANO
Anne Icart
Novela realista
Ed. Maeva, 2011. 120 págs.
Se supone que un hermano mayor debe cuidar de los pequeños, pero ¿qué ocurre cuando el hermano mayor requiere una atención especial? Debido a unas complicaciones durante el parto, Philippe tiene una disminución psíquica que le impide ser como los demás, una «enfermedad que no se cura», tal y como los padres de Anne le dicen cuando apenas tiene siete años. Escrita en forma de breves episodios, esta emotiva narración, dirigida a Philippe como si se tratara de una larga carta, evoca los recuerdos de la infancia de Anne y expone las consecuencias que la sombra de su hermano ha tenido en su propia vida. Una tierna mirada a la infancia y una gran lección de amor y tolerancia.

LAS SEIS Y UNA NOCHES
Nelson Verástegui
Cuentos y relatos
Ed. Irreverentes, 2010. 136 págs.
Encontramos, en esta recopilación, una variada colección de cuentos creados a lo largo de varios años, entre 1995 y 2010. El lector viajará por diferentes países y situaciones, a veces fantásticas a veces cómicas, siempre inesperadas. Las preocupaciones de la vida moderna, sus innovaciones tecnológicas o los avances de la ciencia médica están presentes. El punto común de todos los relatos es la imaginación y la sorpresa. Ideas y detalles surgidos por ejemplo de un insomnio, una presa en construcción, el cambio de siglo, un profesor chiflado o enfermedades raras darán materia para reflexionar y divagar por el rico mundo de la ficción literaria.

SHALIMAR
Rebeca Ryman
Novela de aventuras
Ed. Zeta, 2010. 576 págs.
Emma Wyncliffe, una joven inglesa que vive con su familia en Delhi a finales del siglo XIX, se rebela contra los convencionalismos de la pudiente sociedad con la que convive a diario. A pesar de ello, se verá obligada a casarse con Damien Granville, un completo desconocido. Con el tiempo, Emma irá descubriendo el oscuro pasado de su marido, un hombre sospechoso de actuar como espía... “Shalimar” es una novela ambientada en los exuberantes valles de Cachemira, territorio que revestía gran interés estratégico y económico no sólo para los británicos, sino también para otros países, como Rusia.

EL VIAJE DE ARTEMIDORO
Luciano Canfora
Novela histórica
Ed. La esfera de los libros, 2011. 352 págs.
Artemidoro de Éfeso fue el geógrafo más grande de la Antigüedad y el viajero más intrépido del siglo II a.C; el primero que hizo una descripción del mundo conocido. Sin embargo su figura está envuelta en la bruma del tiempo y su extensísima obra se ha perdido. ¿Toda? Hace quince años apareció un misterioso papiro con un texto en griego y el primer mapa de la Península Ibérica que rápidamente se atribuyó al explorador griego, pero la duda de su autenticidad planea sobre él. Luciano Canfora reconstruye en este libro cautivador las huellas de Artemidoro: desde la difícil misión diplomática que le llevó de su Grecia natal a Roma, y su largo viaje a Occidente, más allá de las Columnas de Hércules; hasta el regreso a Oriente, a las costas etíopes, en los confines de un mundo donde la verdad y la leyenda se mezclan y deslumbran. Y, tras una exhaustiva investigación, nos desvela el origen del enigmático papiro.

LA VUELTA DE LOS 25: UN ATLAS GENERACIONAL DE JOHANNESBURGO A MOSCÚ
Marc Serena
Ensayo
Ediciones B, 2100. 352 págs.
Un gran retrato generacional escrito con el alma. Una ecologista china, una madre de familia del sur de África, un chamán peruano, un pescador filipino, una maorí de Nueva Zelanda, una futura cosmonauta rusa... Y todos de la misma edad. ¿Qué tienen en común? ¿Qué les preocupa? ¿Cómo viven? ¿Cómo afrontan el futuro? Éstas son las preguntas que durante un año el periodista Marc Serena ha planteado a 25 jóvenes durante un viaje que le llevó a dar la vuelta al mundo y a convivir con chicos de su misma edad, 25 años, de 25 países diferentes. Jóvenes pobres, ricos, con estudios, sin estudios, revolucionarios, conformistas, de grandes ciudades, de pequeños pueblos... Perfiles muy diferentes, pero todos actuales, sorprendentes, llenos de matices, que ofrecen nuevos puntos de vista sobre el mundo en que vivimos. El resultado es una crónica amena, sincera y divertida, que conforma un retrato generacional.

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lunes, 28 de febrero de 2011

Aquilino el barbero

A Aquilino Calvo muchos le aconsejaron que se adaptase a los tiempos, a las nuevas modas, que tornase navaja por tijeras y alcohol por crema.
Mas, él siempre se negó, se resistió a abdicar de sus normas, hijas de la costumbre y las enseñanzas legadas por quienes le habían precedido en la profesión.
Y es que Aquilino era barbero, ojo: no peluquero que, para eso hacía honor a su apellido y su cabeza lucía destapada como lo habían hecho aquellas deseables turistas en la España de los años sesenta. Barbero como lo fue su padre y su abuelo y su tatarabuelo aunque, eso sí, ya no se dedicara a arrancar muelas o purgar enfermedades a base de sanguijuelas voraces.
Su establecimiento tuvo fama hasta quedar superado por el misterio de lo nuevo y cuando, en su localidad, abrió puertas Pelos Mix, con sus profesionales bateras, sus ofertas de moda capilar y atractivos modelos quedó relegado a la nostalgia rancia de unos pocos.
Subsistía a base de mínimas aspiraciones y mucha resignación hasta que un día no le quedó más remedio que rendirse.
Ya no se juntaban en su barbería el boticario, el cura y el señor Julián, el de la tienda de ultramarinos. ellos, el último bastión de su mundo habían ido cayendo cual hojas en el otoño.
Aquilino estaba solo, una tarde de marzo, sumido en sus recuerdos de afeitados bien hechos y discusiones de fútbol o política mientras liaba aquel tabaco de picadura. Sí, en ésas estaba cuando el aire le trajo aroma de pinos. Tuvo una premonición: esos pinos no eran los del Solano que plantaran hacía tantos años, eran las tablas que constituirían una caja, un ataúd. ¿Sería para enterrarle a él o a su establecimiento? Fuera lo que fuese, de una cosa estaba bien seguro: que la vieja dama de la guadaña lo tendría difícil, que lucharía con la bravura de los animales de mejor casta, erguido siempre hasta el final.
Ahora, cuando María urga en el pasado de su pueblo, no puede por menos que admirar a aquel Aquilino que supo resistir incólume al viento arrollador del progreso. Ella ha querido rendirle homenaje, a él y a otros, y otras, como él, recogiéndolos en un libro costumbrista. No importa que éste no llegue a alcanzar los primeros puestos en las listas de ventas editoriales, lo importante es que vuelvan a la vida porque la manera de resucitarlos será rescatándolos del olvido.

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jueves, 24 de febrero de 2011

Chipre: en busca de Afrodita


Esta vez no es que yo haya viajado, pero sí quiero compartir con vosotros uno de esos lugares a los que a uno le gustaría ir. Quien sabe, si....

Cuenta la leyenda que, de entre todos los lugares del Mediterráneo donde Afrodita, la diosa más querida del Olimpo, pudo elegir para tentar a los hombres, fue Chipre el elegido. Tenía todo lo que la diosa del amor, la belleza y la fertilidad podía pedir: un mar transparente, una naturaleza virgen, unas gentes familiarizadas con las aventuras terrenales de los dioses...
Y en efecto hoy, milenios después, la isla más oriental del Mare Nostrum, la tercera más grande, la única dividida en dos naciones, está llena de lugares que rememoran el paso de la diosa. Aquí está, en medio del tramo más bello del litoral de Chipre entre Pafos y Limasol, la Roca de Afrodita, el punto exacto donde la diosa emergió de las aguas en una concha tirada por delfines.
Es un conjunto de tres extrañas rocas, de naturaleza inhabitual en la zona, próxima a una playa con guijarros. En invierno apenas se acerca hasta ella un pescador solitario que busca un pez despistado. Pero en primavera y en verano el lugar se llena de grupos de turistas que fotografían incansables las tres míticas rocas. Y durante todo el año se acercan mujeres infértiles o solitarias que atan lazos en un matorral, confiando en superar, gracias a Afrodita, su problema. Los más atrevidos dan una o varias vueltas nadando alrededor de la roca confiando en que, según la tradición, rejuvenecerán un año por cada vuelta.
Pero también están por aquí los Baños de Afrodita, junto a la bahía de Lara, varios templos dedicados a ella como el de Palepafos (Pafos) y a algunos de sus variados amantes (Ares, Adonis...) o hijos (Eros, Hermafrodita, Príapo, Eneas...).
Si uno cree en la presencia de dioses y héroes del Olimpo, no puede dudar de la de otros ilustres visitantes, haya o no pruebas de ello. Como Santa Elena, la madre del emperador Constantino, que se trajo “por error” porque creía que estaba en Grecia, un pedazo del lignum crucis, que se venera en la iglesia de la Santa Cruz, en el pintoresco pueblo de Lefkara que también, al parecer, fue visitado por el mismísimo Leonardo da Vinci en 1481 para encargar un mantel de encaje para el altar del Duomo de Milán donde aún se encuentra y, de paso, diseñar un dibujo de encaje que casi todas las habitantes de la villa se afanan en reproducir para venderlo a los turistas.
Aquí llegó también Ricardo Corazón de León para rescatar a su hermana y a su prometida, y otros ilustres como San Pablo, San Lázaro, San Antonio y un largo etcétera que tienen sus respectivas iglesias a lo largo y ancho de Chipre. Y muchas de esas iglesias, en su mayoría bizantinas y consagradas al rito ortodoxo, son algunas de las maravillas que pueden descubrirse en la isla. No en vano se ha llamado a Chipre “la isla de los santos”.
En el interior se esconden muchas de estas pequeñas iglesias bizantinas, auténticos tesoros por sus pinturas e iconos. Diez de ellas han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aunque cada una es diferente, todas siguen un cierto canon ortodoxo y se dividen según un orden teológico. La cúpula simboliza el Cielo, presidido por la imagen de Cristo pantocrátor y, debajo, escenas del Nuevo Testamento.
Tal vez una de las más bellas, que bien podría ser calificada como “la capilla Sixtina chipriota”, es la de Agios Nikolaos tis Stegis (San Nicolás del Tejado) con un curioso tejado doble que le da nombre. Su estructura original es del siglo XI y en su interior, totalmente recubierto de imágenes, están algunas de las pinturas más antiguas de toda la región de Troodos.
Chipre ofrece numerosos contrastes en muy poca distancia. En lo histórico y arquitectónico se pasa de las ruinas de antiguas ciudades griegas y romanas como Pafos (Patrimonio de la Humanidad), Kourion, Amathous, Kition, Soli o Salamina con restos de templos, basílicas, termas, palestras y palacios, a buenos ejemplos de arquitectura colonial, como el bello Museo de la Fundación Pierides en Lárnaca, un buen escaparate de la historia de la isla desde el período neolítico a la Edad Media. Y pasando, claro está, por la arquitectura medieval, como las catedrales y los anillos defensivos de Famagusta y Nicosia.
Chipre es también tierra de contrastes en su orografía y naturaleza. En apenas unas horas se puede pasar del litoral con bonitas y cuidadas playas como las de Makronisos, Landa y Nissi o las que se encuentran en la bahía de Famagusta y en la península de Afamas, entre las más bellas y salvajes de la isla, al paisaje agreste de la península de Karpas o los bosques de pinos y cedros del macizo volcánico de Troodos.
Y ya que hablamos de contrastes, un breve repaso a la gastronomía de Chipre permitirá apreciar que también en este aspecto existen. La cocina chipriota es una mezcla de las cocinas griega y turca con algunas influencias británicas. Casi todas las comidas suelen empezar, y a veces también terminar, con el meze, una selección de aperitivos y platos que incluye aceitunas, berenjenas, alcaparras, pimientos fritos, tomates,loukanika (salchicha ahumada), tzatziki (pasta de yogur y pepinos), humus de distintos tipos y muchas cosas más, hasta completar 15 o 20 variedades. En la costa preparan algo parecido a base de pescados y mariscos. Se suele acompañar con la rica cerveza local (en botellas de 2/3 de litro) y algunos vinos aceptables y terminar con el contundente aguardiente zivania y el típico café chipriota, con los posos en el fondo.

Enrique Sancho
© revistaiberica

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martes, 22 de febrero de 2011

¿Y si...?

Lanzar una piedra de colores a un estanque, enviar mensajes sin saber quién los leerá, lo mismo que las entradas que uno va publicando, salir a pasear un sábado por la tarde ignorando si congeniará con alguien. Todas estas incógnitas forman parte de esa pregunta clave: "¿Y si...?"
¿Y si cuando lanzas esa piedra de colores al estanque la recoge un duende que, a cambio, te obsequia con su magia?
¿Y si cuando mandas los mensajes y publicas entradas resulta que sirven para que alguien se anime?
¿Y si cuando sales a dar ese paseo vas y te encuentras con... la promesa de una amistad hecha sonrisa y piropo?
Pero, más aún...
¿Y si decides intentar un nuevo reto dejando de lado la ceguera, la pereza o el miedo?
Atreverte a acudir a una actividad cultural como uno más, a adentrarte en un centro comercial, a visitar un nuevo lugar...
No sé, tengo la ilusión de que merece la pena el hacerlo, el intentarlo. Y, bueno, hay veces en las que uno se frustra pero la alegría que se siente cuando te encuentras con la sorpresa de que lo has logrado es casi insuperable.
En cualquier caso, todos esos "Y sis", al menos a mí, me sirven como fuente de inspiración para cuentos y charlas alrededor de un encuentro.
¿Qué os parece?

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domingo, 20 de febrero de 2011

El arrojo de Inés

¿Os sorprende que os mande un cuento? Ya, ya sé; es lo que toca cada domingo.
Bueno, pues aquí estoy puntual a mi cita.
Que estéis disfrutando de él y que la semana os sea tranquila.

A Inés, a aquellas alturas de su vida, ya no le importaba que la tildasen de intrépida. Ahora ya no, pero hubo un tiempo en que no creyó que llegaría a serlo. Y eso que de adolescente, una amiga de su madre le auguró, ayudada de una tirada de cartas, que superaría aventuras y obstáculos aparentemente insalvables, que era un ser inquieto que no se resignaba. En aquel momento de sus quince años no le importaban esas predicciones. Lo que ella quería saber es si Jorge, el guaperas de la clase, se fijaría en ella, la querría. Pero de esto, las cartas nada decían, así que, decepcionada, se enfurruñó, salió atropellando a su madre que, en ese momento, venía para anunciar que la merienda estaba preparada, al tiempo que la oía decir:
-Ah, esta hija mía, ¿qué voy a hacer con ella? ¿Qué mosca le ha picado ahora? Asun, ¿qué os ha pasado? No puede ser que se ponga así. Y menos contigo.
-Déjala. Es que el tarot no le ha dicho lo que ella quería oír y claro, yo no quise que se engañara ni engañarla. Ya sé, ya sé. Para ti y para mí, la cartomancia no es más que un juego, pero para ella...
Se disponía a salir a la calle cuando su mente, recordó aquella escena de otra lejana tarde gemela de la que se disponía a disfrutar. No pudo por menos que sonreír porque las cartas habían tenido razón. Se empeñó en ir a la universidad para estudiar una carrera, entonces, vedada a las chicas y no sólo la aprobó, sino que lo hizo con las mejores calificaciones. No se resignó a que constituyese un mero título y, por eso, no paró hasta hacerse un hueco en la profesión. Viajó, se casó, se divorció, alcanzó notoriedad y prestigio.
Mas todo eso pasó a segundo plano cuando una noche, sin saber la razón, ya en su lecho de descanso, sus ojos empezaron a mostrarle unas inoportunas luces, chispitas, culebrillas, destellos. ¿Qué podría ser? Las horas se le hicieron eternas. Cuando al día siguiente, el médico dictó su sentencia, creyó que todo lo que, hasta entonces, había conseguido, carecía de valor. Su mundo se le venía abajo. Tendría que reinventarlo porque la ceguera se había adueñado de su existencia. ¿Qué hacer?
Sí, le dijeron que le podrían enseñar a moverse, a leer, a ver de otra manera. No les creyó y se hundió en un abismo de autocompasión y renuncias en soledad.
Los detalles que siempre le habían pasado desapercibidos ahora cobraban trascendencia, ahora que ya no los podía ver: los colores de un cartel luminoso, la inmensidad del cielo y sus nubes, las expresiones de los rostros que se cruzaban en su camino. Nunca fue muy observadora ocupada como estaba luchando por sobrevivir en un entorno plagado de competitividad.
Y, no obstante, al final lo hizo. Bien fuera por el destino que le mostraran aquellas remotas figuras de una baraja o porque su carácter no le permitiera elegir otra opción, el caso es que, al fin, se puso en marcha y acudió allá donde le podrían ayudar. Se dejó guiar por su arrojo de siempre, por ese fuego que la impulsaba a ser la mejor y lo logró. Volvió a hacerse presente, se puso su armadura de mujer luchadora y valerosa, y quienes la habían conocido volvieron a decirse: "Inés es ya otra vez la que fue. ¡Qué pedazo de mujer!"
Lo que todos ésos no sabían era que cada paso que había dado, requirió de todo su arrojo. Superar el miedo ante lo que pudiera venírsele encima, aprender a escuchar, oler, discernir y obviar murmullos, y comentarios, de quienes no asumían el que ahora era diferente.
Pero todo eso ya formaba parte de su pasado. Pensó que se volvía vieja. Tornó a sonreír: "superarás aventuras y obstáculos aparentemente insalvables". Ja ja. Pero nada, nada. Que se iba a dar una vuelta, que la lluvia inclemente de esa tarde no iba a hacer que se echase para atrás. Se calzó su impermeable y, en una mano, portaría el paraguas y en la otra su bastón blanco. ¿Qué más? Si algún guapo galán se ofrecía a ayudarla, que la tomase del brazo aunque no fuera lo correcto. Ella se dejaría.
No había quedado con nadie, tampoco le hacía falta. Daría un paseo y se tomaría algo en la cervecería de siempre. Escucharía, imaginaría, fantasearía. Cómo había cambiado su manera de entretenerse.
-Holaaa. No puede ser, ¿eres la Inés de hace tantos años? Ya no te acordarás de mí.
Quien así la interpeló era poseedor de una voz masculina, entusiasta, preñada de matices. Se ve que se alegraba. ¿Quién podría ser?
-No sé. No le reconozco. Discúlpeme, no juegue con mi ceguera. Dígame su nombre o déjeme seguir con mi paseo.
-Soy Jorge, el Jorge del instituto donde estudiamos juntos. Ya sé, ha pasado un mundo pero, al fin, aquí esttamos. ¿Querrías... no sé, dejar que te invite y recordemos?
¿Sería posible que fuera ahora cuando aquellas cartas de Asun, la amiga de su madre, de la que ya nada sabía, estuvieran dándole la respuesta que tanto anheló en su lejana adolescencia?

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martes, 15 de febrero de 2011

Cáceres y Trujillo: mi último viaje

El pasado fin de semana pude saciar, otra vez más, ese ansia viajera que me caracteriza. Se trataba, gracias a una excursión organizada por la ONCE de Madrid, de conocer dos ciudades emblemáticas de Extremadura: Cáceres y Trujillo.
Participamos 50 personas, ciegos la mayoría y, con el apoyo de dos excelentes monitoras, pudimos hacer la visita con normalidad.
Sin duda que lo que pueda contaros aquí, en base a mi particular punto de vista, diferirá de la impresión que quienes veis podríais tener de esos lugares.
Cáceres me defraudó. Me pareció difícil la idea de pasar unos días de vacaciones solo por demasiados espacios abiertos y sin referencias, además de ignorar si dispone de elementos de accesibilidad (maquetas, braille...). No negaré que la ciudad tiene un rico pasado, fruto del cual, han quedado edificios monumentales que la hacen merecedora de ser patrimonio de la humanidad. Sin embargo, no conseguí que penetrara en mí, que me enganchara. Tal vez, ello fuera fruto de que la guía que nos la explicaba no nos aportó ese calor y esas historias que van más allá de lo que uno puede buscar en Internet o en los libros. eché en falta, curiosidades, leyendas, anécdotas. Destacaría, eso sí, el palacio de los Carvajal con su acogedor patio interior, en el que con el fondo del trinar de pájaros, pude tocar su higuera centenaria. El algibe, al que nos atrevimos, cómo no, a bajar hasta su nivel inferior para poder admirar la genialidad constructora de los árabes. O la concatedral de santa María, con su retablo, que pudimos tocar para tener una ligera aproximación sobre su talla.
La plaza Mayor estaba completamente en obras, por lo que no nos fue posible pasear por ella para hacernos idea de cómo es. Eso sí, pudimos palpar el almohadillado granítico en la muralla o la recia madera de puertas tachonadas.
Respecto a Trujillo, me gustó más. La guía fue mejor y, con su entusiasmo, nos hizo revivir la historia. Ahora bien, me pareció una ciudad ardua para moverse, ya que está edificada sobre una montaña de roca granítica, además de con un pavimento apropiado para la época en la que las caballerías eran el medio de transporte habitual, pero que, para este grupo de ciegos urbanitas, resultaba incómodo al engancharse el bastón en el empedrado y tener que estar vigilando de no resbalar ante la pendiente o las escaleras.
La gastronomía, contundente, con su cocido extremeño, sus migas o sus guisos, regados con vino de Pitarra. No pude resistirme a comprar las deliciosas perrunillas (especie de pasta a base de harina, manteca y almendras) y algo de queso de la tierra (que para algo ha de notarse eso de que, en alguna de mis anteriores vidas, debí de ser ratón).
Tal vez, necesite volver con más calma y pausa para rectificar esa cierta decepción que me he traído. O... que alguien me la explique mejor.

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viernes, 11 de febrero de 2011

Clepsidra

Hace tiempo que no comparto aquí etimologías de palabras. En esta tarde de viernes me ha dado por buscar la de uno de esos vocablos que al escucharlos nos traen reminiscencias de un pasado evocador.
¿Quién no ha soñado con fabricar una? ¿Y con jugar a medir el tiempo con ella en vez de con los impersonales instrumentos digitales?

Los relojes de agua miden el tiempo por la demora que experimenta una determinada cantidad de agua para escurrirse, por efecto de la gravedad, desde la parte superior hacia la inferior del aparato a través de un pequeño orificio. Las horas están marcadas en las paredes del recipiente superior o del inferior del dispositivo. Se utilizaban antiguamente en Grecia y en Roma para medir el tiempo usado en los alegatos de los tribunales, aunque se cree que su origen es egipcio.
En cuanto al nombre clepsidra, proviene del griego klepsydra, formado por kleptein, robar e hydro, agua. Haría referencia a que el recipiente inferior roba el agua al superior.
Cabe observar que kleptein dio lugar a cultismos conocidos en el siglo XX, tales como cleptomanía, cleptómano*, cleptomaníaco, en los que el verbo griego se combinó con manía locura.

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martes, 8 de febrero de 2011

El hotel Victoria Falls de Zimbabwe


Que hace ya algún tiempo que no os hablo de alguno de esos hoteles míticos en los que a uno le gustaría visitar, aunque sólo fuera por el placer de decir que estás pisando la Historia. ¿Por qué no? Soñemos.

En plena naturaleza, el principal monumento construido por el hombre es un hotel, el Victoria Falls Hotel, uno de los más clásicos entre las referencias coloniales, de remozados patios interiores y su gran terraza asomada directamente a los cortados del río Zambezee.
El Victoria Falls fue, y es todavía, el gran hotel de los viajeros con espíritu de aventura, pero también, parada obligada para empresarios, políticos y miembros de la realeza europea en sus visitas por la zona. Fue creado en 1904 y mantiene el estilo con el que fue inaugurado, eso si: reformado y adaptado a las necesidades actuales. Los salones y habitaciones tienen un toque fresco e inconfundiblemente británico en sus tapicerías, sus camas con dosel y sus cómodos sofás, con una leve nota africana. Tomar el té en la terraza, disfrutando de la fantástica vista de las cataratas Zambezee, es uno de esos placeres que recompensa al viajero agotado.
Información y reservas:
victoriafallshotel.com.

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domingo, 6 de febrero de 2011

La emboscada

Superados mis problemas informáticos que he padecido días atrás, vuelvo con mi costumbre cuentista de cada semana.
Que estéis bien.

La señora María Velasco León de Guevara había sabido siempre nadar y guardar la ropa en materia de amores hasta que se encontró con aquel apuesto galán.
Como cada domingo, a primera hora, acompañada de su doncella, se había dirigido a la misa preceptiva, que siempre gustaba de oír en la pequeña capilla de santa Lucía.
Era un día soleado, no obstante corresponder al loco febrerillo _ya se sabe: un día peor que otro_. Y, sin embargo, la calidez de los rayos de sol invernales la animaron a salir de su casona con tiempo de dar un paseo previo.
Se dejó llevar por el destino sin abrigar sospechas. Total, era domingo y ella era una señora de la clase poderosa en aquel reino con título de grandeza venido a menos.
Su doncella, que conocía los intríngulis de aquella señora tan adelantada a su época, pero con la que tanto congeniaba, la seguía sumisa. Callejeaban, supuso, en dirección al Jardín de las rosas, lugar predilecto de esparcimientos de doña María..
Todo marchaba bien, disponían de tiempo, hasta que se vieron rodeadas.
Unos pillastres les estaban tendiendo una emboscada. ¿Cómo era posible? ¡A ellas que gozaban de la protección de las autoridades?
Entonces lo vieron claro. El suntuoso collar de perlas que lucía había atraído a los rufianes cual imán al hierro. Ya era tarde para ocultarlo. ¿Por qué se le ocurrió, precisamente aquel día elegirlo? Siempre lo tenía guardado en su joyero mas valioso. Sólo le gustaba contemplarlo, y, con ello, revivir la aventura que se lo había dejado como recuerdo.
Y es que, un ya lejano día de septiembre, tuvo que contemplar cómo su hermana Felipa la convenció para que se uniera a la expedición de conquista y exploración de la Amazonía. Se dejó arrastrar por el loco entusiasmo de aquélla, por su ansia protectora y, porqué no decirlo, porque a ella también le seducía la idea de descubrir nuevos mundos.
. Se disfrazaron de muchachos y, pertrechadas con el arrojo de la juventud, pudieron embarcarse, con no poca fortuna, en la nave capitana.
Muchos peligros y sinsabores tuvieron que afrontar en el periplo. Mas, al fin, la expedición alcanzó notable éxito. Aunque para doña María no fuera tal. Su hermana murió de fiebres y ella tuvo que aceptar que su mundo no era el de selvas tenebrosas ni luchas estériles. Eso sí, se trajo aquella joya que le entregara un hechicero, sin que ella pudiera nunca saber la razón del obsequio.
Regresó y retornó a su condición de mujer casadera. A quienes le preguntaban dónde había estado aquellos años, les respondía con vaguedades. ¿Y sus padres? La madre murió de angustia tras la partida de sus hijas y el padre siguió guerreando junto a su rey, como siempre hizo, hasta morir también. Sólo quedaba ella para recibir el favor real y bien que lo había obtenido.
Pero de todo aquello, había pasado ya mucho tiempo. Ahora tenía una vida asentada en el prestigio de su salón de moda, al que acudía lo más granado de la urbe, y no sólo porque de él salieran las tendencias del vestir, sino por el ambiente de progreso que se respiraba.
Y ahora se veía acechada por el peligro de la codicia de sus asaltantes. Ya las manos del líder de aquella manada se atenazaban sobre su cuello y entonces...
Entonces la espada refulgió en el aire.
-¡Deteneos o mi brazo se encargará de poner fin a vuestra infamia!
La voz era potente, gruesa, hecha a la palabra de discurso.
Y los rapaces huyeron. ¿Cómo resistirse a semejante amenaza?
Dueña y doncella, repuestas ya del asalto, quisieron honrar a su salvador.
-Gracias sean dadas al cielo por habernos traído hasta aquí a vuestra señoría. ¿Quién sois?
Mientras, doña María pronunciaba estas palabras, se prendaba irremediablemente del caballero.
-Soy Lope Nuño y me dirigía a la catedral para dar aviso a su canónigo, mi hermano, de que nuestro padre le reclama para que sea testigo de la ceremonia de compromiso entre Ana de Mendoza y mi humilde persona. Pronto nos casaremos y hoy es el día en que nuestra feliz unión dará su comienzo con el beneplácito de las familias y, por lo que parece, de Dios. Lo digo por el feliz acontecimiento en el que me ha sido dado participar al ayudar a salvaros de semejante peligro. Beso su mano y me pongo a sus pies.
Aunque la cortesía se impuso, doña María no pudo por menos que maldecir su sino. Casi no podía creerlo: tantos años rechazando al amor y ahora que lo encontraba, era éste el que la rechazaba a ella mediante un compromiso.
-¿Me permitirá que le haga entrega de un presente como muestra de gratitud por su ayuda?
-Oh, el presente ya me lo hace al mostrarme su hermosa sonrisa.
-No sea tan galante. Si me hace llegar un retrato de su prometida, le haré el más bonito traje con que ella pueda soñar. Así, vos se lo podréis regalar como prueba de afecto. No sería yo la que soy, si no fuera capaz de ello.
-bueno, bueno; a eso no puedo negarme. Tenga, aquí lo tiene _extrajo de su jubón un medallón_. ¿Es hermosa, verdad?
Tras un instante de miradas, cada uno siguió su camino. Él lleno de ilusión y ella embargada por otro dolor más que se sumarían a los ya guardados en su alma. Eso sí, no dudaría en cumplir su promesa para con el caballero. Sería una demostración más de una voluntad heroica, la suya. Aunque, otra vez más, se dijese lo mismo de siempre: ¿de qué le servía si no le valía para alcanzar la verdadera felicidad?

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jueves, 3 de febrero de 2011

Pido la palabra

Estos días se está celebrando juicio contra uno de los presuntos implicados en el caso de la desaparición de Marta del Castillo.
Como homenaje a esta chica y a todas aquellas otras que han sido objeto de la brutalidad de desalmados que no saben que la vida es un regalo de Dios que a nadie le está permitido mancillar ni hurtar, quiero compartir esta canción tan llena de significados y sentimiento.
Con cariño y de corazón, vaya mi recuerdo para Marta, su familia y la de otras chicas como ella.
Que nadie les robe esa palabra que Andy y Lucas junto a Diana Navarro le dedican


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martes, 1 de febrero de 2011

Volver

Tras una semana en el dique seco vuelvo, por fin, a estar conectado al mundo cibernético.

Que tengas que apagar el ordenador porque se te cuelga y no hay otro modo de continuar, y que luego quieras que arranque de nuevo y ya no haya forma. Eso es lo que me sucedió el pasado martes.
Así que nada, a llamar al técnico y a maldecirme por no haber sido precabido y guardar copia de seguridad de la información.
Total, sin decir que haya sido una tragedia, sí es una pena que el trabajo de años deje de estar a la mano porque, en general, lo que he ido publicando, está en este espacio que es tiflohomero.
Ahora, sí que hay algo que he perdido: las direcciones de contacto de vosotras y vosotros con los que tenía relación a través de ese medio. Por ello, os pediría que me escribáis para volver a agregaros a la libreta de direcciones. No penséis que me he vuelto un maleducado descortés, sino que no tengo medio de llamar a vuestra puerta virtual.
Gracias por ser tan comprensivos y estar, como siempre, a mi lado.

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domingo, 23 de enero de 2011

La certeza del destino


El pasado lunes se celebró san Antón, el patrón de los animales. Quiero, con mi cuentecillo de hoy, rendir un sencillo homenaje a ellos y, en especial, a los perros guías.
Que os guste y disfrutéis de una buena semana.

Él siempre supo que su destino sería estar con ella, acompañarla. Aunque ignorase cómo pudo tener esa certeza, la verdad es que sí, siempre lo supo.
Nació en una confortable sala paritorio, le pusieron por nombre Homero y a él, igual que a sus otros hermanos de nacimiento, su madre les amamantó y mimó como la mejor de las madres.
Los días cómodos pronto pasaron y sin apenas él darse cuenta, fue presentado a quienes le enseñarían a cumplir con su Norte.
El lugar al que le llevaron era bonito. Una casa grande junto al mar.Las personas con las que le había tocado convivir se veían buenas, una pareja joven y moderna sin hijos. Con Homero siempre fueron muy cariñosos y siempre que podían se ocupaban de él.
Mientras nuestro protagonista iba creciendo, aprendía a comportarse en casa, a subir a los transportes públicos, a no asustarse del ruido de la ciudad, a no abalanzarse sobre otros como él o ante lo que le llamase su atención, su aspecto se tornaba cada vez más definitivo, su pelo dorado adquiría unos rizos rebeldes, sus orejillas enhiestas siempre se mostraban alerta y su faz se plagaba de expresividad. Su memoria se fue llenando de olores para recordar.
Era feliz. De vez en cuando venían a ver cómo progresaba, creían que no les entendía pero él escuchaba y se alegraba al notar que hablaban bien de él.
Y otro día, cuando ya se había acostumbrado a sus correrías por la playa, a su rutina, cuando sentía que ya se había hecho mayor, le llevaron de nuevo al lugar donde había nacido. Aquellos Moncho y Elvira se despidieron de él con tristeza y a él también le dolió aunque retornar a los espacios del principio tampoco es que le importara demasiado, aún los recordaba, le resultaban familiares.
Cuando llegó le hicieron una fiesta de carantoñas y regalos, y una guapa entrenadora le habló:
-Hola Homero, soy Alicia. A partir de hoy vas a aprender cosas nuevas. Te enseñaré a llevar una cosa que se llama arnés. No te asustes, no te hará daño y será como si fuera tu nueva mano, de él te cogeré y tú me guiarás. Te iré hablando, como lo estoy haciendo ahora, para decirte cómo has de llevar el paso, cómo has de pararte para indicarme que vamos a subir o bajar o la manera en que deberás buscar un cruce ouna puerta.
Y Homero, casi sin pretenderlo, únicamente dejó escapar un menguado “guauuu”, muy alejado de aquellos otros alegres “guaus” que, hasta entonces habían sido su lenguaje.
¿Lo habéis adivinado ya? Homero era un perro guía, un perro lazarillo de raza Golden retriéver, , cuya existencia tenía como misión la de ayudar a una persona ciega a gozar de una vida autónoma y plena.
¿Que quién sería esa persona? Dependería de sus características, de su genio, de su forma de moverse.
Alicia enseñó a Homero todo lo que necesitaría saber para hacer su labor como un maestro. Y hemos de señalar que su tarea fue sencilla, porque resultó el mejor de los alumnos, despierto, dócil y disciplinado.
¿Y qué fue lo que sucedió una mañana de septiembre? Pues que Homero fue entregado a la que sería su dueña. Claro, no podía ser de otra forma. La certeza del destino se cumplía y le tocó guiar a Montse, una chica algo insegura y tímida, pero con la que congenió desde que ella le acarició su barbilla, su cara, su cuerpo, reconociéndole, guardándoselo en su interior, queriendo confiar en él. Y Homero se dejó hacer porque supo que se llevarían bien, que había sido afortunado.
¿Y Montse? ¿No creéis que también lo había sido?
Pasaron los años. Muchas cosas habían hecho juntos, muchos caminos habían compartido: viajaron, lucharon, vivieron experiencias de amor y amistad, y se hicieron dependientes el uno de la otra. Homero había envejecido y Montse quiso darle lo mejor de sí misma: quedarse con él hasta el final, no sustituirlo por otro, como si de un traje se tratara, retomaría un olvidado bastón blanco para salir y cuando Homero tuviese que partir para el cielo de los perros, ella nunca lo olvidaría. Tal vez, sólo después de entonces, solicitaría otro compañero, otros ojos, pero… a ninguno podría querer tanto como a su fiel Homero.

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viernes, 21 de enero de 2011

Lo que Fitur no me permite, la imaginación, sí: a viajar se ha dicho

Seguramente lo habréis escuchado ya: este fin de semana Fitur 2011 abre sus puertas al público y éste podrá visitar los distintos estands que participan en la tradicional cita del turismo mundial.
Yo, por aquello de mi afición viajera, habría querido acercarme pero, dadas las características del evento en cuanto a lo que allí se expone y el gentío que acude, me resulta imposible hacerlo solo, teniendo en cuenta mi flaqueza visual. Escribí un correo a la organización, exponiendo mi caso. Mas, seguramente no les llegó, ya que no he recibido respuesta, ni tan siquiera para decirme que no tenían contemplado el hacer de lazarillos con este descerebrado cegatón.
En fin. Para compensar, me ha dado por soñar e imaginar mi viaje ideal. ¡Queréis seguirme en él? ¿Cuál sería el vuestro?

Ante todo, ir acompañado de alguien especial, alguien con quien compartir mi ilusión viajera y que me hiciese ver, me pintase con sus palabras y entusiasmo lo que fuéramos contemplando.
Se trataría de, durante 10 días, pasear por un paisaje exótico, pisar un lugar con Historia, aprehender su gastronomía, costumbres y folklore.
Imaginad que me dirijo a un tupido bosque de robles en el que los druidas, con el sonido de fondo del mar chocando contra los acantilados, celebran su fiesta de la luz. O que recorro el territorio de las cataratas Victoria con el rumor de la noche africana.O que me impregno de los olores y texturas de un mercado en las lejanas tierras de las especias y la seda…
Habría tantos lugares a los que me gustaría ir… Ahora, eso sí, con una premisa clara: saborear lo vivido, hacer mas que ver, atesorar, buscar la anécdota, lo curioso, lo pequeño, el detalle simpático, único y, que por ello, se convierte en especial.
Lo sé, un viaje tiene una componente altamente visual pero, yo que algún periplo he hecho ya, os puedo asegurar que, aun sin ver, se puede disfrutar y aprender viajando. Al menos yo, lo considero como el mayor placer del que este, vuestro agradecido deudo, es capaz de sentir.

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jueves, 20 de enero de 2011

El braille, herramienta esencial para que millones de ciegos accedan a la cultura

Que el pasado día 4 no aludiese a la efeméride del nacimiento de mi admirado Louis braille, no significa que lo olvidase, ni mucho menos. Sin embargo, es hoy cuando he recibido este pequeño artículo muy ilustrativo sobre esos punttitos mágicos que, a, quienes como yo, andamos ayunos de vista, nos resultan esenciales para acceder al mundo de la información y la inclusión.
Espero os resulte de interés.

Coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Braille, que conmemora el nacimiento del inventor de este sistema de lectoescritura, Louis Braille, hace 202 años, queremos detenernos siquiera fugazmente en un sistema que ha permitido a muchas personas acceder a la cultura.
Según informó la ONCE, el sistema braille juega actualmente un papel esencial en las vidas de millones de personas ciegas y deficientes visuales, al ser la herramienta por excelencia para acceder a la alfabetización, la comunicación y otros materiales escritos.
Además, los libros táctiles permiten a los niños ciegos acceder a la literatura y los estudiantes de Educación Secundaria y los universitarios trabajan con documentos técnicos en braille para tener éxito en sus programas de formación y en sus futuras carreras.
Según informó la ONCE, esta organización impulsa el uso del braille en todos los ámbitos, para que las personas ciegas logren mayores cotas de autonomía personal.
El etiquetado de productos farmacéuticos, de alimentación o de limpieza, la señalización de ascensores, la publicación de folletos de información y de catálogos de museos o la transcripción al braille de cartas de restaurantes y otros servicios que, aunque parecen pequeños, facilitan enormemente la vida de las personas ciegas.
El braille, además de ser un sistema de lectoescritura imprescindible en la educación de los 7.500 niños y jóvenes españoles ciegos y deficientes visuales, es una de las puertas que les introduce en las nuevas tecnologías y la sociedad de la información.
Por ello, a través de la Comisión Braille Española, la ONCE trabaja para adaptar este sistema de lectoescritura a las nuevas necesidades que se les plantean a las personas ciegas, así como a la edición de materiales en braille y relieve.
Además, el braille ayuda a las personas ciegas a utilizar medios informáticos, lo que les ha abierto múltiples posibilidades laborales, de educación o de ocio, entre las que destacan las "líneas braille", periféricos que transforman en caracteres braille la información contenida en las pantallas de los ordenadores y las impresoras personales, o los anotadores digitales, que utilizan un teclado de este sistema para la introducción de los datos.
El sistema braille está basado en la combinación de seis puntos, ordenados en dos columnas de tres cada una (similar a la representación del seis en el dominó), que pueden ser percibidos fácilmente con la yema del dedo. A él se han adaptado alfabetos de todo el mundo, desde el griego clásico al japonés, del árabe al ruso, o del español al coreano.
El relieve se consigue perforando manualmente con un punzón un papel grueso o cartón ligero, aunque también se puede conseguir a través de máquinas de escribir o de impresoras.

Fuente: Servimedia

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miércoles, 19 de enero de 2011

El valor de saborear frente a la ceguera de devorar

Y sigamos reflexionando, que parece que el año me ha traído ganas de pensar.
¿Y si cuando nos disponemos a disfrutar de algo que nos apasiona lo hacemos cerrando los ojos, saboreándolo, sintiéndolo?
En vez de dejarnos seducir por la urgencia de poseerlo ya, consumirlo ya, terminarlo ya, ¿no creéis que sería más pleno hacerlo a sorbitos, con pausa? Detenernos en apreciar los matices, las texturas, las sensaciones?
Ah, las prisas que nos atenazan, el ansia frente al auténtico placer de degustar, atesorar, retardar el final.
Cierto es que yo, a veces, también me dejo vencer por la urgencia y devoro esos dulces, ese libro o ese momento compartido. Pero, os lo aseguro, cuando consigo prolongar su disfrute, mi espíritu se colma de felicidad. Adquiero la certeza de que merece la pena el quedarse con el valor que da el brillo de sentir frente a la ceguera de devorar.

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lunes, 17 de enero de 2011

Carmelacapella

El quinteto vocal "Carmel A-Cappella", es un conjunto israeli de 5 cantantes, 2 sopranos, 2 mezzosopranos y una contralto, que se especializa en la música polifónica no acompañados (a-capela).
La directora musical y arreglista del quinteto es la Sra. Shula Erez de amplia formación musical, experiencia en dirección de Coros y especializada en canto "a capela".
Todas las cantantes, tienen una formación musical amplia, y cada una de ellas
se especializa en diferentes áreas musicales. Uno de las del grupo se convirtió en miembro del famoso internacionalmente conjunto "a capela" 'The Swingle Singers', con quien ha realizado durante varios años, conciertos en todo el mundo.
Las voces únicas, el virtuosismo vocal, y los diversos arreglos hacen de este conjunto algo especial en la escena musical israelí.
Espero que disfrutéis con su música.

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domingo, 16 de enero de 2011

Peladillas

Feliz semana para todas y todos.
Que os guste.
Y mientras, Susana desataba el paquetón de peladillas que sus tíos le habían traído al pasar a despedirse. Marchaban de vacaciones y lo harían aun a sabiendas de que les tocaría afrontar la caravana de cada año, caravana que les parecía bien empleada porque el lugar al que se dirigirían era toda una promesa de lujo y disfrute: la urbanización El Despertar, un complejo turístico con las más inimaginables delicias para alcanzar el placer: calas de dorada arena, relax, atracciones y viandas a la altura de los paladares más exigentes.

La niña cogió la primera peladilla y la contempló al tiempo que la acariciaba entre sus índice y pulgar, dedos de quien empieza a aprender a tocar. Era su golosina favorita.

Sí, mientras los mayores cacareaban de lo de siempre, ella se ensimismaba en el deleite del dulzor del azúcar disolviéndose en su boca, a la vez que soñaba.

-Vamos, hija; despídete. Se les va a hacer tarde y tienen mucha carretera por delante.

-Vaya, ya nos han dejado un panfleto en el limpiaparabrisas. Porque sabemos que en esta calle no ponen multas. Que si no, ya me veía estrenando el viaje con la recetita del señor alcalde. Uy, qué curioso: “Colchón El Peladín, para su descanso sin fin. Visítenos en… bla bla bla”. Al menos es gracioso, no como tantos otros que son un insulto a la inteligencia y encima un arbolicidio, si es que existe la palabreja ésta.

-Bah, Ramón; déjalo. Dale un par de besos a tu sobrinota y tened mucho cuidado.

-Que sí, hermana. Que ya nos vamos. ¿El próximo verano vendrás con nosotros, ¿eh que sí?

-¡Sííí, yupi! Con el rollo que es tener que estudiar… Menos mal que tengo vuestras…

-Bueno, bueno. Que tú eres muy aplicada.

¡Pero es que me tengo que aprender las partes de una planta y no hay manera, Jobar!

-Ja ja ja. A tu madre también le pasó lo mismo hasta que…

-Calla calla. La aludida no puede evitar sonrojarse.

-Cuéntale, cuéntale cómo supiste lo que era el peciolo.

-Adiós, cuñada. Que te sea leve. Ya sabes lo que le gusta a tu hermano enredarnos en nuestras batallitas de cuando teníamos la edad de tu hija.

-Y bien que a vosotras os gusta.

Mientras, sí, otra vez, Ramón y su mujer arrancan rumbo al paraíso, Inés y Susana se han sentado a la sombra del emparrado para que madre e hija compartan confidencias y recuerdos amargos que el tiempo ha dulcificado. Lo mismo que las peladillas dulcifican los pesares de alguien que comienza a comprender que su universo de cuento tal vez pueda no serlo tanto.

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Tocando papeleras

Me comentaba mi amiga Elenita días atrás que había descubierto que las papeleras tenían en braille la palabra “restos”. Yo pensé: “bah, seguro que eso sólo pasa en su barrio,que para eso es de los de postín en esta Villa y Corte de Madrid.
Por otro lado, me acordé del nombre del blog de mi amiga Susi de la Torre
http://durmiendoenunapapelera.blogspot.com/
y me dije que tenía que comprobar eso del braille en las papeleras.
Así que hoy, aprovechando la mañana de sábado primaveral de este enero que nos acaba de anunciar que un año nuevo ha comenzado, me he decidido a arriesgarme y toquetear la primera papelera con que me encontrase.
Y sí, con emoción mis dedos se han parado en unos puntitos que había sobre la boca de esos elementos del mobiliario urbano, que debe engullir envoltorios y demás “riquezas” (entre comillas) inservibles.
Claro que, no digáis que soy un quejica y que para una de las pocas veces que uno se puede llevar algo de braille a los dedos, proteste. Pero, ¿es que no os parece que es evidente que en una papelera se depositen restos? ¿O es que, mi ignorancia hace que No me haya percatado aún de que lo que, en realidad, hemos de depositar sean billetes de 500€, pongamos por caso?
Es que ¡qué queréis? A uno le fastidia, y no poco, que en lo que realmente sería práctico y nos ayudaría no haya manera de hallar puntos que son nombres y en lo obvio, allá que te los planten. Y si no ¿qué me decís de que en el botón para abrir la puerta de los vagones de metro te pongan la palabra “abrir” en braille? Pues claro, ¿para qué va a ser ese botón nada más que para abrir? ¿O creerán nuestros amables jerifaltes que los cieguecitos podemos confundirnos y pensar que pulsando ese botón encendemos alguna luz o pretamos algún timbre que nos lleve a la casa de nuestro ligue de turno?
Perdonadme la ironía, pero es que hay cosas… por las que uno no puede por menos de indignarse. Y encima se felicitarán porque los cegatones madrileños podemos saber que las papeleras ssirven para recoger “restos”.
Ahora, que des el aviso para que te arreglen el semáforo acústico de tu calle, una vía de 4 carriles, eso no importa. Total, con el buen oído que tienen los listos de los ciegos, ¿para qué les van a facilitar el cruce, si pueden hacerlo a pelo?
En fin… Lo de siempre: vivir para ver.
Que estéis disfrutando de un fin de semana en el que no falte el buen humor y la sonrisa.

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miércoles, 12 de enero de 2011

Dos curiosas efemérides

Cómo resistirme hoy a señalar dos curiosas efemérides: el nacimiento de Jack London y la muerte de Agatha Christie, y encima con justo 100 años de diferencia. Aquél nació tal día como hoy en 1876 y ésta murió también hoy, pero en 1976. ¿No os parece curioso?
Pero más allá de esa coincidencia, cómo no recordarles. Dos escritores que, tanto por sus propias vidas, como por su creación literaria, son todo un símbolo de aventuras,misterio y heroísmo.
Las peripecias del uno en Alaska en busca de oro y las de la otra en Oriente en pos del exotismo. Los buenos ratos disfrutados con sus historias. ¿Quién no recuerda “Colmillo blanco” o a los detectives Miss Marple o monsieur Poirot?
Yo aún los guardo en mi retina: aquel pobre perro tirando de un trineo casi hasta la extenuación o la elegancia de los personajes de la escritora inglesa.
Un brindis en su memoria, lleno de gratitud por haber sabido dejarnos tan buena literatura.

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martes, 11 de enero de 2011

El valor de la diferencia frente a la ceguera de la indiferencia

Qué fácil resulta pasar, mostrarse ciego, cuando uno está ahito, saciado de sensaciones. Cuando uno se ha hartado, casi hasta el empacho, de caprichos, gustos y deseos satisfechos a la primera, es casi inevitable cerrar los ojos. ¿Total, ¿para qué mirar? Si ya lo hemos contemplado todo, disfrutado, poseído. Y, sin embargo, nos resulta difícil ser felices. Nada nos llena, todo nos parece igual, indiferente.
Nos resbala esa noticia que anuncia la violación de una niña, la mano implorante de alguien que suplica ayuda, cualquier novedad o regalo que recibimos.
Mas, frente a esto, ¿qué hacer?
Sí, eso es: dar valor a la diferencia. Saber que lo que nos rodea, lo que tenemos, encierra, en sí mismo,un misterio, una promesa de ilusión. ¿Por qué no querer ver esa diferencia? Seguro que, si nos empeñamos en ello, encontramos la chispa que nos devuelve esa felicidad que la indiferencia nos hurta de manera inmisericorde.
Os animo a que lo intentéis. A que sepáis ver que cada sonrisa que nos lanzan es distinta, que cada día a día está plagado de pequeñas piezas que componen un puzzle original, que quién sabe qué sorpresa nos espera al instante siguiente, a una llamada de teléfono o a un encuentro.
Ojalá que la indiferencia no ciegue nuestra capacidad de ver. La luz de lo diferente es esencial. Porque si no, ¿a qué fin fijarse en mí? Alguien que necesita de un bastón blanco para moverse, de voces robóticas para acceder a tanta información, de unos puntos que son letras o de un brazo amigo y unos ojos amables que le guíen y le muestren la belleza de una flor, una tarta, una obra de arte o una mujer.

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lunes, 10 de enero de 2011

Haciendo el arroz

Según varios estudios no se conoce el nombre del inventor del arroz dorado a la milanesa, pero si, la fecha de su creación. Data del siglo XVI, y más exactamente en el año 1574.
Se dice que un discípulo del maestro Valerio de Flandes, el creador de las vidrieras del Duomo de Milán , fue el descubridor de este arroz. El joven se enamoró de la hija del maestro flamenco, que como en todas las leyendas era tan hermosa como rubia y pálida. El discípulo pidió en matrimonio a la hermosa dama y no tardó en casarse con ella.
Durante la celebración el joven esposo trató de buscar la manera de que el evento fuera lo más solemne posible e hizo preparar un plato de su invención que ayudara a tal propósito. El plato no fue otro que arroz coloreado. Y para ello utilizó azafrán. Según parece lo había empleado para lograr en la pintura los tostados y dorados, pero al descubrir que tenía un efecto inocuo al hombre se lanzó a la cocina.
Cuando el arroz llegó a la mesa los comensales se maravillaron de aquella impresionante fuente de granos de oro viejo, como las pepitas que traían los antiguos ríos ibéricos por lo que, desde entonces, se utiliza el azafrán en el arroz.

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